martes, 22 de mayo de 2018

Marcos 9,30-37. LA AMBICIÓN DE SERVIR




Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera, porque enseñaba y les decía: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará".
Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.
Llegaron a Cafarnaún y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: "¿De qué hablaban en el camino?".
Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande.
Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: "El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos".
Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo:
"El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado".
Palabra del Señor


Estaba enseñando a sus muchachos. Era importante ese tiempo. No había mucho tiempo más. Ya se acercaba el tiempo de la entrega y debía fijar en el corazón y la mente de sus apóstoles, las enseñanzas que perduren en el tiempo. No había plan B. era eso o nada y podía quedar su venida solo en un recuerdo. Sin embargo buscó esos doce y por ellos llegó a cada confín de la tierra. Por eso quería ese momento de soledad, para poderles grabar a fuego sus enseñanzas.
Pero, parece, ellos no tenían en claro nada. O si, y no querían preguntar más para no escuchar de cruces, muerte, entrega, derrota. Es como nos pasa a veces de no querer preguntar mucho acerca del evangelio cuando el evangelio nos cuestiona, cuando nos quedamos con algunas páginas que consuelan, hablan de la misericordia, del perdón, pero nos cuesta preguntar más cuando habla de renuncias, de sacrificios diarios, de pequeñas entregas en bien de los demás.

Y  mientras Él les hablaba de su muerte, ellos, por lo bajo hablaban del poder, de quien era el más grande. Cuando Jesús les preguntó de qué hablaban, hicieron silencio. El silencio de la vergüenza.  Estaban hablando de algo que no estaba bien. Una cosa, una persona, un tema adquiere verdadera dimensión cuando lo ponemos frente a Jesús. ¿Es bueno esto? ¿Está bien lo que estoy hablando o pensando? ¿cuál sería nuestra reacción si hoy Jesús nos preguntara de que estamos hablando? ¿Podría seguir hablando así si se que Jesús me está escuchando? ¿Podría poner todos mis pensamientos a la luz si supiera que Jesús los ve?  ¡Cuánto nos corregiríamos si pensáramos de esta manera, nosotros los cristianos que debemos dar ejemplo de personas en el mundo!

Pero Jesús aprovecha la ocasión. Una de las cosas que pretende y de manera eterna, o sea también para nosotros, es que ellos y nosotros cambiemos nuestra ambición. No les dice que está mal la ambición, les dice que en vez de ambicionar el poder, ambicionen servir. En lugar de la ambición porque todos nos hagan todo, que tengamos la ambición de hacer cosas para los demás, pequeñas, o grandes, sencillas u opulentas… servir, y ser ambiciosos en servir. Es un cambio muy profundo que debe quedar en el corazón de los suyos, y en el nuestro.
¿a quién? Él pone un niño. El niño no puede darnos cosas, el niño no ejerce ninguna influencia, el niño es tan común entre todos… en ese niño estaban los más necesitados. El niño necesita cosas, necesita amor, necesita protección, cuidados, mostrarles un camino correcto, enseñarles. En el más necesitado, ese que no tiene ninguna influencia, que no tiene ningún poder, que requiere cosas, en uno más del montón, a ese debemos ayudar porque ayudándolo, lo hacemos con el mismo Jesús y con su Padre Dios.
Es una tentación de rodearse de gente influyente, de dinero, de “poder” en ciertos grupos, incluso dentro de la Iglesia que pone alfombras rojas a quien le reditúa algo. Pero si por eso despreciamos a los más humildes y sencillos, a los sin influencia, sin capacidad para donar o dar, no estamos haciendo lo que nos pide Jesús, no lo estamos atendiendo, no lo estamos acompañando. Hasta en las familias a veces nos juntamos con los más distinguidos, los que visten mejor y evitamos al pariente pobre. En ese pobre está Jesús.
Son enseñanzas que quedaron marcadas a fuego en el corazón de aquellos apóstoles. Ojalá que queden también en el nuestro. Y que desde siempre nos dediquemos a servir, ya, sin perder el tiempo, en pequeñas cosas, en mi recorrido hacia el trabajo o el estudio, en mi lugar donde desarrollo mi vida, cediendo un asiento, dando lugar en la vereda, ayudando a alguien a cruzar la calle, prestar un libro o apunte, perder ese tiempo sagrado en enseñar al que queda atrás, miles y miles de maneras de servir que van a perfilar nuestro espíritu amable, servicial cuya ambición más fuerte ,sea servir a los demás.
Buena jornada para todos.

lunes, 21 de mayo de 2018

Marcos 9,14-29. TODO ES POSIBLE PARA EL QUE CREE



Cuando volvieron a donde estaban los otros discípulos, los encontraron en medio de una gran multitud, discutiendo con algunos escribas. 
En cuanto la multitud distinguió a Jesús, quedó asombrada y corrieron a saludarlo.
El les preguntó: "¿Sobre qué estaban discutiendo?".
Uno de ellos le dijo: "Maestro, te he traído a mi hijo, que está poseído de un espíritu mudo.
Cuando se apodera de él, lo tira al suelo y le hace echar espuma por la boca; entonces le crujen sus dientes y se queda rígido. Le pedí a tus discípulos que lo expulsaran pero no pudieron".
"Generación incrédula, respondió Jesús, ¿hasta cuando estaré con ustedes? ¿Hasta cuando tendré que soportarlos? Tráiganmelo".
Y ellos se lo trajeron. En cuanto vio a Jesús, el espíritu sacudió violentamente al niño, que cayó al suelo y se revolcaba, echando espuma por la boca.
Jesús le preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que está así?". "Desde la infancia, le respondió,
y a menudo lo hace caer en el fuego o en el agua para matarlo. Si puedes hacer algo, ten piedad de nosotros y ayúdanos".
"¡Si puedes...!", respondió Jesús. "Todo es posible para el que cree".
Inmediatamente el padre del niño exclamó: "Creo, ayúdame porque tengo poca fe".
Al ver que llegaba más gente, Jesús increpó al espíritu impuro, diciéndole: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo ordeno, sal de él y no vuelvas más".
El demonio gritó, sacudió violentamente al niño y salió de él, dejándolo como muerto, tanto que muchos decían: "Está muerto".
Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó, y el niño se puso de pie.
Cuando entró en la casa y quedaron solos, los discípulos le preguntaron: "¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?".
El les respondió: "Esta clase de demonios se expulsa sólo con la oración".

Palabra del Señor.

Hoy retomamos el tiempo ordinario que dejamos allá en febrero antes del miércoles de ceniza.
Los discípulos acababan de bajar junto a Jesús del monte de la transfiguración. Los otros, estaban recibiendo gente. Una persona tenía a todos medio revolucionados. Es que había llevado su hijo con epilepsia a los discípulos de Jesús y, estos, no habían podido resolver el problema. Oportunidad de algunos para hacer quedar mal a los discípulos y también al maestro.
Jesús llega. Justo a tiempo. Él está . le  habían querido evitar que “molestaran” al maestro. ¿Por su experiencia mística? Sin embargo, Jesús llegado de aquel momento glorioso, bajó a la realidad de todos los días. La soledad de la oración es buena , pero cuando esa soledad nos aísla, nos hace salir de la realidad, cuando nos pinta la vida como dentro de tuper, entonces , nos quedamos en el monte de la transfiguración, aunque el Señor les dijo : bajemos, la gente los espera.
Jesús nos enseña a estar dispuesto a enfrentar los problemas cotidianos, a no evitarlos, ni postergarlos. Es ahora cuando mi mundo, mis sueños, mi proyecto personal necesita ser. Hoy están los problemas, hoy, cada día.
Jesús, después de esa  experiencia riquísima en el monte, cuando su compromiso era salvar la humanidad entera, se pone cerca de uno solo, si de uno  que tenía un problema insoluble para sus discípulos. Cuando a veces pensemos que Jesús no escucha nuestra oración porque parece estar metido en los grandes problemas del mundo, pensemos en esta cita: se hace tiempo, se acerca a uno solo de todos los humanos, para salvarlo. Se acerca a vos y a mí, uno solo de nosotros es merecedor de su amor. Dicen que aunque la única persona que existiese en el mundo fuera yo o vos, Él , lo mismo hubiera venido por vos o por mi. ¡Tan grande es su amor!
Y luego llega el dialogo con el papá del chico enfermo. Un dialogo riquísimo que nos deja muchas enseñanzas:
Jesús le preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que está así?". "Desde la infancia, le respondió,
y a menudo lo hace caer en el fuego o en el agua para matarlo. Si puedes hacer algo, ten piedad de nosotros y ayúdanos".
"¡Si puedes...!", respondió Jesús. "Todo es posible para el que cree".
Inmediatamente el padre del niño exclamó: "Creo, ayúdame porque tengo poca fe"
.
La curación de tu hijo no depende de mí, sino de ti, parece decirle Jesús. Si nos enfrentamos con algo en un espíritu de desesperanza, es convertirlo en un caso desesperado, camino al fracaso. Enfrentar algo con fe, con un espíritu de fe, es hacerlo posible. Esto en todos los órdenes de la vida. Visualiza la solución dicen algunos, visualiza ya convertido en realidad tu sueño, dicen otros… Jesús dice: todo es posible para el que cree… la salvación de mi vida, el rescate de alguien de mi familia, la salida de la droga de alguien querido, la salud física y espiritual de alguien cercano, el sueño de recibirme, de una casa propia de un buen trabajo, el sueño de una familia feliz, de un noviazgo santo… Todo es posible para el que cree.

¿Por qué no pudimos nosotros? Le dicen sus muchachos. La respuesta de Jesús es "Esta clase de demonios se expulsa sólo con la oración". Parece que a pesar de estar cerca de Él, no estaban cerca de la oración profunda. Así nos pasa también  a nosotros cuando recibimos un don de Dios. Si no nos mantenemos en contacto con él, puede que ese don muera o fracase o se guarde en algún baúl como archivado. Si no mantenemos la oración con él, perdemos vitalidad, perdemos humildad y pasamos a creer que todo pasa porque nosotros somos los buenos.
También nosotros, con el papá del chico aquel, deberíamos decir: Creo, ayúdame porque tengo poca fe".  Eso es suficiente para comenzar a crecer, para abrirnos a la fe y al espíritu Santo, para dejar que el sol, entre por las ventanas de casa e ilumine, dé vida, limpie cada rincón de nuestra vida.
Buena jornada para todos. 

sábado, 19 de mayo de 2018

Juan 21,20-25. JUAN, TESTIGO DE JESÚS



Pedro, volviéndose, vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el mismo que durante la Cena se había reclinado sobre Jesús y le había preguntado: "Señor, ¿quién es el que te va a entregar?".
Cuando Pedro lo vio, preguntó a Jesús: "Señor, ¿y qué será de este?".
Jesús le respondió: "Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa? Tú sígueme".
Entonces se divulgó entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría, pero Jesús no había dicho a Pedro: "El no morirá", sino: "Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa?".
Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero.
Jesús hizo también muchas otras cosas. Si se las relata detalladamente, pienso que no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían.

Palabra del Señor

Ya al final de este tiempo de Pascua, llegan estos últimos versículos del evangelio de Juan en que parece afirmarse la misión de unos y otros. Ayer veíamos como Jesús ratificaba a Pedro en la misión de pastor. Ahora lo de Juan, testigo del amor de Dios por muchos años, tantos que la gente creía que jamás moriría. en efecto,  Juan murió pacíficamente en Éfeso hacia el tercer año del reinado de Trajano, es decir hacia el año cien de la era cristiana, cuando tenía la edad de noventa y cuatro años.
 En cierta ocasión, cuenta los Hechos de los Apóstoles, iban Pedro y Juan a rezar al templo. Se encontraron en la puerta con un paralitico pidiendo limosna. También le pidió a ellos. Se detuvieron frente a él y Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina». Eso hizo aquel hombre. Quizás si hubiesen tenido dinero, el paralitico jamás conocería la gloria de Dios en la salud física. Cosas de Dios ¿verdad?
A veces lo que tenemos para dar es muchísimo más que dinero del bolsillo o un poco de comida que sobre, cuando podemos dar algo de nuestra vida que tanto hace de bien a  los demás.
Pero sigamos el relato. Hubo mucha alegría en aquel lugar, el hombre éste, daba testimonio y comenzó a agruparse la gente y ellos le hablaban de un tal Jesús que había resucitado y que muchos no aceptaron. Entonces los guardias del templo con algunos saduceos al observar el lío producido, encarcelaron a nuestros dos Pedro y Juan.
Al otro día se reunieron los jefes de los judíos, los ancianos y escribas. Ellos firmes delante suyo, el enfermo recuperado al lado. Entonces después de algunas deliberaciones, Pedro y Juan les dijeron:
  Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído

Tal vez la misión más importante de Juan. Pedro fue el pastor, andaba de aquí para allá. Luego llegó Pablo cuya misión era llevar el evangelio a tierras cercanas y lejanas… y la misión de Juan: ser testigo que podía decir: yo he vivido estas cosas, y son verdad, y que son tantas para proclamar, tantas anécdotas para contar, tantas historias vividas, tantas charlas con el Maestro, que no entrarían en tantísimos libros , ni en memoria de ninguna PC.
Juan vio y vivió y eso lo hizo un testigo “eterno”. Seguramente era sostén de aquello vivido en un mundo sin tecnología y con mucha dificultad para conservar lo escrito.
Hoy también la prueba real del cristianismo en el mundo, es la experiencia cristiana personal. Por esa acción del Espíritu santo, nosotros podemos decir: conozco a Jesús, no puedo callar lo que he visto y oído, debo anunciarlo en casa, en el trabajo. Y por muchos lugares, infinitos, los cristianos vamos llevando pequeñas semillas, en tantos corazones para que prenda el amor de Dios en la vida del mundo.
Hay experiencias personales del amor de Dios en la vida. ¿Por qué atribuirle a la “suerte”, a los “astros” lo bueno que nos pasa? Si hay Dios que pasa en nuestra vida, ¿Por qué nos cuesta decirlo abiertamente: GRACIAS A DIOS QUE PASÓ ESTO Y ESTO? No podemos callar lo que hemos visto y oído. ¿Por qué cuando hemos sido tocados por el amor de Dios en alguna experiencia mística o de un retiro, no lo proclamamos así?
Testigos al modo Juan debemos ser. Testigos del amor, de la misericordia del Señor, testigos de su presencia en la familia,  en el matrimonio, en el noviazgo. Testigos  de la presencia de Jesús en la lucha diaria.
Jesús le dice a Pedro más o menos algo así como No te metas , tu sígueme. Haz lo que debes hacer. Si Dios nos llama para una tarea, hacerla y no compararse con lo poco o mucho que hacen los demás. Es parte de una salud mental que nos hace ser cristianos dispuestos a llevar a cabo el Plan de Dios que nos corresponde y no andar metiendo nuestra vida donde no hemos sido llamados. Haz lo tuyo que con eso basta y es mucho.
Buena jornada para todos. Feliz día de Pentecostés

viernes, 18 de mayo de 2018

Juan 21,15-19. SIMÓN ¿ME AMAS?



Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?". El le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos".
Le volvió a decir por segunda vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?". El le respondió: "Sí, Señor, sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas".
Le preguntó por tercera vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?". Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: "Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas.
Te aseguro que cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras".
De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: "Sígueme".
Palabra del Señor


Ahí estaban los dos nuevamente frente a frente. El elegido y Jesús. Los ojos de Pedro deben haber mirado por un momento, el piso , de la vergüenza por lo que pasó la noche y madrugada del abandono. Ese día había llorado amargamente por haberlo negado delante de la gente. Y estaba ahí, frente a Jesús que a pesar de todo lo amaba y lo seguía eligiendo para llevar su obra adelante.
Tres veces lo había negado.
Tres veces le preguntaba Jesús si lo amaba. Jesús le concedió a Pedro la posibilidad de borrar de su memoria la triple negación, con esa triple afirmación. Jesús se ingenia para que borremos de la memoria aquello que nos persigue por tiempo. Nos da la salud del alma, nos cicatriza heridas, nos permite volver a Él, limpiando nuestra conciencia haciéndola nueva, toca nuestras heridas, las bendice, las sana, heridas del alma, de la infancia, de los recuerdos. Daños que nos han hecho o que hemos hecho y que no nos dejan ser felices. Él, como de Pedro, sabe lo que nos pasa y quiere acariciar nuestras heridas para cicatrizarlas y hacer que vayan a la “papelera de reciclaje” de donde no hay más retorno.
Ese amor que le jura Pedro, que le asegura Pedro tener, le trae dos cosas.
¿Me amas? Sí, señor, te amo…apacienta mis corderos y después, apacienta mis ovejas. Una tarea, una responsabilidad. Podemos demostrar que amamos a Jesús, si amamos a nuestros hermanos.
Amar es un privilegio, pero también es una responsabilidad. Si amamos a alguien, también somos responsables de su felicidad de su cuidado, de su futuro. No somos los dueños de los demás, pero el amor nos hace buscar lo mejor para la otra persona, nos invita a ayudarle con sus cargas, con sus proyectos, con sus sueños. En este tiempo de amor entendido como química, como feeling solamente, como satisfacción al propio ego, es bueno pensar en esa responsabilidad que conlleva el amor. Amar es un privilegio, el amor es una bendición, pero también es una responsabilidad.

Lo otro, la cruz, una cruz distinta. Pedro murió en Roma, en una cruz, pero pidió ser crucificado cabeza abajo, porque no se consideraba digno de  morir como su Señor.
El amor trae sacrificios y eso lo sabemos. Sacrificios en dejar lo de uno y mirar lo del otro, sacrificios en nuestro tiempo, en nuestro dinero, en nuestros dones. Sacrificio en nuestro tiempo de ocio, en saber aceptar y entender al otro, en vivir en sintonía con el otro.
El amor (si Señor sabes que te quiero) le trajo a Pedro una Tarea y una cruz, una responsabilidad y un sacrificio. Así como nos pasa en   el plano humano , no amamos a Cristo de veras, si no estamos dispuestos a asumir su tarea, su obra, su misión y su cruz, la de todos los días, la que implica vivir en el mundo sin ser de él, una tarea que se hace trabajando como si todo depende de nosotros y orando como si todo depende de Dios.
Es bueno preguntarnos si así es nuestro amor. Es bueno preguntarnos qué responderíamos si Jesús nos dice: Juan, María, Pedro, Gustavo, Sergio,  Enrique…¿me amas?..


Buena jornada para todos.

jueves, 17 de mayo de 2018

Juan 17,20-26. QUE TODOS SEAN UNO PARA QUE EL MUNDO CREA


 
Jesús levantó los ojos al cielo y oró diciendo: 
"Padre santo, no ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí.
Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.
Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno
-yo en ellos y tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste.
Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo.
Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocí, y ellos reconocieron que tú me enviaste.
Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos".

Palabra del Señor


¡vaya confianza la de Jesús! viendo a los suyos, pescadores, algún que otro funcionario, hombres normales sin ninguna instrucción religiosa en algunos casos, le pide al padre que proteja a los que llegarán por la predicación de ellos y de ellos y de los que vengan, y llega hasta nosotros que creímos en ese Amor y aquí estamos transitando nuestro mundo y nuestro tiempo. 
Y reza por nuestra unidad “para que el mundo crea”. Una unidad de relación personal. La unidad entre Jesús y el Padre es de amor, entonces Jesús pedía y pide una unidad de amor entre nosotros porque le amamos a Él, o al menos eso decimos. Pasa que  no logramos la unidad, porque amamos más las organizaciones, los puestos de poder, amamos más nuestro orgullo. El amor que tenemos dentro, puesto por Dios desde nuestra concepción, es lo único que puede demoler las barreras o unir las grietas que tenemos entre nosotros.

Hace unos días estuvo por Buenos Aires  el actor Pedro Alonso, el famoso Berlin de la serie La Casa de Papel. Encantado con la “locura” diaria que se vive en esta zona del país, dejo un mensaje en un posteo de una red social que dice al final:

Y antes de tomar mi vuelo, decir GRACIAS.
Este país es un tesoro.
Y si tuviese que pedir aún una última cosa, aún después de todo lo que he recibido, diría.
Tomen la grieta y hagan lo que los orientales cuanto se les rompen los jarrones.
Calienten un poco de oro hasta licuarlo, y llenen con él la herida.
Para que no se olvide.
Nunca.
Pero al hacerlo, deje ya de ser retrato del dolor.
Y pase a formar parte del trabajo conjunto.
Y la belleza.


Esa consideración de la famosa grieta que separa a unos y otros, algo que parece tan difícil de superar por el momento. Por supuesto que los medios masivos, que se hacen eco de cuanta foto y otras baratijas publiquen los famosos, esto, justamente esto no lo publicaron pues el deseo de unidad no vende, vende mucho más la división, la confrontación, vende más si se puso un día la camiseta de un equipo de futbol, y al otro día la del otro, vende más la disputa, genera más rating todo lo que sea el “uno contra otro”, las eternas divisiones entre los seres humanos que aquí toman aun un grado más elevado y diabólico, pues es del demonio la división ,  como es de Dios la Unión.
Lo propio de nosotros los cristianos tendría que ser la unión. lo propio sería construir puentes para unir, soldar las grietas existentes con oro de amor y de gracia, sumar nunca restar, hablar bien del ausente, unir las partes, ser elemento de unión en mi casa y no de división o desunión con mis padres y hermanos metiendo cizaña en las relaciones, ser elementos de unión, tal como el eslabón de una cadena que unida , ayuda a movilizar,  ser unión con mis hermanos cristianos para que el mundo crea y no que por nuestra desunión, el mundo, ese organizado sin Dios, goce de buena salud, y se sienta fuerte y ganador. Si hasta entre movimientos apostólicos somos desunidos, si entre parroquias, iglesias, congregaciones, clero con el obispo, obispo con el clero o laicos, laicos y sacerdotes , laicos y pastores… muchas veces estamos tan desunidos que los demás, nos ven y se van.
Juan Pablo II, también en estas tierras argentinas, aquel corpus Cristi de 1982 cuando los combates en el atlántico sur estaban llegando a su fin, triste final para todos en la guerra de Malvinas. Traía un mensaje de paz, había estado días antes en Inglaterra, donde muchísimos jóvenes le transmitieron su mensaje de paz para los argentinos y él los traía junto a sus valijas esperanzadas en encontrar la paz entre los pueblos. Les dijo al final de aquella jornada a los jóvenes:

No dejen que el odio marchite las energías generosas y la capacidad de entendimiento que todos llevan adentro. Hagan, con sus manos unidas, una cadena de unión más fuerte que las cadenas de la guerra. Así serán jóvenes y preparadores de un futuro mejor; así serán cristianos"…


Que nuestras manos unidas, sirvan para la unidad y la paz. Cuando sintamos que nos faltan energías para luchar por la unión y la paz, del mundo y de mi casa, nos unamos a alguien, a quien tenemos cerca , a quien es nuestra lucha ligada, y oremos que con Jesús somos paz en Jesús estamos en el amor.
Que seamos uno para que el mundo crea.
Buena jornada para todos.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Juan 17,11b-19. NO TE PIDO QUE LO SAQUES DEL MUNDO



Jesús levantó los ojos al cielo, y oró diciendo:
"Padre santo, cuida en tu Nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros.
Mientras estaba con ellos, cuidaba en tu Nombre a los que me diste; yo los protegía y no se perdió ninguno de ellos, excepto el que debía perderse, para que se cumpliera la Escritura.
Pero ahora voy a ti, y digo esto estando en el mundo, para que mi gozo sea el de ellos y su gozo sea perfecto.
Yo les comuniqué tu palabra, y el mundo los odió porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del Maligno.
Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Conságralos en la verdad: tu palabra es verdad.
Así como tú me enviaste al mundo, yo también los envío al mundo.
Por ellos me consagro, para que también ellos sean consagrados en la verdad."
Palabra del Señor


Ellos no son del mundo, dice por un lado. Es que hay una advertencia de parte de Jesús y también una realidad.

Cuando nos decidimos a vivir según los criterios de Jesús, entonces sentimos a veces que el mundo nos hace a un lado. Amigos que se van, que no entienden lo que vivimos, familiares que se pelean con nosotros, trabajos en que nos hacen la vida imposible, medios de comunicación que se burlan de todo lo que sea cristiano incluyendo nosotros que nos sentimos afectados, redes sociales que meten a todos en la “misma bolsa”, tildándonos de retrógrados, de vivir fuera de la realidad y cuando no, también de ser lo mismo que aquellos que lastimaron la religión y el cristianismo con sus actitudes depravadas y perversas, para con los más vulnerables.

Pero hay una realidad. En la medida que nos decidimos a vivir contra corriente del mundo, más heroicos y de Cristo nos hacemos. A Él, lo persiguieron y mataron por llegar hasta el fin con su proyecto de vida. Y en algo cambio la sociedad y el mundo ¿verdad?. Si vamos a favor de la corriente, si hacemos lo del mundo, entonces pasaremos la vida siendo unos mediocres que se dejaron arrastrar por todos sin tener la personalidad que se necesita para ser de Cristo.

Pero a continuación, Jesús pide a su Padre que no nos saque del mundo sino que nos preserve del mal. Cierta vez, hablando con un amigo llegábamos a la conclusión de que el mundo vive por pequeños submundos que se forman de manera natural: el submundo de la profesión, el submundo del futbol, el submundo de la droga, el submundo de los viajes y los viajeros, el submundo de los abogados, el submundo de… y así podríamos seguir. A cada tiempo descubrimos esos submundos en que por una razón ,estamos o no.

Lo malo sería hacer de nuestra vida cristiana un submundo, metidos todos en esto, ayudándonos solo entre nosotros, haciendo programas de radio solo para nosotros, juntándonos solo entre nosotros, dirigiendo mensajes desde internet, o de la radio, o desde un púlpito, solo para nosotros, alentándonos y convirtiéndonos nuevamente solo entre nosotros, organizando actividades espirituales, solo para nosotros. Esteremos haciendo (¿o acaso ya la estamos haciendo?) una iglesia auto referencial, pescamos en la pecera solamente, hasta nos peleamos entre nosotros para ver quien tiene el mejor Cristo, mientras que afuera, sigue el mal haciendo daño y mucho. Jesús no pidió al padre que nos sacara del mundo sino que nos libre del mal, no pidió que viviéramos en colonias encerradas, o que con la religión nos evadamos de nuestras responsabilidades, o que en las sacristías encontremos refugio a nuestra falta de comunicación o de valor para enfrentar la vida y sus problemas.  
En medio de las vueltas de la vida , debemos vivir nuestro cristianismo. Por supuesto que necesitamos orar, retirarnos a meditar, tomar fuerzas, cargar energías, pero eso no debería ser el  fin, sino el medio para conseguir vivir en el mundo sin morir en el intento. El cristianismo no se propone retirar a nadie de la vida, sino equiparlo para que viva mejor. No nos ofrece una vida en que no hay problemas ni se evaden responsabilidades.


El cristiano vive con los pies en la tierra pero los ojos en el cielo, pero vive aquí. No debemos desear abandonar el mundo, ni evadirnos, sino conquistarlo en el buen sentido de la palabra, no como dominación, si como vencedor en su heroísmo con Jesús de la mano.


Conságralos en la verdad dice. El consagrado es una persona que se busca para una tarea especial. Consagrados en la verdad es ser testigos de esa verdad en el mundo, verdad en todos los rincones de nuestra vida, verdad de vida, verdad de fe, verdad de sentimientos, verdad de acciones. Tenemos una tarea especial. El consagrado recibe siempre una gracia especial. Esa gracia es la fuerza y la gracia de Jesús que va con nosotros.

¡Cristo y yo mayoría aplastante!, decía Manolo Llanes en la guerra civil española cuando, aferrado a su crucifijo, era acribillado después de las burlas, escarnios, a que fuera sometido por la patrulla de milicianos  enviados a matarle por su fe. Cristo y yo mayoría aplastante. Aquellos asesinos quedaron en la triste historia de la humanidad, Manolo llanes regó con su pasión, la tierra de la fortaleza cristiana del ¡si se puede! ¡Si se puede!. Que Dios nos libre del mal, tal cual le pidió Jesús

Buena jornada para todos.

martes, 15 de mayo de 2018

Juan 17,1-11a. QUE TE CONOZCAN, PADRE



Jesús levantó los ojos al cielo, diciendo:
"Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti,
ya que le diste autoridad sobre todos los hombres, para que él diera Vida eterna a todos los que tú les has dado.
Esta es la Vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu Enviado, Jesucristo.
Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste.
Ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía contigo antes que el mundo existiera.
Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos. Eran tuyos y me los diste, y ellos fueron fieles a tu palabra.
Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti,
porque les comuniqué las palabras que tú me diste: ellos han reconocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me enviaste.
Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos.
Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío, y en ellos he sido glorificado.
Ya no estoy más en el mundo, pero ellos están en él; y yo vuelvo a ti."
Palabra del Señor.


¿Cuál es la vida eterna? Que te conozcan a ti, único Dios verdadero y a tu hijo Jesucristo.
Un conocimiento intelectual primero. En la antigüedad  o algunos pueblos primitivos, creen  en una multitud de dioses: la luna, el sol, tal planta, animales, amuletos… cada dios tenía una función, un destino. Con el tiempo llegan a conocer a Dios único y verdadero que supera todo , un Dios poderoso que está más allá de cada animal o amuleto, que no es vengativo, ni cruel, ni busca el mal del otro…es un Dios amor. también con el tiempo, vemos cómo el mundo, entendiendo por mundo la sociedad humana que se organiza sin tener en cuenta a Dios, ha vuelto a poner los ojos en dioses, amuletos, pasiones desenfrenadas que las hacen dioses, odios que atribuyen a un dios inexistente y vengador.
Y en cuanto a nosotros, las veces que apoyamos nuestra vida en la suerte, en las cábalas, en el dinero, en el poder en grandes lugares y también en los de todos los días es decir familia, noviazgo, matrimonios, lugares de trabajos cuando creemos que todo consiste en tener más poder que el otro, siempre la razón. O cuando endiosamos figuras populares que pasaron por la tierra, o cuando incluso, tenemos devociones por imágenes que nos “protegen” antes de un delito, robo, asesinato…

Pero también está el otro “conocimiento” ,el que se da por la intimidad y la identidad del corazón, mente y alma. Cuando una mamá le pregunta algo a su hijo o hija, algo que ya sabe porque lo intuye, por ahí le agrega el :¿mira que te conozco eh? La madre sabe con solo mirar los ojos a sus hijos, qué le pasa, qué le duele, qué le afecta…conoce sin leer la mente, conoce desde el alma. Conocer a Dios, será decir al Señor: ya se, te conozco. En esta ocasión tendría que hacer así… es que con el tiempo nos hemos ido preguntando: ¿Qué haría Jesús en mi lugar? ¿Qué piensa Jesús de esto? ¿Con que ojos mira Jesús esta situación?... en las respuesta encontramos este conocer más a Jesús, entonces nuestra conciencia se forma, se conforma, se mantiene en línea con su pensamiento que libera, que ordena, que da paz.
Tener la vida eterna no es solo vivir para siempre, es vivir con la calidad de vida de Dios. La vida eterna es la vida de Dios. Entrar en ella es experimentar aun hoy, la majestuosidad, el esplendor el gozo y la paz de Dios.


Leyendo o escuchando estas palabra de Jesús dichas en la ultima cena, sentimos que reza por aquellos y que también lo hace por vos y por mi. Personas que de una u otra manera, eligió para que lo ayudáramos . Podríamos decir: eso no es para mí, eso es para los curas o las monjas… pero ¿cómo hace para llegar a cada rincón de nuestro mundo con la palabra? ¿whatsaap? ¿redes sociales?  ¿hojita del domingo? ¿libros cristianos? Si, si, todo ayuda, pero si no hay testimonio de cada uno, si no hay vida compartida, todo se hace irreal y lejano.

Cuando mostramos los valores, la esperanza, el amor a pesar de todo, cuando plantamos semillas de perdón, de misericordia, de paz, de lejanía de la confrontación, cuando nos dedicamos a sellar las grietas de la sociedad, cuando construimos puentes en vez de alambrados que separan, estamos dando testimonio. Y para esto no hace falta saberse de pe a pa cada versículo de la Biblia; solo basta conocer a Jesús, así como decíamos más arriba, y dejarnos guiar y llevar por el Espíritu Santo que nos da sabiduría para actuar aunque no seamos de tal o cual grupo de la Iglesia.


Y en esta estamos todos. No podemos confiarnos que el trabajo lo harán los demás, es tarea nuestra hacer un mundo mejor para nosotros, nuestros hijos, los que vendrán. Es una tarea nuestra multiplicar los dones que nos dieron para hacer sociedades mejores. Por cada pequeña o gran acción que haga estoy contribuyendo a sociedades mejores, todo suma y al final del día nos damos cuenta que sumamos más de lo que restamos o dividimos ¡ojalá que así sea!
Y esto lo puedo hacer yo, vos o cualquiera. es cuestión de comenzar. Con solo decir ¡buen día! ¡Gracias! Acercarse a uno u otro, preguntar de su vida al portero, al señor que limpia, a la señora que ayuda en casa, mirar a los jóvenes, ayudarles, escucharlos, enseñar a los niños gestos de humildad, de buen comportamiento, pues ellos aprenden lo que ven, incluso a cruzar la calle, a comportarse en ella, a no ensuciar espacios públicos… miles y miles de forma de ser apóstoles del nuevo tiempo.

Por eso esa oración de Jesús era por ellos y también por nosotros, para que conozcamos a Dios, para que seamos sus embajadores en un mundo organizado sin Dios.
Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

lunes, 14 de mayo de 2018

Juan 15,9-17. SAN MATÍAS. PERMANECER Y AMAR



Jesús dijo a sus discípulos:
«Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.
Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.»
Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado.
No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.
Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.
Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.
Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.»
Palabra del Señor


Hoy celebramos a San Matías. En la primera lectura de hoy, el libro de los Hechos de los Apóstoles nos lo recuerda:

Reunidas casi 120 personas, debían elegir quien sucedería a Judas, el apóstol doce que quedó en el camino por todo lo que ya sabemos.
“Es necesario que uno de los que han estado en nuestra compañía durante todo el tiempo que el Señor Jesús permaneció con nosotros,
desde el bautismo de Juan hasta el día de la ascensión, sea constituido junto con nosotros testigo de su resurrección".
  Dijo Pedro al grupo reunido. 
Propusieron dos, Jose Barsabás, el justo y Matías. La elección cayó en Matías que se incorporó al grupo de los once apóstoles.

Y nos trae nuestra cita evangélica nuevamente aquel momento de la última reunión de Jesús con los suyos, cuando les habla esto de permanecer y amar.
Permanecer, porque hemos sido elegidos por él, nos ha llamado por el nombre, porque quiere que nos quedemos cerca suyo, en Él, con Él. Porque nos ha llamado para ser felices, para que bebiéramos de su gracia, de su felicidad. Muchos aceptan la invitación, otros no. Siguen el camino a pesar de que Jesús les grita que quiere ser amigo, que los busca, que los llama. Permanecer es organizar nuestra vida para que la savia corra por nuestras venas, es alejarnos un poco del ruido y elevarnos hasta Él, es saludarle a la mañana, es pedirle que se quede a pesar de las preocupaciones diarias en que lo olvidaremos sin intención.
Pero este permanecer es productivo.

No, permanecer y transcurrir no es perdurar, 
no es existir, ni honrar la vida. 


Hay tantas maneras de no ser, 
tanta conciencia, sin saber, adormecida. 


Merecer la vida no es callar y consentir 
tantas injusticias repetidas. 


Es una virtud, es dignidad, 
y es la actitud de identidad más definida. 


Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir 
porque no es lo mismo que vivir honrar la vida 



Dice Eladia Blázquez en su “honrar la vida”.
Y ese honrar la vida, para nosotros debe ser el amarnos unos a otros como él nos amó.


Amar como Él, es servir, es enseñar, es corregir, es aceptar, es estar atento a las necesidades de los otros, es perdonar, es misericordiar, es ser justos, es cocinar con amor, es trabajar con alegría, es ser humildes, es desear el bien, es dar más de lo que me piden , es no confundir “lo que debo hacer” con actitudes heroicas, es devolver lo prestado, es no robar ni en grande ni en pequeño, es no mentir, es decir la verdad, vivir en la verdad… es entregar la vida, como lo hizo Él, para que al final de nuestros días nos puedan decir ven bendito de mi padre porque estuve con hambre y me diste de comer, sediento y me diste de beber, enfermo y me visitaste, desnudo y me vestiste, solo y me acompañaste, triste y me devolviste la sonrisa, ignorante y me enseñaste a leer y escribir cuando todos me hacían a un lado, estuve sin rumbo, errante por la vida y me ayudaste a encontrar el camino, estuve luchando por un mundo mejor y luchaste conmigo… ¿cuándo Señor? Cuando y cuanto lo hiciste con el más pequeño de mis hermanos, yo estaba ahí en ese cuerpo enfermo, dolorido, triste, solo, con hambre con sed de verdad y justicia.
En el atardecer de nuestra vida seremos juzgados en el amor, entonces ese pertenecer dirá los frutos que estarán a la vista, mostrara los caminos dejados para otros, mostrará el corazón lleno de agujeros porque en cada momento de la vida, dio de él a quienes estuvieron necesitados.

Buena jornada para todos. hoy como san Matías , la consigna es permanecer y amar.


sábado, 12 de mayo de 2018

Juan 16,23b-28. PEDIR EN NOMBRE DEL SEÑOR




Aquél día no me harán más preguntas. Les aseguro que todo lo que pidan al Padre, él se lo concederá en mi Nombre.
Hasta ahora, no han pedido nada en mi Nombre. Pidan y recibirán, y tendrán una alegría que será perfecta.
Les he dicho todo esto por medio de parábolas. Llega la hora en que ya no les hablaré por medio de parábolas, sino que les hablaré claramente del Padre.
Aquel día ustedes pedirán en mi Nombre; y no será necesario que yo ruegue al Padre por ustedes,
ya que él mismo los ama, porque ustedes me aman y han creído que yo vengo de Dios.
Salí del Padre y vine al mundo. Ahora dejo el mundo y voy al Padre".

Palabra del Señor

Esto de pertenecer a la familia de Jesús, no nos da derechos mágicos. No es que el cristiano puede  pedir  lo que se le diera la gana y recibir eso mismo. Es bueno recordar que:
La oración debe hacerse con fe. Cuando la oración no es más que un formulismo, una repetición autómata y rutinarias de  palabras que no se sienten, se convierte en mero cumplimiento es decir cumplo y miento. Para pedir con efectividad hay que tener una fe inquebrantable en el poder de Dios.
La oración, como dice hoy el evangelio, debe hacerse en nombre del Señor. No podemos pedir cosas que sabemos que Jesús no aprueba, ambiciones personales  cuando por ello, alguien debe sufrir, personas prohibidas, cosas prohibidas, venganza de uno que consideramos enemigo pedida al Dios amor, por supuesto que se vuelven peticiones ineficaces porque atentan contra el Amor. o pedir aprobar un examen cuando no pusimos el mínimo interés en prepararnos.
La oración tiene como marco el “hágase tu voluntad”. Cuando oramos debemos ser conscientes que  nunca sabemos más que Dios, y nunca queremos para nosotros tanto bien como lo quiere Él.
La oración nunca debe ser egoísta. Nadie debe orar pensando solo en sus necesidades. Aquel que pide que no llueva porque se va de vacaciones, debe pensar que hay otro que pide que llueva por sus plantaciones. A veces es una tentación pedir solo lo que nos interesa a nosotros,  nuestra oración nunca debe ser egoísta.
Recuerdo momentos de mi vida en que laboralmente no estaba nada bien, trabajador independiente que sufre  los vaivenes de la economía del país, no había mucho y rogaba y rogaba a Dios.
Un día por seguir una llamada de Dios me senté en una silla que “casualmente” estaba frente al sagrario de una capilla a la que concurría  atendiendo una pequeña obra del colegio anexo y comencé a agradecer, siguiendo lo que esa llamada me decía. Y comencé a agradecer por lo que tenía, por mis padres , mi esposa, mis hijos, mi casa, mis amigos, mi inteligencia, mi voluntad, mis manos que me permitían trabajar, mis piernas que me permitían llegar hasta donde quisiera… llevaba algo así como veinte minutos y seguía agradeciendo… me daba cuenta que Dios me dio y me da mucho, y que estaba en sus manos, y que todo pasaría…Sali de ahí con un rostro transfigurado por la alegría de saber que Dios me escuchaba y no era sordo a mis pedidos urgentes.
 Con el tiempo recibí una pequeña reflexión que me hizo pensar y mucho. Yo había pedido a Dios al comienzo de año, mucha sabiduría , como esposo, papá, asesor, amigo, ingeniero. Al leerla,  entendí lo que me había ocurrido . Se las comparto.
Un hombre encontró el capullo de una mariposa. Un día, un pequeño orificio apareció. El se sentó y observó a la mariposa por varias horas mientras ésta luchaba con su cuerpo por salir a través del pequeño agujero; parecía no lograr ningún progreso a pesar del esfuerzo.

Ante tanto esfuerzo, el hombre decidió ayudar a la mariposa . Tomó una tijera y cortó lo que quedaba del capullo.
La mariposa emergió fácilmente, pero tenía el cuerpo hinchado y las alas pequeñas y temblorosas.
El hombre continuó observando a la mariposa porque esperaba que en cualquier momento las alas se agrandarían y extenderían, para poder sostener el cuerpo que luego se comprimiría.
Nada sucedió. En realidad la mariposa continuó girando con su cuerpo hinchado y alas temblorosas. Nunca pudo volar.
 Lo que el hombre en su bondad y ansiedad no entendió fue que el capullo resistente y la lucha de la mariposa para salir por el pequeño orificio era la forma en que Dios sacaba el líquido del cuerpo de la mariposa para humedecer las alas y estar listas para volar y poder salir del capullo.

A veces las luchas son exactamente lo que necesitamos  en nuestras vidas. Si Dios nos permitiera ir sin obstáculos a través de nuestras vidas, esto nos haría más débiles; no seríamos tan fuertes como podríamos ser.
Nunca podríamos volar.

q  le pedí fortaleza y Dios me dio dificultades para fortalecerme.
q  Le pedí sabiduría y Dios me dio problemas para resolver.
q  Le pedí prosperidad y Dios me dio cerebro  y empeño para trabajar
q  Le pedí coraje y Dios me dio peligros para superar.
q  Le pedí amor y Dios me dio gente problematizada para ayudar.
q  Le pedí favores y Dios me dio oportunidades.

No recibí nada de lo que quería.
Recibí todo lo que necesitaba

Buena jornada para todos.