miércoles, 16 de agosto de 2017

CORRECCIÓN FRATERNA Mateo 18,15-20.


Jesús dijo a sus discípulos:
Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano.
Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos.
Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano.
Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.
También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá.
Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos. (Palabra del Señor)

Normas, protocolos para actuar en la vida de comunidad y también para comportarse en la sociedad, demostrando lo cristiano que somos.

El que no piensa como Cristo ¿Cómo hace?
Hace correr el chisme, casi como una forma de mostrar lo limitado y poco apto para vivir el evangelio. Si alguien hace algo malo, largamos “bombas” para que, corriendo, destruyan la fama y el honor de la persona…o incluso cuando hacen algo que no nos agrada que no siempre es lo correcto o incorrecto, sino lo que por medio de nuestras lentes vemos como bueno o malo.
Y haciendo correr el chisme, se regocija cuando la persona afectada, es vapuleada con cuanto comentario se diga sobre esto.
En este tiempo de tantas redes sociales, es tan fácil hacer esto, tan rápido de viraliza, tan sencillo se calumnia o injuria.

¿Como más actúa el que no piensa como Cristo?...usa la violencia para “salvar el honor” . Devolvemos más que ojo por ojo y diente por diente, vivimos en una sociedad casi ciega porque nos pasamos devolviéndonos ojo por ojo, aun en los pequeños momentos del día, en el transito, en la calle, en la familia, en nuestras relaciones personales, nunca dejamos pasar nada y nos sentimos afectado por todo lo que dicen o hacen de nosotros…hasta en el deporte ¿vos me hiciste? Yo te hago…

¿Cómo más? Lamentándose en silencio, sintiéndose siempre víctima, auto compadeciéndose, prometiendo venganza…
¿Cómo más? Corrigiendo en público, abochornando a la persona en cuestión, gritándole sin paciencia,  enrostrándole que no piensa como nosotros


¿Cómo actúa el que piensa según Jesús?... va y habla, primerea, habla a solas, muestra el error con caridad, actúa con paciencia,  con ánimo de corregir, con ánimo de rescatar, tiene en claro lo que está bien y lo que está mal, para eso se apoya en la Palabra de Dios. A veces es más fácil ser compinches y no corregir, y eso con nuestros amigos, como con nuestros hijos o familiares.

¿Cómo más? Habla, dialoga, pregunta… si seguimos con esto de las redes sociales, debemos tener en claro que la corrección la debo hacer cara a cara. No es un mensaje de Whatsaap, lo suficientemente claro como para expresarse, ahí no hay expresiones, no hay gestos, no hay posibilidad de dialogar…eso con este tipo de mensaje y con cualquiera que en un tiempo no muy lejano, tengamos uso.


Primeriar, ir al hermano, tratar de que corrija su actitud, tratar de sumar y no de restar: hablan de un comportamiento cristiano. También el saber escuchar, pensar y cambiar, cuando alguien viene a decirnos lo que hacemos mal, sin rechazar, sin negar…a veces hace falta que alguien , desde fuera, nos diga algunas cosas que nosotros, por la rutina, por el vivir diario, porque por el mundo y las circunstancias no nos damos cuenta y la comunidad lo siente para mal. 

Todo sea por conseguir la unión, que es anterior a la reunión. Estar unidos es, en el Espíritu que nos une. Entonces sí, estar reunidos por el nombre de Jesús hace que Él esté en el medio, tanto en un grupo apostólico como en el matrimonio, en la familia, con los hijos, con los padres y hermanos.

Que Dios nos ayude a vivir el evangelio también en esto, para que podamos ser de Cristo en nuestra forma de pensar , de mirar, de corregir, de misericordiar .

Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día.

AUDIO: https://soundcloud.com/sergio-valdez-853878468/evangelio-del-dia-16-de-agosto-de-2017

martes, 15 de agosto de 2017

ASUNCIÓN DE MARÍA A LOS CIELOS Lucas 1,39-56


María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,
exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor".
María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz".
Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:
¡su Nombre es santo!
Su misericordia se extiende de generación en generación
sobre aquellos que lo temen.
Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.
Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.
Socorrió a Israel, su servidor,
acordándose de su misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y de su descendencia para siempre".
María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa. (Palabra del Señor)

Hoy es la fiesta de la Asunción de María a los cielos.

En palabras del Papa Francisco: si la misericordia del Señor es el motor de la historia, entonces no podía “conocer la corrupción del sepulcro aquella que ha generado al Señor de la vida”.


Nos situamos después de la muerte de María. Es la tradición mantenida en el tiempo, la que fue pasando de generación en generación, y la que afirmaba y afirma desde siempre que María fue asunta, es decir llevada al cielo.


Al tercer día, los Apóstoles que velaban en torno al sepulcro oyeron una voz muy conocida, que repetía las antiguas palabras del Cenáculo: "La paz sea con vosotros". Era Jesús, que venía a llevarse el cuerpo de su Madre. Temblando de amor y de respeto, el Arcángel San Miguel lo arrebató del sepulcro, y, unido al alma para siempre, fue dulcemente colocado en una carroza de luz y transportado a las alturas. En este momento aparece Tomás sudoroso y jadeante. Siempre llega tarde; pero esta vez tiene una buena excusa: viene de la India lejana. Interroga y escudriña; es inútil, en el sepulcro sólo quedan aromas de jazmines y azahares. En los aires una estela luminosa, que se extingue lentamente, y algo que parece moverse y que se acerca lentamente hasta caer junto a los pies del Apóstol. Es el cinturón que le envía la virgen en señal de despedida.

Esta leyenda iluminó en otros siglos la vida de los cristianos con muchísima claridad.

Escudriñando la Tradición hay un velo impenetrable. San Agustín dice que pasó por la muerte, pero no se quedó en ella. Los Orientales gustan de llamarla Dormición con ánimo de afirmar la diferencia. 


 Pero fue recién el 1 de noviembre de 1950, cuando el papa Pío XII, después de escuchar esa tradición traída de generación en generación, dijo: : "Proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial” , es el dogma, es lo que creemos…María fue elevada al cielo.

Desde el cielo, nos ayuda a llegar a su hijo Jesús. Ella, nos lo trae siempre como hizo con su prima Isabel. Nos visita y también nosotros podremos decir:

¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?

Y nos queda entonar, por la ternura y fortaleza que nos trae y nos inspira:

Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!


La mayor bienaventuranza que la mujer podría tener, pues se le dio la bienaventuranza de ser la madre de Jesús, la madre del Hijo de Dios. Aunque una bienaventuranza que también le atravesaría el corazón un día, cuando ese hijo querido, maravilloso y amado, estuviera suspendido frente suyo en una cruz, con llagas en todo su cuerpo.


Y ella canta y su canto es afirmar lo de Dios en su vida y en la vida del mundo. Ella canta a la  revolución del amor de Dios:

Disperso a los soberbios de corazón, nos esfumó el orgullo, nos hizo ver en un espejo frente a Dios, ante quien debemos doblar nuestras rodillas. En la revolución moral, del orden.

Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Es la revolución social, donde no hay superiores o inferiores, no hay ciudadanos de primera y de segunda…somos todos iguales ante los ojos de Dios, tenemos la misma dignidad, no hay pompas delante del Señor. Él ve el corazón del rico y del pobre, ama a todos.

Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.  Es la revolución económica en el amor de Dios. Los bienes de la tierra son de todos y es de todos hacer que eso llegue con más equidad a todos, sin acaparar algunos, sin morir de hambre otros.

A ella hoy le decimos Bendita Madre de Dios, bendita desde siempre, bendita y hermosa para siempre. En ti nos refugiamos, en ti confiamos y creemos que cuando falte el vino, estarás tu para decir a tu hijo: hijo, les falta el vino de la alegría, de la paz, del amor, de la serenidad y nos dirás a nosotros: hagan lo que les pide mi hijo. Gracias Madre, porque desde el cielo, te llegas a la tierra para alentarnos siempre, para mimarnos, para hacernos sentir tu amor, el mismo amor  a los hermanos de tu hijo que a tu hijo mismo.


Feliz día de la Asunción de María. Dios bendiga nuestro día

AUDIO: https://soundcloud.com/sergio-valdez-853878468/evangelio-del-dia-15-de-agosto-de-2017

lunes, 14 de agosto de 2017

EL IMPUESTO DEL TEMPLO Mateo 17,22-27.



Mientras estaban reunidos en Galilea, Jesús les dijo: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres:
lo matarán y al tercer día resucitará". Y ellos quedaron muy apenados.
Al llegar a Cafarnaún, los cobradores del impuesto del Templo se acercaron a Pedro y le preguntaron: "¿El Maestro de ustedes no paga el impuesto?".
"Sí, lo paga", respondió. Cuando Pedro llegó a la casa, Jesús se adelantó a preguntarle: "¿Qué te parece, Simón? ¿De quiénes perciben los impuestos y las tasas los reyes de la tierra, de sus hijos o de los extraños?".
Y como Pedro respondió: "De los extraños", Jesús le dijo: "Eso quiere decir que los hijos están exentos.
Sin embargo, para no escandalizar a esta gente, ve al lago, echa el anzuelo, toma el primer pez que salga y ábrele la boca. Encontrarás en ella una moneda de plata: tómala, y paga por mí y por ti". (Palabra del Señor)

Esta vez, no saltó Pedro diciéndole a Jesús que estaba mal que piense en su muerte después de dolores y tormentos… esta vez, los discípulos lo sintieron. Se dieron cuenta que iba en serio, que algo pasaría que les va a producir mucho dolor. Pensaron en eso y no en la resurrección final. Como lo que nos pasa a seguido, que nos cuesta ver el final del camino, porque estamos viviendo en él, transitando en él, y tenemos a veces tantos baches, tantos golpes, tantas cruces que ver el final se nos hace difícil. Pero todo termina en la resurrección, en la alegría…


El impuesto al templo era lo que los judíos pagaban desde siempre. Más aún después que volvieron de la esclavitud de Babilonia. Había que sostener el culto, los sacrificios que se hacían diariamente, había que reponer las cortinas, los trajes de los sacerdotes. Era un impuesto anual que todo buen israelita pagaba a partir de los 20 años.

El evangelio de san Mateo, fue escrito hacia el año 80, después que el templo de Jerusalén fuera destruido definitivamente. Quedaba la duda si se debía pagar ese impuesto ¿para qué? Mateo asoció la respuesta a lo que Jesús le preguntó a Pedro. Entonces la respuesta es clara: Hay que pagar ese impuesto para sostener el templo en aquel caso. Era un impuesto no tan difícil de pagar, ni tan caro. Más o menos el jornal de dos o tres días. Se pagaba una vez al año.

Pero no podemos disociar este tramo del evangelio a nuestra vida. ¿Cuánto ayudamos a sostener nuestro culto? Todos sabemos lo que cuesta mantener algo, en la Iglesia también .Todo cuesta, una vela, la energía eléctrica, la secretaría, las ropas litúrgicas, muchas veces nos hacemos los desentendidos y creemos que eso es para los demás, o ya cuando “estemos bien”. Basta hacer el cálculo de cuánto gastamos, cuando lo hacemos, en nuestras fiestas humanas y sociales que están asociadas a algún evento religioso (si se puede llamar así a un bautismo o casamiento), y cuanto aportamos para ese momento espiritual y santísimo...

Y la respuesta de Jesús, parece un poco desconcertante. Porque es como que recurre al azar, o a un milagro para algo particular suyo, cosa que nunca lo hizo y no lo haría. Solo basta recordar aquel momento en el desierto cuando el demonio le pedía que convierta las piedras en pan, y él dijo NO…
 
No sabemos si Pedro hizo lo que le dijo Jesús. Lo que si sabemos que lo mandó a donde él venía: a la pesca. Hay una historia contada en forma viva, casi jocosa de cómo debía hacer Pedro para conseguir el dinero faltante, y lo manda a pescar para conseguir: de la boca del pez saldrá la plata…es como que dijera; de tu pesca, de tu trabajo, saldrá el dinero que necesitas, de tu profesión, de tu trabajo, de tu esfuerzo, de tu contabilidad, de tu atención a las personas, de tu carpintería, de tu taller mecánico, ahí encontraremos lo que necesitamos, para en este caso, ayudar al “templo” ayudar al culto y pagar los impuestos. A Pedro no lo mandó a un campo sembrado a buscar el tesoro para pagar…lo mandó al agua, de donde Pedro venía…

Será cuestión de colaborar, de ser solidarios o más solidarios con aquello que profesamos. Pagamos cuotas de clubes, o profesores particulares para nuestros hijos para tal o cual materia, o , hasta nos asociamos a cuanto seguros de vida, de robo, de siniestro, abonando con la tarjeta de crédito hasta lo que ni nos enteramos  …y a veces no somos capaces de sostener aquello que creemos  y profesamos.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

AUDIO: https://soundcloud.com/sergio-valdez-853878468/evangelio-del-dia-14-de-agosto-de-2017

sábado, 12 de agosto de 2017

¿POR QUÉ NOSOTROS NO PUDIMOS?Mateo 17,14-20.



Cuando se reunieron con la multitud, se le acercó un hombre y, cayendo de rodillas,
le dijo: "Señor, ten piedad de mi hijo, que es epiléptico y está muy mal: frecuentemente cae en el fuego y también en el agua.
Yo lo llevé a tus discípulos, pero no lo pudieron curar".
Jesús respondió: "¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo aquí".
Jesús increpó al demonio, y este salió del niño, que desde aquel momento quedó curado.
Los discípulos se acercaron entonces a Jesús y le preguntaron en privado: "¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?".
"Porque ustedes tienen poca fe, les dijo. Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, dirían a esta montaña: 'Trasládate de aquí a allá', y la montaña se trasladaría; y nada sería imposible para ustedes". (Palabra del Señor)


Esto que leemos hoy, sucede después de la transfiguración de Jesús, un momento único de gloria y radiante de luz. Pero ahí nomas al bajar se encuentra de nuevo con problemas tan humanos y mundanos de los cuales no pasa de largo.


Un papá que tenía un hijo epiléptico y que a consecuencia de ello, a veces caía en el agua y otras veces en el fuego, en una situación incontrolable. Los discípulos de Jesús, a pesar de haber recibido ya, el poder de expulsar demonios, no pudieron. En realidad, esta y otra enfermedad, eran atribuidas  a influencias de espíritus malignos e impuros.

A pesar de que los discípulos no pudieron, el hombre siguió creyendo en Jesús. a pesar de que fracasemos una y otra vez, aunque quienes sirven a Dios como sacerdotes, pastores de alma, fracasen, siempre está en el hombre la necesidad de seguir creyendo en un Dios sanador y poderoso. Es por los genes de Dios que llevamos dentro. También podremos decir que no creemos en la Iglesia ni en los que la integran, pero la relación con Dios nunca puede faltar, pues todo suena a excusa para no establecer una relación con el creador. También es un desafío para todos , cuando parece que fallamos en la evangelización, que ese hombre o esa mujer, tiene en su ser un gen puesto por Dios, la memoria de Dios grabada a fuego que lo hace de una u otra manera buscar lo infinito, lo eterno, aunque no lo parezca.

Nos dice el evangelio de la fe del papá que atravesó el fracaso de los discípulos y aun así corrió a ponerse de rodillas frente a Jesús. Parece que caer de rodillas tiene aun un peso propio , mayor que ponerse en un reclinatorio todo acolchado. Es caer de rodillas frente a  la multitud, delante del Maestro .Es reconocer poder y gloria. Es decir: delante de ti me arrodillo, y no me arrodillo delante de tantos poderes mundanos, que me dominan pero no me hacen bien.

Vemos la actitud de Jesús. Venía de estar en la gloria en la cima de  la montaña, y se encontró con la demanda angustiosa de la realidad humana. Dicen que el cristiano que más se aproxima a Cristo es quien nunca considera al hermano como una molestia.  Es fácil ser cristiano cuando se reza, cuando se está en la gloria, es fácil estar rezando casi de espaldas al mundo. El verdadero espíritu de la religión debería ser salir de estar de rodillas frente a Jesús, para adentrarse en los requerimientos humanos de todos los días. No hay uno sin otro. Es como estar en la Gloria de la transfiguración y bajar a la tierra a encontrarse con la demanda de los hombres y nunca pasar de largo. Entonces, orar, llenarse de Dios, tiene eso de poder iluminar a todos, ser fuente de amor y de energía para los que nos rodean.

Vemos la incredulidad de los discípulos en el poder dado a ellos. ¿Por qué no pudimos?... por falta de fe. A nadie, salvo que seamos ingenieros que buscan hacer caminos en la montaña, se nos ocurriría andar corriendo montañas de aquí para allá… pero sí,  todos necesitamos abajar colinas, destrabar situaciones, eliminar piedras enormes que bloquean el camino a la felicidad o al proyecto de vida, solucionar cuestiones que nada ni nadie lo puede hacer…para eso, Jesús nos dice : si tienes suficiente fe, hasta las colinas más altas, las montañas más difíciles, las trabas más grandes, podrás atravesar, porque con fe, nada es imposible.  ¿Será que también nosotros debemos  pedir a Dios que aumente nuestra fe?


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

AUDIO: https://soundcloud.com/sergio-valdez-853878468/evangelio-del-dia-12-de-agosto-de-2017

viernes, 11 de agosto de 2017

EL QUE QUIERA IR DETRÁS SUYO Mateo 16,24-28.


Entonces Jesús dijo a sus discípulos: "El que
 quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. 
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará.
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras.
Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de ver al Hijo del hombre, cuando venga en su Reino". (Palabra del Señor)



Tres cosas a la que debemos estar dispuestos si realmente queremos vivir la vida cristiana:

Renunciar a si mismo…en un principio parece anular la propia personalidad e ir como rebaño sin vida propia, sin poder opinar distinto, siguiendo a un líder que lleva por cualquier camino.  O parece que es estar dispuesto a auto renuncia,   como privarnos de ciertos placeres o lujos a fin de conseguir alguna buena Causa… la renuncia a sí mismo es destronar al yo, para permitir que Dios reine la vida, es renunciar a hacer toda la vida con el yo de centro,  como actores de la obra : “cuarto cualquiera” o sea primero yo, segundo yo, tercero yo…cuarto, cualquiera.  Es poner a Dios como iluminador de nuestro proyecto de vida al cual soñaré por la capacidad para servir a los demás, en quienes vive Dios. es poner al centro de la vida, como lo más importante a Dios.

Tomar la cruz… es decir asumir la vida de sacrificio. La vida cristiana es una vida de servicio como sacrificio. Servir debería ser nuestra forma de asociar la vida a la cruz del Señor. Deberíamos, entonces, estar dispuestos a abandonar la comodidad o las ambiciones personales pues a veces servir a Jesús en ciertos ámbitos o con ciertas personas, no tiene mucha retribución  o recompensa e incluso el prestigio ni siquiera existe.
 Esto nos obliga muchas veces a dejar la comodidad del hogar, nuestra zona de confort esa en la que nos habituamos a estar, dejar la trasmisión de ese partido de futbol tan esperado, dejar la siesta, o abandonar temprano la cama, dejar a veces reuniones sociales o “juntadas” con amigos, con tal de servir a quien lo necesita, ayudar en los grupos de jóvenes, dar catequesis, visitar un hogar de ancianos olvidados por familiares… cada uno sabe donde puede hacerlo, con tal de asumir esa cruz, con la que nos asociamos y parecemos a Jesús…

Y seguirle… seguir a Jesús es seguirle en su Palabra,
pensamiento, obras.  Seguir las huellas del Maestro.  Solo basta ver como algunos siguen a sus líderes terrenales: cada palabra es amplificada, cada pensamiento es enmarcado en cuanta red social o propaganda haya, se conoce la hora en que se levanta, cuáles son sus actividades diarias, se quisiera estar siempre con él o ella, escuchando sus pensamientos, su manera de vivir y de encarar cada proyecto o momento. ¿Qué haría Jesús en este momento, en este acontecimiento? Podríamos preguntarnos, para poder adentrarnos en su vida, cuestionar, investigar, leer la Palabra donde seguramente encontraremos su manera de pensar que nos ilumine el camino…

De que nos sirve, saber todo del mundo, ganar el mundo, ser famosos, tener bienes, poseer la ultima generación de celulares, si perdemos la fe, la vida del alma… por eso, perder muchas veces es ganar. Perder la vida , dándola, sirviendo, es ganar la vida para siempre.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día.


jueves, 10 de agosto de 2017

SAN LORENZO, mártir . Juan 12,24-26.


Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto.
El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna.
El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre. (Palabra del Señor)


La semilla empieza su itinerario en los oscuros recovecos de la tierra donde se ahoga y se pudre, pero en primavera se convierte en un tallo verde y en verano en una espiga repleta de granos.

Parecería que la fuerza vital de la semilla está destinada a perderse en la tierra ya que la semilla se pudre y muere. Pero misteriosamente comienza a vivir. Crece, crece, se eleva, es planta, luego es fruto.



Sé como el grano de trigo 

que cae en tierra y desaparece, 
y aunque te duela la muerte de hoy, 
mira la espiga que crece….


Dice la canción…

Quizás la experiencia de fracasos relativos o pequeñas derrotas de la vida, nos demuestran que valen la pena perder para ganar. Cuando quedamos cuidando a algún enfermo, y parece tiempo perdido, cuando nos “enterramos” en casa y casi ni nos acordamos de nosotros con tal de aprobar una materia.  O cuando nos anonadamos, cuando nos hacemos nada para que otro viva.

La historia de la semilla es morir para multiplicarse; su función es hacer un servicio a la vida.  Jesús lo hizo y nos lo enseñó: El anonadamiento de Jesús es comparable a la semilla de vida sepultada en la tierra. En la vida de Jesús, amar es servir y servir es perderse en la vida de los demás, morir a sí mismo para dar vida. Jesús, Dios, creador infinito, grande más grande que todos, rey, dueño, infinitamente más grande que todos nosotros juntos…sin embargo, vino, fue juzgado en un juicio sin defensa, fue condenado y matado como al peor reo, entregó su vida, hasta su ultima gota de sangre… fue semilla, de donde nacimos cada uno de nosotros a una nueva vida, llevó nuestras cargas para que nosotros vivamos mejor, libres del pecado y del peso de nuestra conciencia.

¡tanto para imitar aunque sea en nuestras pequeñas cosas de cada día! por eso esas cruces que soportamos, son una manera de hacer que la semilla muera para que tenga vida. Vivirlas así será encontrarle el sentido a nuestra vida cristiana, de servir hasta que la vida diga basta.

Uno que fue semilla de vida para todo el cristianismo, es san Lorenzo mártir, a quien celebramos hoy.

 Era encargado de atender las necesidades de los pobres en la Iglesia en Roma. Cuando el alcalde de la ciudad le dijo que se llevaría todos los bienes de la Iglesia, él junto todos los “bienes” y le dijo: ya esta, pueden pasar a buscarlos…eran los pobres, enfermos, y lisiados a quienes atendía: -estos son la autentica riqueza de la Iglesia, dijo… fue condenado a muerte y ¡qué muerte! Quemándose sobre una parrilla… fue grano de trigo, que regó con su sangre nuestra tierra y los primeros años de la Iglesia. Por él, también nosotros somos lo que somos. Por personas como él, creció el cristianismo. Fue semilla que dio muchos frutos…



Buena jornada para todos, Dios bendiga nuestro día

miércoles, 9 de agosto de 2017

¡MUJER, QUE GRANDE ES TU FE! Mateo 15,21-28.


Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón.
Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: "¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio".
Pero él no le respondió nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: "Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos".
Jesús respondió: "Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel".
Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: "¡Señor, socórreme!".
Jesús le dijo: "No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros".
Ella respondió: "¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!".
Entonces Jesús le dijo: "Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!". Y en ese momento su hija quedó curada. (Palabra del Señor)


Se retiró, dice el evangelio. Parece que buscaba, no tan solo un poco de paz, sino un lugar donde poder hablar con sus discípulos, prepararlos para lo que viene, estar a solas con ellos. En Palestina, lugar donde iba, no podía estar así, pues la gente corría detrás de él… y fue a esa tierra, al norte de Galilea, cruzo la frontera a la tierra de Tiro y Sidón donde vivían los fenicios…


Y allí se encontró con esta mujer. Algo debe haber escuchado ella de lo que hacía Jesús, pues comenzó a perseguir y gritar a Jesús, para que atendiera su pedido.


Los apóstoles, quizás por esto de estar tranquilos y no “revolver el avispero” como quien diría, y que todo el mundo de nuevo corra detrás de Jesús acabando la tranquilidad, le piden que la atienda.

 Una obra buena  no siempre tiene un  motivo bueno.

Quizás sea bueno pensar un poco en uno mismo, las veces que hemos hecho una obra buena. Puede que no sea del todo bueno el impulso que la motiva ...cuando hemos dado una moneda con tal que dejen de molestarnos, o que hemos hecho alguna obra de bien, pero justo ahí había una cámara de fotos o uno que filmaba … o cuando hemos querido quedar bien pero por otro fin. Políticos “besadores”  o abrazadores, que parecen amar a la gente y lo que buscan en captar su voto…solo eso…

Pero lo grande de este evangelio, es lo que hace la mujer en su relación con Jesús. Esta mujer pertenecía al pueblo que probablemente sean los ascendientes de los hoy palestinos. Había mucho resquemor, o resentimientos entre judíos y ellos. Sin embargo, ella fue.

Actuó por amor: amaba profundamente a su hija. Ese amor es ciertamente un reflejo del amor de Dios. Fue el amor la que la llevó hasta Jesús. Fue el amor la que le hizo gritar sin vergüenza, sin miedo…fue el amor la que le hizo aceptar el silencio primero de Jesús, y el aparentemente duro rechazo de Jesús. Fue el amor, de donde sacó capacidad de argumentar para defender lo que venía a pedir. No hay nada más fuerte ni más cerca de Dios que el amor mismo


¿ y su fe? Grande. Comenzó llamándole hijo de David, como diciéndole grande entre los grandes, poderoso hombre, que viene de alguien grande… y terminó diciéndole Señor. Creció su fe a medida que fue encontrándose con la mirada del Maestro. Es como que Jesús quería que esa petición a un humano importante se convirtiera en un pedido al Dios misericordioso que le miraba hasta lo profundo del corazón: Jesús quería que aquella mujer se encontrara con su mirada…¿vamos pensando en nuestras peticiones? A veces pedimos y pedimos, pero no elevamos los ojos hasta Él, a veces pedimos y pedimos, pero no nos encontramos con su vida, no nos elevamos ni un poquito.

Una oración humilde, reconociendo que no somos nada.

Una oración llena de confianza. Hay muchos que rezan , por si las dudas… acuden a la oración porque no quieren dejar de probar todo. Y se hace oración como se recurre a cábalas, amuletos, adivinos,  hay imágenes de santos al lado de imágenes de quienes no lo son ni lo serán. Esta mujer le reza a Jesús con absoluta confianza. En él confía y en nadie más que en Él.

Una oración perseverante y optimista, que acepta la chanza de Jesús, que entra en su juego de palabras y que hace que Jesús diga lo que diga: "Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!". Un corazón alegre y optimista ,  supera los malos momentos, está más cerca de Dios que es pura alegría, en la vida siempre brilla la luz de la esperanza, la fe con una sonrisa, disipa dudas, tinieblas, produce endorfinas al alma para sobre llevar los momentos difíciles.

Muchos ejemplos de una mujer que se las jugó por lo que amaba.

Buena jornada para todos, Dios bendiga nuestro día

martes, 8 de agosto de 2017

¡TRANQUILOS!, SOY YO Mt. 14, 22-36


En seguida, obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.
 La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar.
 Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma», dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar. Pero Jesús les dijo: «Tranquilícense, soy yo; no teman.
 Entonces Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua».
 «Ven», le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame».
 En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?».
 En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: «Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios».
 Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret. Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos, rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron curados. (Palabra del Señor)


Después de tantas experiencias vividas, sobre todo de darle de comer a tantos partiendo de tan poco, la gente quería hacerlo rey. Y los apóstoles estaban felices porque  era Jesús ese elegido y querían sumarse a la “movida” popular de proclamar rey al que les daba de comer , pero también al que los sanaba y daba paz. Es como que  ellos se sentían elegidos para guiar a la gente a la proclamación de Jesús.

 ¿La actitud de Jesús? Los obliga, dice el evangelio, a subir a la barca y salir de ahí. Diríamos a “poner los pies en la tierra” aunque justamente esta vez, sea “poner los pies en el agua”, que salgan de ahí, que no se dejen  encandilar por los flashes de la fama o la popularidad, que para esto no había venido, que hay que seguir “laburando” y que siempre lo mejor, es lo que está por venir.  Parecido a lo que nos pasa cuando nos sentimos “en la gloria” después de haber participado de algo que nos mueve tanto el corazón, que nos deja encandilado por el éxito: un apostolado, una colaboración a algún comedor infantil, la participación en algún hecho solidario…¡vamos! Dice el Señor, no te quedes con los flashes, lo mejor es lo que viene y nos “obliga” a zarpar para no quedarnos en la mies del éxito…

Y pasa, lo que pasa en la vida: hay momentos buenos y momentos malos. Aguas tranquilas y aguas turbulentas, pero leyendo este evangelio nos damos cuenta que Jesús SIEMPRE NOS MIRA, siempre está atento, siempre ve cuando hay aguas turbulentas a nuestro alrededor y mira como es nuestro comportamiento tratando de sobrellevar conduciendo nuestra barca a lugar seguro .Y cuando somos superados humanamente, ÉL, ESTÁ y viene al encuentro.¡ Tranquilícense, soy yo, no teman! Nos dice Jesús cuando nuestra vida se ve sacudida  ¡tranquilo, hermano, hermana!  Estoy cerca, te veo, voy a ayudarte.


Y mucha veces sentimos lo que le pasó a Pedro: mientras tuvo fe, mientras creyó a Jesús, se animó al desafío, caminar por las aguas al encuentro…pero cuando algo nos hace tambalear, cuando sentimos la “fuerza del viento”, o sea todo aquello que nos hace daño y nos dejamos vencer, y tenemos miedo, entonces es como que se acaban los plafones donde apoyamos la vida, entonces nos “hundimos”, se nos acaba la seguridad. Siempre que nos apartamos del Señor, sentimos inseguridad bajo nuestros pies, y sentimos que nos hundimos.

Las palabras de Jesús a Pedro, son para nosotros en esos casos: ¿por qué dudaste? Si no hubieras dudado, no te hubieras hundido…

Jesús subió a la barca y todo se calmó… una gran verdad de carácter permanente…donde quiera que Jesús está, la tormenta más salvaje se convierte en calma. En tiempos de tormenta y tensión, la presencia de Jesús y el amor que fluyen de la cruz, traen paz, calma, sosiego alivio.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día y suba a nuestra barca , con la que transitamos la vida.

lunes, 7 de agosto de 2017

DENLE USTEDES DE COMER Mateo 14,13-21.

Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie. 
Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos.
Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: "Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos".
Pero Jesús les dijo: "No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos".
Ellos respondieron: "Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados".
"Tráiganmelos aquí", les dijo.
Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud.
Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas.
Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. (Palabra del Señor)





Cuando observo el campo sin arar, cuando los aperos de labranza
están olvidados, cuando la tierra está quebrada y abandonada. Cuando
miro tantos niños abandonados, tantos hermanos que lloran, tantas
guerras. Cuando miro las lagrimas, la baja estima, la tristeza,
los odios, el inconformismo ……. me pregunto:
¿Dónde están las manos de Dios?.

Cuando observo la injusticia, la corrupción, el que explota al
débil. Cuando veo al prepotente y pedante, enriquecerse del
ignorante y del pobre, del obrero y del campesino carente de
recursos para defender sus derechos, me pregunto:
¿Dónde están las manos de Dios?.

Cuando contemplo a esa anciana olvidada, cuando su mirada es
nostálgica y balbucea aún palabras de amor por el hijo que la
abandonó, me pregunto:
¿Dónde están las manos de Dios?.


Cuando miro a ese joven, antes fuerte y decidido, ahora embrutecido
por la droga y el alcohol. Cuando veo titubeante lo que antes era
una inteligencia brillante y ahora con harapos, sin rumbo, sin
destino; me pregunto:
¿Dónde están las manos de Dios?.


Cuando esa chiquilla que debería soñar en fantasías, la veo
arrastrar la existencia y en su rostro se refleja ya el hastío de
vivir, y buscando sobrevivir se pinta la boca y se ciñe el vestido y
sale a vender su cuerpo; me pregunto:
¿Dónde están las manos de Dios?.
Cuando aquél pequeño a las tres de la madrugada me ofrece su
periódico o su miserable cajita de dulces sin vender. Cuando lo veo
dormir en la puerta de un zaguán o debajo de algún puente tiritando
de frío, con unos cuantos periódicos que cubren sufrágil cuerpecito.
Cuando su mirada me reclama una caricia, cuando lo veo sin esperanza
vagar con la única compañía de un perro callejero, me pregunto:
¿Dónde están las manos de Dios?.


Y me enfrento a él y le pregunto: ¿Dónde están tus manos Señor?,
para luchar por la justicia, para dar una caricia, un consuelo al
abandonado, rescatar a la juventud de las drogas, dar amor y ternura
a los olvidados. .


Después de un largo silencio, escuché su voz que me reclamó: ¿No te
has dado cuenta que TÚ eres mis manos?
. ¡Atrévete a usarlas para lo
que fueron hechas, para dar amor y alcanzar las estrellas!. .


Y entonces comprendí que las manos de Dios somos TÚ y YO. Nosotros
somos los que tenemos la voluntad, el conocimiento y el coraje para
luchar por un mundo más humano y más justo, aquellos cuyos ideales
sean más altos que no puedan acudir a la llamada del destino,
aquellos que desafiando el dolor, la crítica, la blasfemia, se reten
a sí mismos para ser las manos de Dios. .


Señor, ahora me doy cuenta que mis manos están sin llenar, que no
han dado lo que deberían dar. Te pido perdón por el amor que me
diste y que no he sabido compartir. Sé que las debo usar para amar y
conquistar la grandeza de la creación. El mundo necesita esas manos
llenas de ideales y estrellas, cuya obra magna sea contribuir día a
día a forjar una civilización. Unas manos que busquen valores
superiores, que compartan generosamente lo que Dios nos ha dado y
puedan al final llegar vacías al cielo porque entregaron todo el
amor para el que fueron creadas…

Y entonces Dios seguramente dirá: ESTAS, ¡SON MIS MANOS!.

Esta reflexión, que escuché del gran Miguel Ángel Cornejo, un gran conferencista mexicano, formador de líderes, ya fallecido, ayuda a meditar sobre nuestro evangelio diario.

Jesús de duelo por lo de Juan Bautista, se aleja un poco para estar solo un rato. Sin embargo la gente ve la barca para donde va y se dirige a ese lugar y cuando llega, conmueve tanto a Jesús que ahí nomas se pone a servirlos, a sanar heridas , a consolarlos a ellos cuando Él era el que necesitaba un poco de consuelo.


Hora de irse,  imposible alimentarse ahí pues están en medio del desierto y no hay almacenes ni posadas.


¡¡Denle ustedes de comer!! Son mis manos y mis pies…pero Señor, no sabemos cómo hacerlo, tenemos poco aquí, soy tartamudo dirá un profeta, estoy cansado, no tengo oratoria, tengo miedo, no tengo tiempo, me cuesta animarme.

Trae aquí lo poco que tengas, traigan aquí lo poco que cuenten… y se produce el milagro cuando ponemos en sus manos, nuestros recursos. El los multiplica y nos lo da para que por nuestras manos lleguen a los demás y con nuestras manos recojamos aún lo mucho que queda, para otros, o para otro momento.


Se trata solo de ofrecer lo que tengamos. Él multiplica para que nosotros a través de nuestras manos de nuestra voz, de nuestros pies, lleguen a los que necesiten… solo se trata de ofrecer, de poner a disposición. Incluso la vida misma .



Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día. 

sábado, 5 de agosto de 2017

HERODES Y JUAN EL BAUTISTA Mateo 14,1-12.


En aquel tiempo, la fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes,
y él dijo a sus allegados: "Este es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos".
Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe,
porque Juan le decía: "No te es lícito tenerla".
Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta.
El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, la hija de Herodías bailó en público, y le agradó tanto a Herodes que prometió bajo juramento darle lo que pidiera.
Instigada por su madre, ella dijo: "Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista".
El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran y mandó decapitar a Juan en la cárcel.
Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y esta la presentó a su madre.
Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús. (Palabra del Señor)

Errores y más errores…pecados y más pecados. Unos , traen a otros. Para ocultar unos se cometen otros. Es la historia de Herodes y Juan, que se repite a lo largo del tiempo.

Herodes, el tetrarca o sea gobernador de la cuarta parte del imperio, tenía conciencia de su culpabilidad  y , eso, parece, no lo dejaba tranquilo. Dicen los historiadores que Juan y Jesús eran parecidos físicamente (recordemos que eran primos), y que Herodes vio volver toda su culpa al ver a Jesús y enterarse que estaba en su región.

 Nadie puede librarse de su pecado o de su error, por el solo hecho de librarse de la persona que lo denuncia. La conciencia está y avisa y ayuda a salir de lo malo.

Según Herodes, Juan había cometido dos “errores”:

  • Ser demasiado popular: Lo que dijera Juan, el pueblo estaba dispuesto a realizar. O sea muchísimos celos de Herodes, a quien no se le ocurrió mejor cosa, como a todo tirano débil , que eliminar la presencia de un rival que , según creía, competía con él quien tenía más poder entre las gente.


  • El otro error,  según Herodes, es la denuncia, por lo que se había mandado: Quitarle la mujer a su hermano, y él mismo rechazar a su esposa, con tal de juntarse con Herodías…


¡Herodes, Herodes! Lo suyo si fue un error tras otro… como tantos que cometemos en la vida los seres humanos cuando no procuramos vivir en la luz y en la verdad. 


Estaba Herodías, mujer infiel e inmoral. Una mujer vengativa, que juntó rabia,  ira contra el que la denunció públicamente y aprovechó la ocasión para la venganza, y lo peor,  usó a su misma hija. Si,  a su misma hija para ejecutar su venganza, haciéndola cómplice de sus errores y su locura de venganza…


Y estaba su hija, Salomé, una joven que tenía ya en su raíz, la desvergüenza, una casi niña bailando un baile sensual delante solo de hombres,  que no se atrevió a torcer la historia que parecía fijada, que no se animó a desafiar los planes de otros, que no se atrevió a elaborar su propio proyecto, sino que no solo preguntó, sino que ejecutó la orden de su madre, y así fue cómplice de un asesinato. Ese mandato familiar no fue bueno, hasta el extremo.  Esa orden dada y acatada sin más, no fue buena para la historia. Mató gente buena.

Parece que Juan cometió errores, pero eso según Herodes . Pero Juan fue profeta, que denunció el error. Más vale ser profeta que denuncia y no pusilánime que se pasa toda la vida silenciando la verdad, ocultando errores o mintiendo para tapar pecados propios o ajenos.

Juan fue fiel hasta la muerte. Era más fácil retractarse  pidiendo perdón por tamaño atrevimiento de hablar mal del tetrarca, pero no. Había un error, había un pecado, que incidía también sobre la vida de los gobernados, pues el jefe era corrupto y eso tapaba con un manto de corrupción a todos.

Juan fue precursor, Juan preparó el camino, Juan nos enseña a ser perseverantes hasta el fin, para llevar delante nuestro proyecto de vida. Los otros personajes nos enseñan lo que no se debe hacer y menos aún cuando esas acciones lastiman el bien común.


Buena jornada para todos. Que Dios nos ayude a ser fieles y profetas hasta el último momento de nuestra vida. 

AUDIO: https://soundcloud.com/sergio-valdez-853878468/evangelio-del-5-de-agosto-de-2017