sábado, 21 de abril de 2018

Juan 6,60-69. ¿TAMBIÉN USTEDES QUIEREN IRSE?



Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: "¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?".
Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: "¿Esto los escandaliza?
¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes?
El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida.
Pero hay entre ustedes algunos que no creen". En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar.
Y agregó: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede".
Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo.
Jesús preguntó entonces a los Doce: "¿También ustedes quieren irse?".
Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna.
Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios".
Palabra del Señor


Es duro el mensaje, claro que si. Se había elevado tanto al hablar de su cuerpo y sangre que muchos empezaron a darse vuelta. El “duro” a que se refiere el evangelio, no es que sea difícil de entender…es difícil de aceptar. No había tanto una deficiencia intelectual sino una falta de decisión de aceptar la moral que proponía Jesús. Pasó ayer y pasa hoy.

Entender a Dios, difícil. Siempre hay misterio, sino no sería Dios. el tema es aceptarlo, aceptar su Palabra, su vida, adentrarnos en sus cosas. Para eso vino a la tierra a sufrir y gozar lo mismo que nosotros, para que lo aceptáramos como alguien que viene al encuentro y no ese Dios lejano que pide que vayamos a Él solamente. Dios no es nuestra abuelita buena que vive en el séptimo piso de un edificio sin ascensor… Dios es el amigo bueno que vive la calle, el trabajo, la familia junto a mí.

Les dijo a los apóstoles que entenderían cuando lo vean subir…sabía el final, estaba seguro de donde quería llegar. Subir significa que iba a resucitar… y hasta eso llegaría quien les explicaría y les haría entender todo: el Espíritu Santo. Es absolutamente imprescindible el poder vivificador del Espíritu: la carne, lo humano, nuestra inteligencia no puede hacer nada. Escuchar y seguir las Palabras de Jesús nos trae ese Espíritu y la vida. Él sopla , ruaj, nos da su aliento de vida, es espíritu, es vida. Nuestra carne algún día desaparecerá. Algún día, después de muertos, a la larga, o en seguida nomas por los métodos existentes, seremos cenizas, nada de la carne quedará…el espíritu queda, eternamente. Un espíritu que es parte del Gran Espíritu Santo. Viviremos para siempre.

El tema es quedarse ahora que quizás no entendemos, pero tratamos y luchamos por aceptar.

Muchos se fueron, uno a uno como leemos hoy. Es que no querían quedarse con Jesús por lo revolucionario que era. Las autoridades estaban enojadas y se lo harían pagar a Jesús y algunos no querían jugárselas. Cuando la cosa anda bien, todo bien con Jesús…cuando la cosa anda mal, o sea la exigencia es un poquito superior, ahí nos damos vuelta…¡vaya soldados débiles! Seguidores de conveniencia, a la primera sombra de la cruz, chau se fueron. O seguidores para sacar de Jesús lo que necesitan. Ahí estaban todos, cuando Él los curaba y es más le daba de comer… cuando se trataba de darle a Él, aceptarlo, quedarse… se fueron. La persona que sigue a Cristo debe darse cuenta, que para la gloria hay que pasar por la cruz… ayer y hoy.

Otros se van porque se cansan de ser buenos, hay un deterioro de la fe que nunca renuevan y, como en todos los órdenes de la vida, la rutina cristiana los devora. Y se abandonan por el camino grandes ideales, la fe misma, y se comienza a vivir según las convicciones del mundo aceptando y a veces promocionando  cuestiones hasta graves que atentan contra la vida. Ojalá que todos tengamos esa capacidad y firmeza de renovar nuestra fe, siempre, hacerla nueva, encontrarnos seguido con la mirada afectuosa de Jesús, charlar con Él, reencontrarnos con Él.

Y otros, resueltamente dicen: te seguimos. ¿A quién iremos?  No es : no tengo donde ir, nos quedamos sin nadie por seguirte, estoy aburrido y voy con vos, hoy tengo tiempo y voy… sino más bien, no hay absolutamente nadie para ir después de estar contigo Señor.., eres el único que tiene Palabras de Vida. Son los que se quedan por convicción, ojalá que seamos nosotros. No hay nada mejor ni nadie mejor que Jesús, no hay verdad que lo supere, no hay vida que merezca ser vivida, porque su verdad nos llena, su vida cubre la nuestra y todo vuelve a tener sentido, todo se mira de otra manera, todo tiene el color de la fe y la esperanza.

"Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna.
Buena jornada para todos.


viernes, 20 de abril de 2018

Juan 6,52-59. CUERPO Y SANGRE, PAN Y VINO



Los judíos discutían entre sí, diciendo: "¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?".
Jesús les respondió: "Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes.
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente".
Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaún.
Palabra del Señor


Suenan fuertes las Palabras de Jesús. Quizás nosotros ya la entendemos porque nos las explicó cuando en la última cena, dijo partiendo el pan: este es mi cuerpo. Y repartiendo el cáliz dijo: esta es mi sangre.

Pero a aquellos hombres les habrá llamado la atención y mucho. Quizás tenían en mente los sacrificios de animales, cuyas partes luego iban a alimentar a los sacerdotes u otras personas que necesitaban, pero ¡carne humana!. Muchos se fueron de ahí, otros lo dejaron porque creyeron estaba medio loco, pero como en todas las veces, hay que quedarse hasta el último para entender el amor de Jesús.
Y nos dijo que comer su cuerpo y beber su sangre tendremos vida eterna. Es que recibir esa eucaristía es recibir una parte del cielo. La eucaristía no es un premio, es un alimento que nutre el alma, la vida, el corazón.
Tratamos siempre de hacer nuestras comidas diarias… cuatro, y le damos mucha importancia a la comida. Hoy mucha gente muere a veces por hambre y otros muchos mueren a consecuencia de los excesos por enfermedades del hígado, corazón, estomago aparato digestivo. La comida ocupa muchas veces el centro de nuestra vida, de nuestras reuniones, de nuestros encuentros de amigos. Nos educan a alimentarnos bien y nos dicen esa frase que nos pinta de cuerpo entero: SOMOS LO QUE COMEMOS, pues es verdad, la comida se hace parte nuestra por los procesos digestivos que usa lo que sirve, y lo que no lo elimina.

Cuando recibimos el cuerpo de Cristo, SOMOS LO QUE COMEMOS… ese pedacito de pan, también por los mismos procesos, se hace célula, se hace sangre, se hace músculos míos, y soy lo que como, o sea soy Jesús.
Y así como dejar de comer, o sufrir por la falta de alimentos nos convierte en anémicos , enfermos, desnutridos, así dejar de alimentarnos del cuerpo santo del Señor, hecho Eucaristía, nos hace  anémicos espirituales, desnutridos de gracia, pero aun si no nos alimentamos con la palabra. ¿Cuántos días podemos dejar de comer alimentos? Dicen que cerca de cuarenta tomando líquidos… ¿cuantos días pasaron desde nuestra alimentación del alma? ¿Estamos bien o un poco desnutridos?
Comer el cuerpo significa comer la humanidad de Jesús toda su humanidad. Recibir el mismo Jesús que vivió en Galilea, que vive hoy en las entrañas de la vida. Recibir su humanidad, nos convierte en el tiempo y nos hace mirar con sus ojos, hablar con su boca, escuchar como él, seguir sus huellas… recibir la sangre es recibir la vida. Cuando hay cortes profundos en algún accidente se corre el riesgo de morir desangrado…se nos va la vida. La sangre es la vida que corre. Recibir su sangre es recibir aliento de vida, energía, VIDA así con mayúsculas que corre por la nuestra.
Que Dios nos de la gracia de alimentarnos, de gustar, de extrañar el alimento, que no pase mucho tiempo para recibirlo, que gocemos de buena salud espiritual alimentados como se debe, y que cada eucaristía nos sane por dentro pues Él, al llegar por la vida, toca cada herida, cada lastimadura pequeña o grande y la sana.
Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día, nuestra vida, nuestra familia

jueves, 19 de abril de 2018

Juan 6,44-51. PAN VIVO BAJADO DEL CIELO



Jesús dijo a la gente: "Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en el libro de los Profetas: Todos serán instruidos por Dios. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí.
Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre.
Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna.
Yo soy el pan de Vida.
Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron.
Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera.
Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo".
Palabra del Señor


“La fe no es admitir ciertas formulas religiosas poco precisas, que son como sedimento residual de una instrucción catequística olvidada y de una observancia religiosa en decadencia, pero dotada de alguna ocasional revivificación.
Esta es desgraciadamente la fe de mucha gente del mundo de hoy, una fe de costumbre, una fe convencional, una fe no comprometida y poco practica”… esto lo decía el Papa pablo VI hace 51 años, en junio de 1967… parece una descripción del hoy ¿verdad?
Mucho tiempo después, en el 2005, el entonces Papa Benedicto en su encíclica Deus caritas est, Dios es Amor, decía:
no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva…
Jesús comenzó a mostrarse a sus apóstoles, no proporcionándoles un credo, sino haciéndoles vivir la experiencia del encuentro. Y también en el tiempo terreno de Jesús, hubo gente que ni con Él presente, creyó.
Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió…dice el evangelio nuestro de cada día. Y ese Padre usa mensajeros, de la más variada cultura y forma de ser. Y muchos rechazan al mensajero y con él, a Dios, lamentablemente. ¿Quién será capaz de rechazar un cheque que llegue a mi nombre por un millón, solamente porque llegue en un sobre viejo, de los chiquitos sin membrete ni nada? Y sin embargo así pasa a veces, y muchos por prejuicios, se pierden la oportunidad de llegarse hasta la Vida misma, hasta la luz plena y permanente.  Tanto en aquel tiempo, como en éste, muchos resistieron la atracción de Dios, que tira de la cuerda para traernos, pero a veces el mundo, la falta de voluntad, ejerce una reacción tan contraria que causa resistencia. Entonces es difícil que la vivencia se realice.
Jesús es el pan de la vida, es esencial para vivir. Rechazar la invitación es perder la vida, esa que no solo es existencia.
Vos y yo tenemos esa dicha de haber sido atraídos por Dios, pero una atracción que implica al mismo tiempo rechazo o fuerza en contrario.
Será cuestión de aflojar la piola, dejarse ganar por Dios, dejar que Él decida algunas cuestiones, que ejerza la gerencia de nuestra vida. Todo comienza con una vivencia, con un encuentro tu a tu. Él hace el resto. Cuando digo en mi interior: aquí estoy Señor, que tu espíritu lleve mi vida, me de sabiduría, paz, serenidad… las cosas toman otro carril, porque nos dejamos ganar por La Vida, porque el pan nos alimenta, alimenta cada célula de mi cuerpo, y me hace mejor.
Ojalá todos podamos vivirlo así. Recuerdo siempre un amigo que me decía: dichoso vos que podes “ver” esto así, ver a Jesús en la Eucaristía, ver a Dios en cada pequeño momento de la vida… ese día agradecí a Dios la fe, y pedí por él, para que tenga la posibilidad de encontrarse con Jesús.
Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día, nuestra vida, nuestra familia

miércoles, 18 de abril de 2018

Juan 6,35-40. VINE A CUMPLIR LA VOLUNTAD DE MI PADRE



 

Jesús dijo a la gente: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.
Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen.
Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí yo no lo rechazaré,
porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió.
La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día.
Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el último día".
Palabra del Señor.


Que difícil se nos hace pararnos frente a Jesús y decirle: aquí estoy Señor para hacer tu voluntad.
La voluntad de Dios es ciertamente que seamos felices.
Y muchas veces nos pasa que creemos que la voluntad de Dios pasa por el sufrimiento, por hacer cosas que no queremos ni para la cual tenemos vocación. ¡tenes que aceptar la voluntad de Dios! se escucha decir en sepelios, como si la voluntad de Dios fuera vernos sufrir, destrozados en un accidente o con una enfermedad terminal. Y nos creamos un Dios malo, enemigo del hombre, dispuesto a amargarle la existencia. Un Dios lejano que no le interesa mis problemas ni mi vida y que está allá solo para juzgarme cuando hago algo malo. ¡Dios te va a castigar! Y otras frases que quedan grabadas en nuestro inconsciente y que nos alejan de Dios amor, de Dios Papá.
Escuchamos a Jesús decir que vino a hacer la voluntad del que le envió, y nos cuesta  pensar en hacer lo mismo nosotros.


¿Cuál será la voluntad de Dios para con nosotros? ¿Qué quiere de nuestra vida? quizás preguntarnos nos lleve a vivir más felices, plenos, satisfechos. Nos quiere felices, sanos, nos hizo hermosos, grandiosos, llenos de vida y de sueños. Nos dio valores, dones, temperamentos, nos forjó con la vida el carácter, nos mostró de manera implícita y explicita los caminos a seguir para llegar a la felicidad y a veces estuvimos distraídos pensando que la vocación, la voluntad de Dios, llegará de un día para el otro, así como un soplo que sacude mi vida…y eso no llega y sin embargo a lo largo de la vida nos ha ido tirando “pequeños centros” para que nos demos cuenta de lo que quiere y también DONDE NOS NECESITA.
Saber escuchar y poder entrar en su vida.
Para eso, dice Jesús, aquel que lo “ve”, aceptándolo,
o dándole al menos una oportunidad, cree en él, a él, y ya no acudimos a él por mero interés sino para escucharle, hacernos amigos, escuchar su Palabra, aceptar su camino, nos hace amigos, nos da vida plena, una vida que trasciende la humana y terrenal, una vida en él y con él, que vale la pena, porque nos hace dioses nos hace eternos.
Esta invitación es para todos. Pero el tozudo corazón humano, a veces elige un camino equivocado porque es libre. Cada uno busca la felicidad (¿la busca?) a su manera, felicidad que en definitiva es la voluntad de Dios para con nosotros.
Una pregunta que nos hacen y que hacemos siempre sobre todo a los jóvenes: ¿Cómo te ves en diez años? ¿En cinco? ¿Feliz? ¿Vas bien por este camino? ¿Elegiste bien tus compañeros de ruta? ¿Elegiste bien la mochila que llevas para el viaje?.

Ojalá que siempre aspiremos y busquemos la felicidad deseada por Dios para nosotros. Dios siempre quiere para nosotros un bien que ni nosotros pensamos. Solo hay que estar abiertos y pedirle a Él que nos ayude a elegir el camino.
Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día, nuestra vida, nuestra familia


martes, 17 de abril de 2018

Juan 6,30-35. PAN DEL CIELO



La gente dijo a Jesús: "¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas?
Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo".
Jesús respondió: "Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo;
porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo".
Ellos le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan".
Jesús les respondió: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.
Palabra del Señor

Venían de aquel milagro de la multiplicación de panes y peces del otro lado del lago e irremediablemente comparaban eso del Maná y esto de los panes. El Maná, para ellos, venía del cielo. Los panes multiplicados eran panes de aquí, pan de cebada, pan de la tierra, hecho con manos de hombres y mujeres. Parecía que la obra suprema de Moisés, no había sido hacerlos atravesar el mar por el medio con las aguas abiertas para que ellos pasaran, sino  el maná, algo exquisito que venía como lluvia desde el cielo y los alimentó. El Mesías al menos, debía igualar aquello.
Milagroso, real, pero también efímero. El pan, ese maná, nos da nuevamente hambre, no lo satisface para siempre. Fue alimento necesario por ese día, pero al otro día el requerimiento volvía, porque volvía el hambre en aquel desierto donde no había nada para comer.
Mi Padre les da el verdadero pan del cielo;
porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo".
Vaya forma de presentarse. Es lo que pasó cuando Jesús vino a la tierra, un autentico maná para satisfacer nuestra hambre y sed de eternidad. Encontrarse con Él, es encontrar respuestas.
El pan del que habla, es el pan que sostiene la vida. Una vida verdadera, esa que trasciende el cuerpo y que habita en el alma, la que vivirá para siempre. Todo lo demás pasará. El físico pasará, las relaciones que digo establecer solo por lo físico, por lo bonito o bonita que soy, pasará. El cuerpo decaerá, la potencia, el vigor, bajará, las riquezas quedarán, las ropas se apolillarán u otros usarán para otros fines. Solo lo de dentro quedará y eso de dentro se alimenta con la Vida verdadera, con lo que nos da alimento para la eternidad. ¿Que son 70, 80 o 90 años al lado de toda la eternidad?

san Pablo, al encontrarse con Jesús dijo:
 Por él he sacrificado todas las cosas, a las que considero como desperdicio, con tal de ganar a Cristocosas, cositas, cosas enormes…todas cosas que nunca satisfacen nuestro deseo más profundo.
A veces como la mujer samaritana, abrevamos nuestra sed en tantos pozos: los pozos de los vicios, del alcohol, de la fortuna, de la corrupción que nos trae dinero mal habido, los pozos de las diversiones, de la noche descontrolada, de la moda, del sexo libertino… y nos vuelve a dar sed porque pasa como dice san Agustín:
Nos has hecho, Señor, para ti y nuestro corazón estará siempre inquieto, hasta que descanse en ti”
El autentico maná bajado del cielo, nos alimenta para la vida eterna. Lo recibimos a diario con la Palabra pero a veces pasa de largo, lo recibimos muy salteado a veces en la eucaristía, lo rezamos cuando nos acordamos, le hablamos cuando nos pasa algo malo, y cuando no hay pan, cuando no hay alimento, uno se vuelve anémico espiritual.
Ojalá no nos pase.
Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día, nuestra vida, nuestra familia.

lunes, 16 de abril de 2018

Juan 6,22-29.LA OBRA DE DIOS, ES QUE CREAN



Después de que Jesús alimentó a unos cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el agua. Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos. 
Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias.
Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo llegaste?".
Jesús les respondió: "Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse.
Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello".
Ellos le preguntaron: "¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?".
Jesús les respondió: "La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado".
Palabra del Señor

Estuvieron esperando toda la noche que Jesús bajara del lugar donde estaba rezando. Habían visto partir a los discípulos en una barca y no había indicios que otra barca hubiera salido del lugar.
Pero comenzaron a rumorear que Jesús ya se había ido y como pudieron, comenzaron el camino por el agua para encontrarse con Él. Una pregunta demuestra que se encontraban desorientados: Jesús ¿Cómo llegaste?. Pero él no le contesta. Solo ve la intención del corazón de muchos de ellos y les dice que sabe que lo buscan porque les ha llenado la panza, pero que sería mucho mejor que lo buscaran para llenar el alma. Lo buscaban para preguntarle como hizo esa “magia” de convertir aquellos pocos peces y panes en comida para tanta gente, pero no para preguntarle por el Dios que hizo el milagro. Les dice que no se afanen tanto por el pan material, que es mucho mejor el pan espiritual, no solo la comida sino mucho mejor el alma.
Muchas veces nos pasa que estamos tan anclados en la cosa de la tierra, que buscamos solo aquello que alimenta nuestra vida humana, ropa, calzado, cambiar de auto, la casa, la cuota… y dedicamos muy poco tiempo para el alma, para la música, el arte, la cultura, y mucho menos aun para las cosas del espíritu, la oración, la contemplación, el silencio, la unión con Dios, cargar las baterías del corazón, dejarnos encontrar con Él, dialogar con Jesús, tanto o más que el tiempo que miramos tele o que disponemos para tanto de lo mundano.
y nos damos cuenta , con el tiempo, que lo humano no nos satisface, ni llenándolo de adornos, dinero, placeres…porque fuimos hecho para Dios. No le encontramos sentido a la vida, y cuando nos proponemos una meta, la alcanzamos y decimos ¿esto era todo? Y el cuerpo pide más y más y nunca se satisface plenamente pues nuestra alma busca otra cosa, estamos hechos para las alturas y terminamos picoteando alimentos en la tierra, que no satisfacen nuestra capacidad de volar.
Entonces aquella gente le pidió una lista de cosas que debían hacer para hallar gracia delante de Dios, pensando: si hago esto soy bueno, si hago aquello, tengo el favor de Dios…todo muy comercial: te doy para que me des. Él, les dijo que trabajen  en creer.
Si comenzamos con creer en Jesús, seguiremos con creerle a Jesús y ahí está el verdadero trabajo, porque si decimos creerle a Jesús, estamos creyéndole cuando nos dice: soy el camino, la verdad y la vida, camino por seguir, verdad única e inalterable, vida que es para ser vivida, no una vida más como si fuera el cristianismo uno de los tantos submundos en que se divide la humanidad, sino vida plena, que llena el alma, que impregna cada estamento de la vida, sea ama de casa, empleado, profesional, sacerdote, pastor, dirigente , político, diputado, senador, presidente.
También es para nosotros, los que de una u otra manera trabajamos con almas, procurarle a ellas no solo el alimento corporal que está bien, juntar alimentos, ropa, calzado, elementos de limpieza para los más necesitados está bien. Sino también el alimento del alma. Es muy importante construir una casa en la tierra, pero mucho más eterno, durable, indestructible, será construir habitaciones en el cielo.
Así como el alimento que procuramos a los demás, que procuremos su bien del alma, educando, culturizando, promocionando a los demás para que sean mejores personas, no dándoles solo el pescado sino enseñándoles a pescar que a la postre reditúa mucho más.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día, nuestra vida, nuestra familia.

sábado, 14 de abril de 2018

Juan 6,16-21. SOY YO, NO TEMAN




Al atardecer, sus discípulos bajaron a la orilla del mar
y se embarcaron, para dirigirse a Cafarnaún, que está en la otra orilla. Ya era de noche y Jesús aún no se había reunido con ellos.
El mar estaba agitado, porque soplaba un fuerte viento.
Cuando habían remado unos cinco kilómetros, vieron a Jesús acercarse a la barca caminando sobre el agua, y tuvieron miedo.
El les dijo: "Soy yo, no teman".
Ellos quisieron subirlo a la barca, pero esta tocó tierra en seguida en el lugar adonde iban.
Palabra del Señor


Y volvían ellos. Jesús les había dicho que se adelanten. Él, quedaba rezando en la colina. Quería estar a solas con su papá. Los discípulos habían remado cinco kilómetros. No faltaba mucho para la orilla, aunque estuvieron tan atentos a enfrentar el viento que entraba por las quebradas de las montañas que por la distancia a la costa.
Es de imaginar que aquellos hombres asustados por el viento, con sus manos agotadas de tanto remar
contra todo, sacudidos por las olas que elevaban y hundía la barca, más se asustaron cuando vieron a Jesús que dejaron allá al otro lado del lago. En el agua el recorrido era de siete kilómetros. Por tierra, bordeando el lago el recorrido era de quince kilómetros. Desorientación total. Jesús llegó caminando. Puede haber sido por las aguas, pero también por la orilla que ellos por la altura de las olas no veían. Solo escucharon la voz de Jesús que les dijo "Soy yo, no teman". En seguida la barca llegó a tierra.

Juan escribió su evangelio mucho tiempo después y fue muy fuerte la impresión  que se acordaba mucho de aquel día.
En su memoria habrá quedado algo que quizás en el tiempo, quiere que quede en nuestra memoria siempre y que nos ayude en la vida de cada día.
Una es que Jesús nos ve. Allá estaba en la colina rezando tranquilo. Sin embargo veía, sentía a sus muchachos sufrir. Si, él nos deja librar nuestras luchas diarias, nuestras pequeñas batallas por el trabajo, el estudio, la familia, los amigos, las relaciones, por el pago de la cuota, por los impuestos que cada vez vienen más elevados, pero siempre nos ve, está atento a nosotros, no nos deja solos.
Otra es que siempre viene a nosotros, acude. No es indiferente a nuestros problemas. No nos dice; ah yo soy un Dios de los domingos, los otros días arréglate como puedas… está, viene a nuestro rescate, nos mira las manos cansadas de luchar contra viento y marea, y viene.
Otra es que ayuda. Se mete en nuestras encrucijadas de la vida. Solo hay que dejarse hacer.
Dicen que aquel hombre estaba sufriendo con su pueblo la peor inundación en años. Su casa estaba casi hasta el techo de agua. El subió hasta ahí y decía: Dios es tan bueno que vendrá a ayudarme.
 El agua siguió subiendo. Entonces llegaron amigos suyos que habían podido huir y que querían ayudarle, en un gomón. ¡Vamos ¡ le dijeron. El agua sigue subiendo.-¡no! Les dijo, ya vendrá Dios a rescatarme…
el agua siguió subiendo y vinieron los de defensa civil en embarcaciones más sofisticadas y le gritaban al hombre que suba porque se iba a cubrir de agua todo. El hombre volvió con la misma respuesta.
Y así, hasta un pequeño helicóptero tiró luego una soga para que aquel hombre suba pero él seguía diciendo que ya vendría Dios a rescatarlo. Al fin, pereció. Al llegar al cielo, se encontró con Dios y le dijo ,desilusionado ,que estuvo esperando que viniera a rescatarlo, que todo se había hecho trizas incluso su ilusión de que Él llegara a buscarlo. Dios le dijo: ¿Cómo que no fui a buscarte? Mandé a tus amigos en gomones, luego a los de defensa Civil, luego un helicóptero, pero nunca aceptaste mi ayuda
Esto que es un chiste, nos sirve para graficar las veces que Jesús viene a nuestro rescate, a nuestra ayuda y que muchas veces no vemos. Bueno, Juan lo vio, se dio cuenta y quiere que nos pase lo mismo que a Él.
Porque lo último que logra es que lleguemos a tierra firme, donde ya no hay viento que moleste. Nos ayuda  llegar a destino y cuando ya no nos quedan fuerzas, nos toma de la mano, nos lleva a la playa, nos saca de lo bravo, nos ayuda siempre.
Buena jornada para todos, Dios bendiga nuestro día, nuestra vida, nuestra familia. Nos unimos en  oración por Siria.

viernes, 13 de abril de 2018

Juan 6,1-15. MULTIPLICACIÓN DE PANES Y PECES



Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades.
Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos.
Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos.
Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: "¿Dónde compraremos pan para darles de comer?".
El decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer.
Felipe le respondió: "Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan".
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo:
"Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?".
Jesús le respondió: "Háganlos sentar". Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran uno cinco mil hombres.
Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron.
Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: "Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada".
Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.
Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: "Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo".
Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.
Palabra del Señor

Parece que nuestro Señor, tenía ganas de descansar a solas con sus discípulos. Tomó la barca y atravesó el mar, unos siete kilómetros por agua. La gente lo vio, y dándose cuenta para donde de dirigía aquella embarcación, caminó quince kilómetros bordeando en lago para encontrar el lugar donde iba Jesús…
Y allí lo encontraron. Y Jesús, viéndolos, se compadeció. Le preguntó a Felipe que era el “local” en la situación. Felipe, angustiado le dijo que 200 denarios no alcanzarían. O sea el equivalente a siete meses de trabajo de un salario normal. (un denario= a un día de trabajo)…era mucha gente.
Pero apareció Andres, buscando soluciones, y le trajo a Jesús un chico que tenía unos cuantos panes de cebada que era el pan de los  pobres, y dos peces, capaz que en escabeche, que era la forma de
conservarlos.  El pobre es el que siempre ofrece más, el más generoso, el que abre las puertas de su casa siempre, el que pone lo poco que tiene para que otro que tiene menos, sobreviva. Era así ayer, y hoy es lo mismo
Y el milagro se hizo. El milagro lo hizo Jesús y el milagro lo hizo aquel muchacho.
Es que si, hubo un milagro. Algo pasó que ante los ojos de todos, se empezaron a repartir panes y peces y alcanzó para todos, y sobró aun.
Algunos dicen que el milagro se produjo así.
Quince kilómetros caminando, es difícil imaginar que vayan sin provisiones para el camino. Y que todos guardaban su comida en forma egoísta para ellos y algún acompañante cercano, y que viendo a Jesús, agradecer a Dios lo que tenía y había en esos momentos, y repartir lo que había, cada uno comenzó a sacar de su bolsa lo que llevaba para compartir… puede ser que el milagro haya sido que Jesús convirtiera el corazón de una multitud de hombres y mujeres egoístas, en hombres y mujeres dispuestos a compartir… un milagro mucho mayor, y que puede repetirse a cada instante de nuestra humanidad, ayer hoy y siempre, el milagro de compartir, de abrirnos a los demás, de dejar de pensar en nuestro estomago solamente y mirar alrededor, al otro y compartir…,mucho mejor si eso es un ida y vuelta. Quizás sea el  milagro que falte en nuestra humanidad.
Ayer, veía en televisión algo que me llamó mucho la atención que por supuesto, como roza lo que sale del protocolo establecido, jamás será aplaudido. Dos equipos de futbol en Europa, salían con los chicos que representan el juego limpio. Llovía. Un jugador compatriota, antes de salir del túnel, se sacó su campera y se la puso al chico para que no se moje. El único que salió sin campera fue él, mientras el chico gozaba de la protección. Se formaron para el himno de la copa los 22 jugadores más los árbitros. Al final , cuando la cámara enfocaba al equipo del muchacho de la campera, estaban todos los chicos con la campera de los jugadores mientras ellos se mojaban… el buen ejemplo fue imitado (sporting Lisboa vs. Atletico de Madrid)… ¿no deberíamos hacer eso nosotros? En vez de renegar porque debo hacer las cosas, el buen ejemplo hace que otros las hagan también. Es cuestión de probar. A veces en vez de quejarnos, hay que ponernos en acción.
Que haya milagro de nuevo, que podamos compartir lo nuestro, poco o mucho, que pongamos al servicio de Jesús nuestros dones…EL , HACE EL RESTO.
Buena jornada para todos, Dios bendiga nuestro día, nuestra vida, nuestra familia

jueves, 12 de abril de 2018

Juan 3,31-36. EL QUE VIENE DE LO ALTO



El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del cielo 
da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio.
El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz.
El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida.
El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos.
El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.
Palabra del Señor


Cuando queremos indagar sobre nuestra familia, los que nos precedieron, los que vinieron de otras tierras, vamos a quienes nos pueden dar la información, generalmente nuestros abuelos que guardan en su memoria aquellos recuerdos tan frescos que lo relatan como si fuera ayer que ocurrió todo.
Cuando queremos saber de alguna ciudad, le preguntaremos a los que tienen información vivencial de lo que indagamos. Podremos ver mapas de rutas y meternos en google Maps, pero hasta que no preguntamos cómo está la ruta, que parte es más difícil y cuál menos, cuál es la más conveniente, no paramos. Queremos tener la información de primera mano.
Quien quiere saber  cómo es Dios, cómo es el cielo, debe recurrir a quien conoce a Dios Padre, y conoce el cielo, el infinito amor, como lo es Jesús. Lo que pasa, es que como dice San Juan hoy: nadie recibe su testimonio. Hoy diríamos, hay muchos que no les interesa su testimonio, entonces no son muchos los que quieren conocer a Dios o saber del cielo.

Pero a nosotros, los que leemos o escuchamos su Palabra a diario, posiblemente si nos interese. Entonces ¿cuánto de curiosos somos con la Palabra de Dios? ¿Nos metemos en ella, en el evangelio, que es palabra Viva de aquel que nos trajo el mensaje de Dios Papá?
A veces nos cuesta por falta de tiempo, o por cansancio de las cosas del mundo… es una cuestión de interés. “Porque la boca habla de la abundancia del corazón” nos dice Jesús en san Mateo, capitulo 12. Y hoy nos dice: El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra…¿Dónde pongo el corazón, mis ganas, cuál es el motor de mi vida? ¿no estamos demasiado apegados a las cosas de aquí, buscando servirles a ellas en vez que ellas nos sirvan a nosotros? ¿Cómo son nuestros diálogos con amigos o con compañeros? ¿Es tan mundano como el resto de la gente nuestro lenguaje?

Bendeciré al Señor en todo tiempo, 
y mi boca no cesará de alabarlo. 
Mi alma se enorgullece en el Señor, 
que lo oigan los humildes y se alegren. 

Prueben que bueno es el señor 
hagan la prueba y véanlo 
dichoso aquel que busca en el refugio 
Dice el salmo 33 hecho canción.

Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día, nuestra vida, nuestra familia.

miércoles, 11 de abril de 2018

Juan 3,16-21. DIOS AMÓ TANTO AL MUNDO


Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. 
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»
El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.
Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas.
En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios. 
Palabra del Señor.

A veces nos cuesta entender a Dios. Creador de todo lo que vemos y lo que no, de nuestro pequeño mundo y del universo entero con sus centenares de miles de soles, que viven en eterna armonía, que hacen que nuestro mundo sea menos que un grano de arena en el mar, y aquí dice: Dios amó tanto al mundo… y que todo lo que hizo, no lo hizo para satisfacerse personalmente, para que todos los hombres le pidieran perdón, para que la humanidad mirara al cielo y reconociera su poderío…dice que hizo lo que hizo por amor a nosotros, a todos, a ninguna religión o nación especial, A TODO EL MUNDO ,así lo dice el evangelio, y dice también que quien cree en Él, tendrá vida eterna y podrá unirse definitivamente al universo siendo eterno, y siendo real. Si,  de este pequeño mundo, desde este grano de arena donde estamos cada uno de nosotros podremos saltar a la eternidad y al infinito, con solo creer y vivir en consecuencia de ese “creer”… ¡es una locura de amor, una definitiva locura de Dios para quien no hay tiempo ni espacio, pero que AMÓ TANTO AL MUNDO…!

Y ese amor nos juzga. Pero no indicándonos con el dedo acusador, sino porque nos confronta con lo puro y noble y eso a veces nos choca,  nos hace pensar en que camino estamos.

Cierto equipo de fútbol, campeón de todo en su país, de cuanto campeonato local Y regional existe, un día fue a jugar contra un gran equipo mundial, y cayó casi estrepitosamente, y casi , casi es goleado. Ese equipo supo donde estaba parado, fue juzgado por el gran equipo del futbol mundial que por decantación ganó fácilmente.
Un hombre cierta vez visitaba un museo de grandes obras  maestras de un valor incalculable, de una belleza que superaba el tiempo. Al final del recorrido, le dijo al guía: me aburren estas pinturas, son feas, son viejas, no tienen luz, color…el guía le dijo: -Señor, estas obras no están en tela de juicio, pero los que la contemplan, si…
Por eso, ponernos al frente al amor, y decirle: no me interesa el amor, no me interesa Dios, no me interesa la vida de Dios, habla más  de uno que de Dios. Él, nunca dejará de serlo, porque es luz, es energía, es potencia.

Hablando de luz, cuando más cerca me coloco de ella, mejor veo, mejor aprecio todo. Cuando me alejo de ella, la visión se hace difusa, más cuando hay oscuridad alrededor. Muchos prefieren vivir lejos de la luz, porque ahí desarrollan sus actividades ocultas, que no quisiera que nadie vea. Cuando somos chicos, nos preguntan si lo que hicimos lo puede ver la mamá o no… y muchos dicen nooooo, porque les da vergüenza.
Y  también muchos con el tiempo, queriendo o no, se alejan, o nos alejamos de esa fuente de verdad, de amor, de energía y nos quedamos así, sin batería, viviendo en tinieblas. ¿Es Dios el que se aleja?, no, somos nosotros los que nos vamos lejos.
Que Dios nos ayude a mantenernos cerca de él. Su gracia nos basta, su gracia es la fuerza, es la batería para el día entero, ¿ponemos a cargar nuestra vida al lado del celular?...
Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día, nuestra vida, nuestra familia.