martes, 23 de mayo de 2017

"LES CONVIENE QUE ME VAYA" Juan 16,5-11.


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: '¿A dónde vas?'.
Pero al decirles esto, ustedes se han entristecido.
Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes. Pero si me voy, se lo enviaré.
Y cuando él venga, probará al mundo dónde está el pecado, dónde está la justicia y cuál es el juicio.
El pecado está en no haber creído en mí.
La justicia, en que yo me voy al Padre y ustedes ya no me verán.
Y el juicio, en que el Príncipe de este mundo ya ha sido condenado."(Palabra del Señor)


Quizá alguno , haya tenido la experiencia de sentarse a los pies de la cama de alguien que, sabemos, partirá pronto, por una enfermedad o por una situación irreversible de salud o física. Sentir que dentro de poco ya no estará. Y si esa persona es cercana, la sensación es peor…duele, y mucho.


A los apóstoles les pasó algo parecido. Se pusieron tristes, como aceptando la partida física de Jesús y eso les dolía y mucho. Esos últimos años hicieron su vida alrededor suyo, dependían en todo de ese maestro, y quizás alguno todavía quería la gloria transitoria de un reinado y no aceptaban la muerte que era como aceptar una derrota. ¿Qué harían ahora?

Y una de las tantas preguntas, es la que nos trae aquel personaje de la infancia que muchos recordamos con tanto cariño. Cuando alguien gritaba.
¿ y ahora quien podrá defendernos? Yooooo , y aparecía él vestido con el uniforme rojo. Era el chapulín colorado.

Aquí , les dice Jesús: les conviene que me vaya, para que venga ÉL. Para que venga el Espíritu Santo, el que ciertamente vino a defendernos y lo hace siempre como abogado eficaz de nosotros los que creemos en Jesús.


Y cuando él venga, probará al mundo dónde está el pecado, dónde está la justicia y cuál es el juicio.

Es, perdonando la comparación, como ese polvo blanco que colocan sobre huellas dejadas por ladrones en objetos, para descubrir mediante ellas, quienes fueron los autores del hecho. Hay muchas huellas dejadas por el pecado en la vida propia y de los demás. El espíritu viene a mostrar qué es pecado y que no, para que sobre todo nosotros, no nos confundamos creyendo que todo está bien. Para que tengamos claridad para saber dónde está el bien y donde está el mal, algo que parece tan simple pero que incluso a nosotros, los que tenemos fe, nos cuesta.

Donde está la justicia, porque ya no contamos con él físicamente, pero nos dirá cual es el camino de la justicia, una justicia superior a la de los hombres, que no solo sirve para juzgar al hermano por una mala acción, sino que sobre todo sirve para saber lo que realmente somos delante del Señor, iguales, con los mismos derechos porque somos hijos del mismo Dios.


Y cuál es el juicio. Lo que hicimos los hombres con Jesús, estuvo mal. Lo que hacemos con otros hermanos, muchas veces está mal. El aborto es ¡muy malo!, la mala distribución de riquezas, ¡es mala!, la condena social al diferente, ¡es mala!, la dominación de las personas por la falta de educación y cultura, ¡es mala!, la violencia física hacia los hijos o mujeres, ¡es mala!, la falta de oportunidades para, sobre todo los que menos tienen, ¡es mala!…


Es el Espíritu el que nos da en la vida, muchas certezas. Cuando a veces sintamos que estamos sin Jesús, porque nos entreveramos mucho con el mundo, porque comenzamos a gustar de sus criterios, PIDAMOS MUCHO MAS APASIONADAMENTE, EL ESPIRITU SANTO, para que nos ayude a ver con claridad las cosas de la vida, del alma y del espíritu.


Buena jornada para todos. Que Dios bendiga nuestro día.

lunes, 22 de mayo de 2017

"¡CUANDO VENGA EL ESPÍRITU DE LA VERDAD!"Juan 15,26-27.16,1-4a.


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí.
Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio.
Les he dicho esto para que no se escandalicen.
Serán echados de las sinagogas, más aún, llegará la hora en que los mismos que les den muerte pensarán que tributan culto a Dios.
Y los tratarán así porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Les he advertido esto para que cuando llegue esa hora, recuerden que ya lo había dicho.»(Palabra del Señor)


Eso de ser testigos trae consigo a veces desprecio, abandono de amistades que piensan que estamos locos o alienados a una idea, fanáticos religiosos, y entonces se alejan, comienzan a hablar despacio o se callan cuando llegamos, miran para otro lado, evaden nuestra mirada.

Eso de ser testigos , a veces es ser molestos para los demás aun sin decir nada, porque un testigo pone luz donde hay oscuridad y es mejor , para algunos, vivir en la oscuridad donde todo se esconde, donde todo se iguala, que vivir en la luz. Vivir en el pecado o la corrupción que vivir en la honestidad.

Eso de ser testigos, nos aleja de quienes no viven en la verdad, que transan todos los días con la mentira, con la doble vida.

Eso de ser testigo, es llevar valores cristianos, sugerirlos, anunciarlos y eso a muchos no le gusta. Valores de la vida, del amor de familia, de honestidad. Valores de trabajo y del esfuerzo personal para conseguir lo que necesitamos para promocionarnos humanamente… y eso molesta porque hay muchos que prefieren el atajo de la ventajita, de la plata mal habida.

Recuerdo una vez un allanamiento policial en un local de venta de droga. Algunos, de esos muchos que se perjudicaban con la venta de droga en el barrio, gritaban: ¡ ¿y qué quieren? Si este gobierno no da trabajo a nadie… entonces porque no había trabajo, había que vender droga a jovencitos que mataban su vida día a día con lo que consumían… a veces nos cuesta educar en ese tema de la cultura del trabajo para poder salir adelante en la vida. Es más fácil el atajo.


Ser testigo es poner luz incluso sobre las zonas oscuras de nuestra misma vida y eso a veces duele, porque me obliga a reencontrame con viejos enemigos dormidos que si no los aparto de mi vida para siempre, van a terminar pasando factura a cada momento, con quien esté.


Ser testigos es algo que se debe mantener con el tiempo, no es cuestión de un tiempito en que lo sea y otro tiempo sea un testigo de que “no se puede”.

Ser testigo no es para recibir “gracias”  … al médico que lo salva de una muerte segura, uno le está verdaderamente agradecido y lo proclama a los cuatro vientos. Al que le ayuda en el alma y le salva del caer en el abismo, la gente no agradece, es como si todo se hubiera hecho de la nada y naturalmente.

Eso de que “Serán echados de las sinagogas”, es real en nuestra vida de testigos y tiene su realidad en todo esto de más arriba y mucho más que cada uno sabe porque por llevar a Cristo somos “condenados” por el mundo.



Para ello necesitamos el Espíritu Santo. Sin Él no podríamos ser testigos.


En él, somos muchos, tenemos fuerza, porque es el Mismo Espíritu que guió a maría y José cuando les dijo: vayan fuera que alguien quiere matar a su bebe…que guió a los apóstoles en esas travesías cuando vivía Jesús y cuando ya no lo hacía. El espíritu que insuflo valentía y pasión a los apóstoles escondidos, en aquel día de pentecostés.
El espíritu santo es el que nos conduce en forma invisible por lugares o situaciones que no sabemos por qué la hacemos pero creemos que es “suerte” o “destino” cuando en realidad es gracia de Dios y fuerza de su Santo espíritu.

Solo hay que dejarse moldear, solo hay que dejarse llevar por Él. Si Jesús nos lo dio, es porque sabía todo esto que nos pasa como testigos y que si no tenemos una fuerza superior, vamos a abandonar.

Que el Espíritu Santo venga a nosotros porque lo necesitamos


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día.

sábado, 20 de mayo de 2017

PERSEGUIDOS Juan 15,18-21.


Jesús dijo a sus discípulos:
«Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí.
Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que yo los elegí y los saqué de él, el mundo los odia.
Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes; si fueron fieles a mi palabra, también serán fieles a la de ustedes.
Pero los tratarán así a causa de mi Nombre, porque no conocen al que me envió.» (Palabra del Señor)


Los salmones merecen ser estudiados. Dicen los que lo hicieron y nos lo cuentan, que realizan un viaje contra corriente increíble, que todavía no es demasiado comprendido por los científicos.

El Salmón nace en el río y permanece en agua dulce mientras es pequeño. Cuando llega su juventud, baja hasta el mar, donde vive y llega a su madurez. Cuando se acerca la época de la reproducción, emprende el camino de vuelta, volviendo exactamente al lugar donde nació.

Es un viaje muy duro. Centenares de kilómetros, llenos de dificultades, de rápidos y cascadas. Tiene que liberarse de las plantas acuáticas que lo tratan de retener  Se encuentra en el río a muchos peces,  que se dejan arrastrar por la corriente y que, con su vida y acción  le interpelan a hacer lo mismo. Es como que le dijeran:
Veni con nosotros. En el mar se está muy bien. ¿Qué quieres hacer allá arriba?

Y otros le advierten: ¡No subas más arriba: hay peces que te atacan! Y así es. Mirando hacia delante, el salmón puede ver como hay salmones heridos por las mordeduras de otros depredadores acuáticos.


Entonces comienza a dudar y piensa: No puedo más. Me quedaré a descansar un rato allá, donde parece que el agua se remansa. Ya continuaré cuando haya recuperado las fuerzas.

Pero, al mismo tiempo, escucha una voz interior que le empuja: Salmón, ¡No te dejes llevar por lo comodidad, cumple tu designio! ¡Continúa tu viaje con los compañeros que luchan a tu lado! O sigues río arriba o la corriente te arrastrara hacia abajo.


No hay otra alternativa: ¡O río arriba o hacia el mar!


Parece que los salmones no comen nada, una vez que han comenzado su ascensión río arriba. Solo el instinto les da fuerzas para luchar contra corriente. No todos llegan a la meta: muchos mueren exhaustos durante su titánico viaje.

Pero al llegar al lugar de su nacimiento, las hembras ponen los huevos y los machos los fertilizan. ¡ Han sido fecundos!



Muchas veces la fecundidad , el logro de los objetivos, el premio, el  título, llega como consecuencia de nadar contra corriente de los llamados que nos dicen : deja eso, no vas a llegar, no vas a poder, para que te vas a sacrificar.


Si queremos ser fecundos, debemos hacerlo porque habrán muchas voces interiores y exteriores que tiran abajo nuestros sueños.


En nuestra vida de cristianos pasa lo mismo. Si dejamos de nadar, si nos dejamos llevar por la corriente, si seguimos los valores y criterios del mundo, para amar, para juzgar, para mirar, para hablar, para vivir, todo ello mucho más fácil, seremos bien considerados, aplaudidos, recibidos en todos lados. Pero cuando nos decidimos a ir contracorriente de los criterios del mundo, muchos de ellos nocivos para el alma, para la vida humana, para la naturaleza, cuando nos decidimos seguir a Dios, tendremos “mordeduras”, ataques, voces que nos dirán: eso es cosa de curas, metete en tu iglesia, y seremos muchas veces detestados porque la misión nuestra es buscar que todos se encuentren con la mirada y el amor de Dios.

el Papa dirigiéndose a los jóvenes les dijo algo que nos va bien para todos: "No tengan miedo de ir contracorriente, cuando nos quieren robar la esperanza, cuando nos proponen valores deteriorados, valores , como comida en mal estado, e igual que la comida en mal estado nos hace daño; estos valores nos hacen daño. ¡Debemos ir contracorriente! Y ustedes jóvenes, sean los primeros: vayan contracorriente y estén orgullosos de ir precisamente contracorriente. ¡Adelante, sean valientes y vayan contracorriente!

El ser fecundos, el llegar a destino, el ser feliz, el lograr cumplir el propio proyecto  o lograr llegar a la meta o el propósito deseado, para que nuestra vida se realice, depende de la voluntad que tengamos ir contra corriente
Y cuando escuchemos en nuestra vida de cristianos, voces que nos persigan o ataquen, recordemos esas palabras de Jesús:

Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí.
Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que yo los elegí y los saqué de él, el mundo los odia.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día.

viernes, 19 de mayo de 2017

ÁMENSE COMO YO LOS HE AMADO Juan 15,12-17.


Jesús dijo a sus discípulos:
«Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado.
No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.
Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.
Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.
Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.»(Palabra del Señor)


La prueba que deja Cristo cuando parte al Padre es el amor que nos tendremos entre nosotros…para muchos, justamente por eso, será prueba suficiente para no creer ni amar a Jesús.

Me gusta tu Cristo... No me gustan tus cristianos. Tus cristianos son tan diferentes a tu Cristo". "Estoy seguro de que si él viviera ahora entre los hombres, bendeciría la vida de muchos que quizás jamás han oído siquiera su nombre"  decía Mahatma Gandhi. ¿Será porque no demostramos el amor de Jesús entre nosotros y los demás?


Es que parece que por momentos nos quedamos con la primera parte de esta frase: ámense los unos a los otros… y amamos a nuestra manera: amamos al que nos ama, al que nos cae bien, al que no molesta, al amigo. Amamos con el sentimiento: cuando este se acaba, se acaba el amor, amamos transitoriamente porque, decimos, nada es para siempre.
Amamos pero atacamos, herimos.
Amamos pero traicionamos, somos infieles, porque justamente nos guiamos por el sentimiento, por la química, por la piel.
Decimos amar, pero pedimos la pena de muerte, decimos amar pero, a veces, defendemos el aborto, decimos amar pero abandonamos nuestros hijos a la calle, a los amigos, a la que venga.
Decimos que amamos pero siempre esperamos que la otra parte se acerque después de una discusión, que el otro me pida perdón.
Decimos que amamos pero nos encerramos en fortalezas para no tener contacto con nadie, para no ver necesidades, para no tocar la piel del enfermo o necesitado…

Entonces, no damos testimonio…

Por eso termina la frase con como yo los he amado.

Entonces la vara está en otra altura. Y si nos llamamos cristianos tenemos que aproximarnos a ese amor.
Nosotros amamos porque Dios nos amó primero, dirá San Juan en su primera carta capítulo 4. Entonces ahí tenemos una primera característica del amor de Jesús: nos primerea.

¿Cómo debemos amar a los demás? Primeriando. No esperar que los otros nos amen: ¡amar antes! Servir antes, rezar por él o ella, antes, estar atentos antes que los otros de nosotros. Preguntar en que nos necesitan antes de esperar que nos pidan: ¡primeriar!


Es incomprensible no amar a Jesús con todo lo que nos dio y da. No hacemos favor a Jesús siguiendo su llamada. El favor nos lo hace Él, amándonos primero, llenándonos de su amor, para que podamos amar a los demás.

Hay otras características del amor de Jesús que cada uno hizo propia en su vida. Pero la última y gran forma de amarnos es haber muerto entregando su vida toda, por nosotros. Antes nos llamó AMIGOS. El rey, el creador, el poderoso Dios me llama amigo. Él, en el facebook nos manda una solicitud de amistad…¡Él!  Y Él, el que nada necesita, al que nada le falta, dejó hasta la última gota de sangre por vos y por mí, solo por amor… incomprensible amor por lo menos para nosotros que somos tan finitos.


Amar como él ama, será entregar la vida por los demás, mi cansancio, mi tiempo. Es clavar en la cruz el egoísmo la soberbia, la vanidad para poder mirar a los demás con los ojos de Jesús.

Ojalá aprendamos a amar como Jesús, primeriando y dando nuestra vida de todos los días, por el bien de los demás.


Buena jornada para todos. Que Dios bendiga nuestro día.

jueves, 18 de mayo de 2017

"PERMANEZCAN EN MI AMOR"...Juan 15,9-11.



Jesús dijo a sus discípulos:
«Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.
Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.» (Palabra del Señor)








Otra vez el “permanecer”.
  • ·         A veces hemos confundido esta palabra solo con participar de rituales, adornándolos con una solemnidad ficticia. 
  • ·         a veces sentimos que hemos sido sembrados por el Amor de Dios pero no lo repartimos a todos, restringimos el amor que damos seleccionando destinatarios del amor.


Permanecer en Él. en estos tiempos de desazones, de inquietudes, indiferencia, tiempos en que se pierde el fundamento de vivir y porque vivir, cuando se pierde noción de la fidelidad del amor del matrimonio o entre amigos, en que somos traicionado en nuestro cariño, en que nos cansamos de dar para no recibir ( o por lo menos eso creemos), en que parece que nunca triunfa el amor, la bondad, la paciencia, el Señor nos ofrece aquí un refugio, como dirá alguna vez el Papa Benedicto, un lugar de luz, de esperanza, de paz, de serenidad. No debemos irnos muy lejos para buscarlo. Debemos saber que está dentro nuestro, que con solo retirarnos un momentito de esos lugares a los que “pertenecemos” por lo que somos o vivimos, podemos sentirnos en contacto con Él, para permanecer con Él, para dejarnos sembrar con su amor, dejarnos mimar, acariciar nuestras heridas, hablar…


Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor, nos dice Jesús



¿Cómo traducimos más sencillo para que todos entendamos y vivamos? Dejemos que la madre teresa nos aconseje:


"Esta felicidad inmediata con Él quiere decir: amar como Él ama, ayudar como Él ayuda, dar como Él da, servir como Él sirve, socorrer como Él socorre, permanecer con Él todas las horas del día, y tocar su mismo ser presente detrás del rostro de la aflicción humana”.






Cumplir sus mandamientos, será amar como Él ama, a nosotros y todos, buscar el bien, estar a servicio, priorizar el bien del otro, ayudar a sanar heridas, escuchar, promocionar a la persona humana, todo,  todo, tal cual lo hizo Jesús.


  • ·         Que dejemos ser sembrados por el amor de Dios,
  • ·         Que repartamos a todos ese amor,
  • ·         Que vivamos el mandamiento de amor,
  • ·         Que seamos protagonistas de una nueva civilización del amor…con esto, seguro permanecemos con y en Él




Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día.

miércoles, 17 de mayo de 2017

ÉL, ES LA VID...NOSOTROS LOS SARMIENTOS Juan 15,1-8.


Jesús dijo a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador.
El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía.
Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié.
Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer.
Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.
Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán.
La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.»(Palabra del Señor)


Permanecer y dar frutos…ocho veces  se repite lo de permanecer…cinco veces lo de los frutos…

Por el bautismo hemos sido injertados en Cristo, como sarmientos suyos, y tomamos su savia que es la gracia. Pero no se trata de estar por estar. La vida misma tiene una dinámica que le impulsa al crecimiento. Quizás no todos crecen, quizás algunos o muchos estrangulan el canal del alma por donde debe circular la vida de gracia, y entonces nos desgajamos de la vid.

Permanecer es participar de la vida de Cristo. No es “estar”, no es formar parte de un círculo, no es estar anotado en los registros, no es estar inscripto… se puede estar en esos círculos, se puede estar anotado en cuanto libro de datos haya, inscriptos en la iglesia tal, pertenecer, pero no permanecer. Permanecer es dejar que en nuestra alma corra la gracia, practicar las virtudes, también frecuentar los sacramentos.

Y aunque en esta canción, la palabra permanecer, es entendida por “estar” por pasar tiempo sin crecer sin ser mejor, sin estallar en virtudes, sin progresar, también se nos habla de cómo dar frutos:


¡No! Permanecer y transcurrir
No es perdurar, no es existir
Ni honrar la vida!

Hay tantas maneras de no ser
Tanta conciencia sin saber
Adormecida

Merecer la vida, no es callar y consentir
Tantas injusticias repetidas
Es una virtud, es dignidad
Y es la actitud de identidad
¡Más definida!

Eso de durar y transcurrir
No nos da derecho a presumir
Porque no es lo mismo que vivir
¡¡Honrar la vida!!

¡No! Permanecer y transcurrir
No siempre quiere sugerir
¡Honrar la vida!

Hay tanta pequeña vanidad
En nuestra tonta humanidad
Enceguecida

Merecer la vida es erguirse vertical
Más allá del mal, de las caídas
Es igual que darle a la verdad
Y a nuestra propia libertad
¡La bienvenida!

Eso de durar y transcurrir
No nos da derecho a presumir
Porque no es lo mismo que vivir
¡Honrar la vida!


Entonces nos preguntamos: ¿Cuáles son los frutos que damos? ¿Qué fruto doy como joven en esta sociedad que me lleva a ser un número o un consumidor por excelencia, un don nadie? Será que debo honrar mi vida siendo autentico, no dejándome llevar por lo que hacen todos, sino vivir la vida en coherencia, con dignidad, con heroísmo.

¿qué frutos damos como novios? Hemos dejado de pensar ya cada uno en si mismo saliendo del amor captativo que todo lo quiere para sí, para convertirnos en donativos? ¿Hemos comenzado a ver como fruto del amor, las necesidades y la felicidad del otro? ¿Hemos aprendido a dialogar, tan fácil que parece pero tan difícil a veces de realizar?

¿Qué frutos damos como matrimonio, como familia?  ¿En casa se respira paz, serenidad, Dios? ¿Hemos sido generosos con la vida, con los que nos rodean, hemos dado testimonio de amor conyugal y familiar delante de los demás, para decirles ¡si se puede? ¿Cada uno ha crecido, se ha desarrollado como persona, como profesional, como estudiante o trabajador?

¿Qué frutos damos? Cada uno lo sabe. Cuando mira un poquito la huella, lo dejado, lo sembrado, los logros pequeños o grandes.

Nosotros que hemos sido injertados en Jesús, con Él, damos muchos frutos, permaneciendo en Él, viviendo su gracia, alimentándonos con su vida y su palabra.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día.

martes, 16 de mayo de 2017

LES DEJO MI PAZ, LES DOY MI PAZ Juan 14,27-31a.


 
Jesús dijo a sus discípulos:
«Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo.¡ No se inquieten ni teman !
Me han oído decir: 'Me voy y volveré a ustedes'. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo.
Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.
Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: él nada puede hacer contra mí, pero es necesario que el mundo sepa que yo amo al Padre y obro como él me ha ordenado.»(Palabra del Señor)


Saludo, que por repetitivo, pierde el valor. Lo hacemos en nuestras liturgias, casi como un ritual. Nos damos la paz, nos saludamos, nos abrazamos, nos extendemos la mano, nos deseamos paz… pero ¿qué paz?

Esa paz que comunica Jesús  es lo que en el Antiguo testamento se llama Shalom.  Es la organización completa de toda la vida alrededor de los valores de:
  • ·         Justicia
  • ·         Fraternidad
  • ·         Igualdad.


Shalom  es una paz completa. Es decir cuando uno tiene salud, provisión y estamos libres de cualquier temor

O sea, nos desea mucho más que un estado de ánimo. Nos desea que seamos plenos, que haya justicia en nuestra vida, que seamos tratados  teniendo en cuenta nuestras particularidades, pero que somos iguales, porque iguales somos delante del creador,  e iguales en dignidad y derechos delante de los demás, porque somos hermanos y lo que le pasa a un hermano, me pasa a mi porque estamos todos enlazados y unidos por el fuego santo  del cual cada uno es una chispa de ese mismo fuego.

Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo

¿Cuál es la que nos da el mundo? Muchas veces la alegría y la paz que nos da el mundo son pasajeras. Una sonrisa, una carcajada, fiestas, ruido,  o quizás tranquilidad, serenidad de una salida a la naturaleza, no dejan de ser transitoria. Algunas, nos producen todo lo contrario de la paz al alma, pues nos turban en vez de tranquilizarnos…otras nos dan serenidad, pero aún así, si el alma no se encuentra en paz, volveremos una y otra vez a intentar esa “paz”, pero habrá algo en nosotros que buscará lo definitivo, lo seguro, lo que dura para siempre.


Esa es la Paz de Jesús. Desearla, pedirla, implorarla, es sumamente necesario para sentirnos plenos.


Y esa paz es la que me pide Jesús que de a los otros, representado en un apretón de manos o en un abrazo o un beso. Desearle al otro, justicia fraternidad e igualdad, es desearle el bien, y quien está a mi lado representa a todos…y eso cuesta y nos cuestiona porque no a todos queremos desear esa paz.

Shalom hermano, shalom hermana. Que haya paz en tu vida y en la vida de los que te rodean.

Buena jornada para todos. Que Dios bendiga nuestro día

lunes, 15 de mayo de 2017

EL QUE ME AMA SERÁ FIEL A MI PALABRA Juan 14,21-26.



Jesús dijo a sus discípulos:
«El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él".
Judas -no el Iscariote- le dijo: "Señor, ¿por qué te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?".
Jesús le respondió: "El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él.
El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió.
Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes.
Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.» (Palabra del Señor)

¿Hay un grupo de elegidos? Hoy nos dice Jesús que todo el que recibe sus mandamientos y los cumple, ese le ama y ese será amado por Dios y Él se manifestará en su vida…


Entonces la pregunta humana de Judas: ¿por qué a nosotros y no al resto?.

La respuesta es: a ustedes si… al mundo si….no hay exclusividad de elección, pues el que recibe y cumple los mandamientos, puede ser uno de nosotros, puede ser cualquier cristiano, puede ser uno que se llame ateo o un agnóstico… Jesús no responde a la pregunta diciendo: porque ustedes son buenitos, son  los que están, porque hay un grupo elegido y nadie entra ni sale, porque son exclusivos porque …. Y un montón de porques que digan de un grupo selecto estanco, donde no se entra ni se sale.


A veces nos pasa esto de cerrar nuestras filas, en grupos cerrados donde no entra ni sale nadie, donde es fácil ser cristiano pues todos piensan de la misma manera, donde nos auto alimentamos la vanidad cristiana creyéndonos los mejores y realmente, los elegidos por Dios. Pero también pasa que en esos grupos cerrados, tanto en lo grupal como en lo personal, no se vive el mandamiento de Jesús, el amor al prójimo como Él lo hizo con nosotros y con todos.


A veces encontramos entre la multitud, gente que no se llama cristiana, que vive lejos de lo religioso, pero que ama al prójimo más que nosotros que “estamos”, que se la juega todos los días, por abrigar, dar de comer, visitar, consolar, atender… y nosotros que nos sentimos en el grupo de los “elegidos” nos miramos entre nosotros, nos criticamos, nos peleamos, disputamos quien es mejor, criticamos la fe del otro, sus convicciones… y no amamos como Él lo hizo y nos pidió que hiciéramos.


Solo basta recordar el capítulo 25 de san mateo, para recordarnos una y otra vez el protocolo con el cual nos juzgarán cuando vamos para allá. No habrá preguntas de cuantos títulos lograste, cuantos amigos hiciste, cuán popular fuiste, cuánto dinero ganaste, cuanta fama has adquirido, cuanto poder lograste… la pregunta única será ¿HAS AMADO?...


Y como Dios sabe de nuestra naturaleza humana que nos olvidamos pronto de las cosas, que muchas veces lo espiritual , lo que no se ve, pasa de largo en la vida, nos dijo que el Espíritu Santo, fijará a fuego nuestras convicciones… entonces la pregunta es ¿cuánto nos falta de ese Espíritu?

Porque a lo mejor no dejamos que se nos grabe todo en la memoria, decidimos dejar abierta la puerta de la memoria del corazón para que , entre el desconsuelo, el hombre o mujer viejo/a, la duda. Quizás en algún retiro espiritual, en algún momento nos prometimos ser buenos, nos amigamos con Jesús, pero no dejamos que el Espíritu Santo fije en nuestra memoria y corazón, la vida de gracia…necesitamos el Espíritu Santo, para que nos enseñe y recuerde todo, para que nos ubique, para que no perdamos la capacidad de diferenciar el bien del mal, hoy sobre todo que parece que todo está bien porque todo es “normal” , porque “todos lo hacen”, necesitamos luz para saber donde hay luz y donde oscuridad.
Espíritu de Dios, llena mi vida
Llena mi alma, llena mi ser.

Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

sábado, 13 de mayo de 2017

EL QUE ME VE, VE A MI PADRE Juan 14,7-14.




Jesús dijo a sus discípulos:
"Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto".
Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta".
Jesús le respondió: "Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como dices: 'Muéstranos al Padre'?
¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.
Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.
Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre."
Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré."(Palabra del Señor)


Muchas veces habremos escuchado o leído esta cita del Evangelio, y la hemos dejado pasar pues dijimos: ¡éste Felipe no entendió absolutamente nada! Y hace bien Jesús en decirle lo que le dice.

Pero si cambiamos el comienzo de la cita con:
Jesús  me dijo:
"Si tú me conoces, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conoces y lo has visto".

Entonces a la edad que tengamos es bueno preguntarnos ¿qué imagen de Dios tuvimos y tenemos?
La imagen de un dios malo, es una imagen que me empequeñece y me angustia. La imagen enfermiza de Dios, a veces conduce a neurosis que pagamos durante toda la vida.

Un Dios castigador que llega en “ese” momento a castigarme por lo que hice cuando me porté mal. Un Dios vigilante que está esperando mi error. A veces enseñado así, a veces vivido así. Es común en velorios y entierros escuchar decir a modo de consuelo: tenes que ser fuerte y aceptar la voluntad de Dios… pucha, como si Dios tuviera la intención de hacernos sufrir, de quitarnos lo amado, de volcar el auto en que venía tal persona…

La imagen de un Dios que no quiere que yo sea feliz y cuando estoy saliendo a flote, me pega otro golpecito para que no lo haga…la imagen de un Dios que nos llena de tabúes la vida, con el sexo, con lo puro o impuro.


O sea que aquello de Felipe, bien podría cabernos a nosotros, pues quizás a lo largo de nuestra vida nos hicimos muchas imágenes de un Dios implacable que nos mira y nos juzga…pero solo eso.

Entonces Jesús nos dice:
"… hace tanto tiempo que estoy contigo, ¿y todavía no me conoces? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: 'Muéstranos al Padre'? o ¿porque te hiciste tantas imágenes negativas de mi papá? ¿Por qué pensas que mi papá es ese ogro que viene a molestarte y no dejar que seas feliz?...

Entonces resulta que deberíamos escuchar más a Jesús y adentrarnos en su Palabra para saber, entender, gozar del amor de Dios, vivir en su MISERICORDIA…

Entonces las parábolas, dejan de ser solo una respuesta o acción inteligente para evangelizar  y cumplen su función terapéutica de sanación en nuestra vida. Entonces  cada palabra de Jesús, es un mimo, es una caricia, es el rostro de un Dios papá súper bueno que toca nuestra vida, que sana nuestras heridas, que corrige nuestro camino, que me ama, en lo personal, que quiere que sea feliz, que respeta mi libertad, pero que ansía fervientemente que vaya por ese camino que Él ideó un día para mi vida y que debo descubrir para poder elegir mejor entre uno y otro.

Ojalá que podamos rever, si no lo hicimos aún, nuestra imagen de Dios. Hacerlo, será muy sanador para nosotros, será mucha luz para el mundo que me rodea, será mucha confianza para mi futuro y un marco maravilloso para nuestro proyecto de vida.


Buena jornada para todos. Que Dios bendiga nuestro día. A la hora que escribo esto, ya tenemos dos nuevos amigos en el cielo que nos ayudan en el camino hacia Dios: Francisco y Jacinta, los pastorcitos de Fátima.