lunes, 16 de abril de 2018

Juan 6,22-29.LA OBRA DE DIOS, ES QUE CREAN



Después de que Jesús alimentó a unos cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el agua. Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos. 
Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias.
Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo llegaste?".
Jesús les respondió: "Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse.
Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello".
Ellos le preguntaron: "¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?".
Jesús les respondió: "La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado".
Palabra del Señor

Estuvieron esperando toda la noche que Jesús bajara del lugar donde estaba rezando. Habían visto partir a los discípulos en una barca y no había indicios que otra barca hubiera salido del lugar.
Pero comenzaron a rumorear que Jesús ya se había ido y como pudieron, comenzaron el camino por el agua para encontrarse con Él. Una pregunta demuestra que se encontraban desorientados: Jesús ¿Cómo llegaste?. Pero él no le contesta. Solo ve la intención del corazón de muchos de ellos y les dice que sabe que lo buscan porque les ha llenado la panza, pero que sería mucho mejor que lo buscaran para llenar el alma. Lo buscaban para preguntarle como hizo esa “magia” de convertir aquellos pocos peces y panes en comida para tanta gente, pero no para preguntarle por el Dios que hizo el milagro. Les dice que no se afanen tanto por el pan material, que es mucho mejor el pan espiritual, no solo la comida sino mucho mejor el alma.
Muchas veces nos pasa que estamos tan anclados en la cosa de la tierra, que buscamos solo aquello que alimenta nuestra vida humana, ropa, calzado, cambiar de auto, la casa, la cuota… y dedicamos muy poco tiempo para el alma, para la música, el arte, la cultura, y mucho menos aun para las cosas del espíritu, la oración, la contemplación, el silencio, la unión con Dios, cargar las baterías del corazón, dejarnos encontrar con Él, dialogar con Jesús, tanto o más que el tiempo que miramos tele o que disponemos para tanto de lo mundano.
y nos damos cuenta , con el tiempo, que lo humano no nos satisface, ni llenándolo de adornos, dinero, placeres…porque fuimos hecho para Dios. No le encontramos sentido a la vida, y cuando nos proponemos una meta, la alcanzamos y decimos ¿esto era todo? Y el cuerpo pide más y más y nunca se satisface plenamente pues nuestra alma busca otra cosa, estamos hechos para las alturas y terminamos picoteando alimentos en la tierra, que no satisfacen nuestra capacidad de volar.
Entonces aquella gente le pidió una lista de cosas que debían hacer para hallar gracia delante de Dios, pensando: si hago esto soy bueno, si hago aquello, tengo el favor de Dios…todo muy comercial: te doy para que me des. Él, les dijo que trabajen  en creer.
Si comenzamos con creer en Jesús, seguiremos con creerle a Jesús y ahí está el verdadero trabajo, porque si decimos creerle a Jesús, estamos creyéndole cuando nos dice: soy el camino, la verdad y la vida, camino por seguir, verdad única e inalterable, vida que es para ser vivida, no una vida más como si fuera el cristianismo uno de los tantos submundos en que se divide la humanidad, sino vida plena, que llena el alma, que impregna cada estamento de la vida, sea ama de casa, empleado, profesional, sacerdote, pastor, dirigente , político, diputado, senador, presidente.
También es para nosotros, los que de una u otra manera trabajamos con almas, procurarle a ellas no solo el alimento corporal que está bien, juntar alimentos, ropa, calzado, elementos de limpieza para los más necesitados está bien. Sino también el alimento del alma. Es muy importante construir una casa en la tierra, pero mucho más eterno, durable, indestructible, será construir habitaciones en el cielo.
Así como el alimento que procuramos a los demás, que procuremos su bien del alma, educando, culturizando, promocionando a los demás para que sean mejores personas, no dándoles solo el pescado sino enseñándoles a pescar que a la postre reditúa mucho más.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día, nuestra vida, nuestra familia.

Publicar un comentario