viernes, 16 de junio de 2017

SI TU OJO...SI TU MANO...Mateo 5,27-32.

Jesús dijo a sus discípulos: 
Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio.
Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.
Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.
También se dijo: El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio.
Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio. (Palabra del Señor)


Decía el Papa Francisco hace poco tiempo:

El adulterio, como el hurto, la corrupción y todos los otros pecados, primero son concebidos en nuestra intimidad y, una vez cumplida en el corazón la elección equivocada, se ponen en práctica a través de un comportamiento concreto…

Ayer decíamos de actos y actitudes. Hoy el evangelio nos lleva aún más a pasos anteriores: el adulterio es la punta de iceberg, el pensamiento que lleva a eso es lo que queda debajo de la superficie del agua, pero este témpano gigantesco es alimentado por todo aquello que consumimos diariamente y que tan fácil llega a nuestro hogar, a nuestra computadora, a nuestra intimidad más profunda.

Las redes sociales, internet en general, son herramientas de enorme potencia para el conocimiento y la comunicación, pero también, es un vehículo al alcance de todos en cualquier rincón, en cualquier espacio público, para meterse en el popular y barato mundo de la pornografía y la infidelidad que tanto mal hace para la dignidad de hombres y mujeres, para el pensamiento crítico, para la voluntad, para el concepto de varón mujer como imagen y semejanza de Dios , como templos del Espíritu Santo, tanto del actor como del que mira y se regocija con estas imágenes.

Entonces hay nuevos pies, manos u ojos que deberían ser eliminados si vamos por este camino. Hoy el “ojo” será todo aquello que veo o escucho y me hace mal a mi vida interior. Hoy el pie, mano, será aquellos lugares donde voy que no le hacen bien a mi alma.

Y esto, por supuesto que va para todos. No solo los varones hoy debemos evitar mirar  a una mujer deseándola perversamente sino también las mujeres cuyo avance mal entendido de lo femenino sobre lo masculino, les ha hecho perder muchos atributos de belleza interior que la caracterizaba en esta jungla humana que vivimos a diario. Y hoy son ellas las que deben decir también: no desear al hombre, como si mujer antes y siempre, varón antes y siempre, son objetos de consumo, mercadería que se compra o vende al mejor postor…


Nosotros los cristianos rezamos muy seguido: no nos dejes caer en la tentación… está muy bien…¡¡ pero no la busquemos pues!! Si estamos cerca del fuego de seguro que en algún momento nos quemaremos.


La primera lectura de hoy, nos refiere a la segunda carta de Pablo a los Corintios. Capitulo 4.
“con todo llevamos este tesoro en vasos de barro para que esta fuerza soberana se vea como obra de Dios y no nuestra”.

Se refiere al ministerio que lleva adelante. Pero también para hacernos caer en cuenta que lo nuestro es un tesoro, que el amor es un tesoro, que lo escogido, cuando elegí a tal persona para compartir la vida hasta el fin, es un tesoro, pero que va en vasos de barros que somos nosotros. Que debemos cuidar, que debemos estar atentos que no se quiebre, que debemos reforzar, embellecer, fortalecer todos los días para evitar que se rompa y destruya a nosotros y los demás, y que deje escapar esa maravillosa gracia del matrimonio, como agua entre los dedos.

Cada uno sabe qué  deberá evitar para que no se engrandezca el tempano debajo del agua que produzca tanto daño a tantas parejas que alguna vez confiaron en el amor y el respeto mutuo.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día
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