viernes, 6 de octubre de 2017

TIRO Y SIDÓN Lucas 10,13-16.

¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza. 
Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes.
Y tú, Cafarnaún, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno.
El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió". (Palabra del Señor)


Tiro, sidón, Sodoma, ciudades símbolos de la corrupción de la vanidad, del pecado. Ciudades de perversión. Ciudades  destinadas al pecado, a la destrucción de las  personas, sin dignidad para mujeres, refugio de mentirosos, bandidos, ladrones, infieles. Ciudades de promiscuidad, de negocio mal habito, de asesinatos como consecuencia.  Sin embargo, dice Jesús, que si esas ciudades  hubieran recibido los milagros que se hicieron en otras, de las llamadas buenas o del “mismo palo”, se hubiesen convertidos al amor la misericordia, el perdón, la solidaridad, la dignidad de hombres y mujeres, la honestidad.


Pasa  a veces, que vamos transando de a poco con lo mediocre y malo, que lo del evangelio se nos vuelve rutina, que la bondad entra en una meseta, que ya no nos sorprende Dios, que a cada nuevo milagro diario y sencillo, respondemos con gesto de indiferencia, que el llamado de Dios empieza a recibir oídos tapados, ojos cerrados, y nos volvemos insensibles a tanto milagro de amor, a tanto gesto de Dios, a tanta caricia suya.


Y al lado, tantísima gente con hambre de Dios, personas que necesitan un poco de agua fresca para sus vidas comprometida por el dolor, el desprecio, la desesperación. Personas que se dicen ganadores, que se dicen felices, que por dentro sienten una terrible angustia por ese vacío existencial que no les deja vivir, la almohada se convierte en confidente de tantas noches en que la conciencia impide dormir, que la desazón se apodera, que la desesperanza parece triunfar. Personas a las que le falta Dios y se nota,  personas a las que nadie hablo de Dios, y de su misericordia.


Quizás son como tiro y Sidón. Con un pequeño milagro, abren el corazón, se convierten viven, al lado de tanta resistencia de lugares y personas  a los que Dios bendice y mucho.


Ojala que si estamos entre estos lugares o somos de estas personas, jamás perdamos la capacidad de asombro de todo lo que Dios nos regala, que convirtamos día a día nuestra vida, que no nos dejemos ganar por la mediocridad o la rutina religiosa que termina haciendo cumplimiento de las cosas del Señor, esto es cumplo y miento, y que podamos acercar un poco de agua fresca  a tantos que lo necesitan, que culpable o inculpablemente nunca han vivido lo que nosotros vivimos y que tanto lo necesitan.



Buena jornada para todos, Dios bendiga nuestro día
Publicar un comentario