martes, 24 de octubre de 2017

ESTÉN PREPARADOS Lucas 12,35-38.


Jesús dijo a sus discípulos: "Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas.
Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.
¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlo.
¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!" (Palabra del Señor)

La vestidura oriental, no era la más adecuada para algunos trabajos. Era necesario ceñirlas a la cintura justamente con el cinturón. Las lámparas eran una mecha de algodón que flotaba en una jarra de aceite. Había que mantener la mecha recortada y el aceite en cantidad para que no se apague. Todo debía estar preparado por las dudas se cumpla el tiempo, en este caso de que llegue el señor.

Ayer hablaba con un colega de un simulacro que deben realizar en un establecimiento educativo superior. Estamos en zona donde es sumamente necesario estar prevenidos ante la adversidad de un sismo o terremoto. Hace poco en México,  los hermanos mexicanos terminaban de hacer un simulacro de comportamiento y justo en ese momento llegó lo indeseado, la tierra se sacudió y, gracias a la prevención se salvaron muchas vidas. Hay protocolos que cumplir, personas que ejercen de líderes en tales circunstancias, lugares donde se puede o no se puede ir, etc.  Nos preparamos, y está bien, para lo que pudiera venir. Hasta los socorristas nos enseñan a realizar una RCP. Ante el peligro nos preparamos.

El Señor nos dice: estén preparados porque no sabemos ni el día ni la hora. ¿lo estamos?  Nadie tiene asegurada la vida. Ayer nos lo decía con aquel rico insensato que acumulaba más y más y a la noche, la vida lo despedía.



Tal vez quisiéramos terminar  las cosas, sin dejar cabos sueltos, sin postergar indefinidamente, decisiones que hacen a nuestra vida y la de los demás.


Tal vez quisiéramos estar en paz con mucha gente, y sobre todo con algunos. Siempre recuerdo una anécdota que contaba un sacerdote. Era un día de semana santa, en la ceremonia de la tarde se hablaba mucho del perdón, del dejar pasar, de poner las cuentas en orden con los demás. Desde el pulpito el sacerdote hablaba de signos que deberían hacer, de paz, de caridad. Y los invitaba a realizar alguno…hubo un momento de silencio profundo, de pensar, de meditar en la propia vida. De pronto, se escuchan unos pasos pequeños o cortos, con un taconeo de bastón, que venían desde el fondo de la capilla… y poco a poco iban llenando el espacio hasta que al fin, la autora de esos pequeños pasos acompañados con bastón, se detuvo al lado de una señora casi de su misma edad, y ambas cerca del final de sus días, y le dijo, mirándola a los ojos:
"Negra, vos y yo no podemos seguir peleadas"… y se fundieron en un abrazo, generoso, sincero, lleno de perdón, de amor, de dejar de lado disputas tontas que impedían la amistad…


Tal vez quisiéramos estar en paz con Dios, antes que llame a la puerta.

Entonces el tiempo es hoy. El tiempo de “los protocolos de prevención” es hoy, quizás deberíamos ir a abrazar a quien le negamos el abrazo, decir más “te quiero” a la gente que espera de nosotros, acariciar más a nuestros papás, abuelos, besar y bendecir más a nuestros hijos, dar gracias a la vida por cada nuevo amanecer, ser más serviciales, poner las cuentas en orden con aquellos que estoy distanciado, escribir un chat a alguien para alegrarle el día, ceñirnos la ropa y ponernos a trabajar por los que necesitan, no dejando para después lo que puedo hacer hoy, ya.

Que podamos mantener siempre nuestra lámpara encendida, siempre atentos, “siempre listos”, para cuando llame el Señor a la puerta, podamos su rostro santo contemplar.
Buna jornada para todos. Dios bendiga nuestro día


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