jueves, 30 de noviembre de 2017

SAN ANDRES. Mateo 4,18-22.


Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores.
Entonces les dijo: "Síganme, y yo los haré pescadores de hombres".
Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron.
Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó.
Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron. (Palabra del Señor)

Hoy celebramos a Andrés, hermano de Simón que sería luego Pedro. Ambos eran pescadores en el mar ( o lago) de galilea. Un vasto lago de 20 km de largo por 14 de ancho en forma ovalada. Andres y Simón echaban redes. Era una red circular de tres metros de diámetro que tenía   unas pesas de plomo en la circunferencia, entonces al hundirse en el mar, arrastraba a los peces. Luego se tiraba de ella, como si fuera una campana, llevando consigo a los peces… lo hacían desde el borde del lago o desde las barcas, tan comunes ahí.

Seguramente había muchos más pescadores en el lugar y muchísimas barcas. Algunos historiadores de la época, hablan de más de doscientas barcas… y a esos cuatro pescadores, los llamó Jesús.

Gente común, gente con la que Jesús puede hacer maravillas, gente como vos y yo, de entre la multitud de personas que hacen, lo mismo que uno, que están en el mismo lugar que uno…

A veces me pregunto ¨por qué yo?
y sólo me respondes
porque quiero
es un misterio grande
que nos llames
así, tal como somos a tu encuentro.

Entonces, redescubro una verdad,
mi vida, nuestra vida es un tesoro
se trata, entonces,
sólo de ofrecerte
con todo el corazón,
esto que somos.

¨Qué te daré?
¨Qué te daremos?
Si todo, todo, es un regalo.
Te ofreceré, te ofrecemos,
esto que somos,
esto que soy, eso te doy.

Dice la hermosa Canción de Eduardo Meana, que nos habla de esa elección gratuita,  inmerecida a veces, que hace el Señor con cada uno de nosotros.


Nos busca para ser pescadores de otros hermanos, personas que tienen sed de Dios y que sin embargo no hay nadie que les hable de ese Dios misericordia. Nos habla para que le sigamos, confiados en el camino que nos ofrece.


Los buenos pescadores, tienen algunas características que son comunes para todos, y otras especialmente aquellos que se largan al mar en busca de su tesoro, el tesoro que les da la naturaleza.


Son pacientes. Para ser, aquello que nos pide el Señor debemos tener paciencia. No siempre se consiguen resultados inmediatos.

Son perseverantes… no abandonan ante el primer fracaso….siguen y siguen.


Tienen coraje… una pequeña barca en tan inmenso mar, tantas noches de furia, de frío, de calor, de olas grandes… el cristiano no debe tener miedo a vivir y proclamar la verdad, aunque por eso lo maltraten.


Aprende a ver y darse cuenta del momento oportuno… eso nos lo da la vida de gracia, los ojos de Jesús, el amigo que vive en nosotros y nos hace ver la ocasión para actuar con sagacidad.


Usa la carnada apropiada. Busca aquello que sea del interés de la persona a quien llama. Busca entrar en diálogo buscando el interés de la persona a quien va… ¿para qué hablar de fútbol a alguien que ni entiende…?


El buen pescador se mantiene fuera de la vista… si los peces perciben la presencia, no pican… aquel que busca ser pescador de hombres , se retira de la vista de todos, para que aparezca  Jesús…

Celebramos a San Andrés, una persona común como vos y yo, pescador sagaz, que dejo todo por seguirle al Señor. Él,  fue el  apóstol de los griegos después de Pentecostés. Las  tradiciones nos dicen que durante el resto de su vida (luego de aquel momento) fue el heraldo y el intérprete de Jesús para el mundo griego. Ahí llevo toda la capacidad de pescador avezado, ahora como pescador de hombres abriendo a ese mundo a Jesús.

Gente común, trabajos comunes, así como vos y yo. San Andres ruega por nosotros, para que tengamos la misma respuesta inmediata que ti, y la misma sagacidad para traer hermanos hacia la felicidad.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día
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