lunes, 25 de septiembre de 2017

NO SE ENCIENDE UNA LAMPARA PARA ESCONDERLA Lucas 8,16-18.



Jesús dijo a la gente:
"No se enciende una lámpara para cubrirla con un recipiente o para ponerla debajo de la cama, sino que se la coloca sobre un candelero, para que los que entren vean la luz.
Porque no hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado.
Presten atención y oigan bien, porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que cree tener". (Palabra del Señor)

Tres  frases, tres enseñanzas.
  • Lo de la lámpara, todo lo entendemos. Más en esa época que no había luz eléctrica. Era toda una cuestión encender la lámpara, y alimentarla con aceite para que no se apague…si después de todo el trabajo de  encenderla, todavía se la escondía o ponía debajo de una mesa, la actitud sería de alguien no muy en sus cabales.  Si pensamos que hemos sido encendidos de una otra manera, encendido con virtudes, con dones, encendidos como cristianos, si somos evangelios, si en nosotros han encendido inteligencia, capacidades, si Dios nos ha regalado la gracia de su gracia, esconder esta lámpara que somos es en cierta manera, fracasar en nuestra esencia . ¡cuántos dones, talentos, virtudes son puesta debajo de mesas que nadie puede aprovechar! ¡Cuánta bondad hay en nosotros que nadie ve porque nos escondemos! ¡Cuánta luz podemos ser y sin embargo estamos perdiendo el tiempo metidos en situaciones que no nos hacen bien! ¡Cuánta Palabra podríamos llevar y nos metemos debajo de una mesa a veces por miedo, otras por vergüenza!


  • Lo de lo oculto. A tres personas podemos o queremos ocultarle cosas:

  1. A nosotros mismos, tratando de no ver las consecuencia
    de lo que hacemos, cerramos los ojos a los síntomas de las enfermedades que tenemos. No sacamos a la luz para corregir, esos pecados o defectos dominantes que actúan siempre y que corregimos por encima nomas no yendo al fondo de la cuestión.
  2. A los demás, y muchas veces nos hacemos parte de la mentira, pues una mentira lleva a otra y a otra y así. Se nos quita la paz.
  3. A Dios, nada más imposible.  Podemos ocultarnos cosas a nosotros no yendo a fondo en nuestro análisis o conocimiento, podemos ocultarles las cosas a los demás, hasta siendo hipócritas, mostrando una cara de lo que no somos, pero a Dios que ve el corazón, que sabe lo que somos y pensamos, es imposible.


  • Y la tercera frase, que parece una señal de injusticia, es una consecuencia de nuestras acciones. Si estamos bien físicamente, si estamos atléticos, hacemos gimnasia, nos esforzamos, el cuerpo estará preparado para nuevos esfuerzos. Si descuidamos el estado físico, perderemos hasta lo que hacemos.  Cuanto más estudiamos, más podemos aprender. Si no estudiamos, perderemos lo que sabíamos… un amigo montañista posa con un cartel, arriba de una cumbre que dice: cada vez mejor, cada vez más alto.  El que avanza, sigue y sigue y llega a otros lugares, y conoce nuevos destinos, nueva gente, conquista…por eso dicen que EL QUE NO AVANZA, RETROCEDE…



Buena jornada para todos, que Dios bendiga nuestro día y nos aumente sabiduría y gracia.

sábado, 23 de septiembre de 2017

BUENA SEMILLA EN DISTINTOS TERRENOS Lucas 8,4-15.


Como se reunía una gran multitud y acudía a Jesús gente de todas las ciudades, él les dijo, valiéndose de una parábola:
"El sembrador salió a sembrar su semilla. Al sembrar, una parte de la semilla cayó al borde del camino, donde fue pisoteada y se la comieron los pájaros del cielo.
Otra parte cayó sobre las piedras y, al brotar, se secó por falta de humedad.
Otra cayó entre las espinas, y estas, brotando al mismo tiempo, la ahogaron.
Otra parte cayó en tierra fértil, brotó y produjo fruto al ciento por uno". Y una vez que dijo esto, exclamó: "¡El que tenga oídos para oír, que oiga!".
Sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola,
y Jesús les dijo: "A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en cambio, se les habla en parábolas, para que miren sin ver y oigan sin comprender.
La parábola quiere decir esto: La semilla es la Palabra de Dios.
Los que están al borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el demonio y arrebata la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.
Los que están sobre las piedras son los que reciben la Palabra con alegría, apenas la oyen; pero no tienen raíces: creen por un tiempo, y en el momento de la tentación se vuelven atrás.
Lo que cayó entre espinas son los que escuchan, pero con las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, se van dejando ahogar poco a poco, y no llegan a madurar.
Lo que cayó en tierra fértil son los que escuchan la Palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a su constancia. (Palabra del Señor)


Entonces, el terreno bueno, representa al corazón bueno. El buen entendedor se caracteriza por tres cosas: la primera, escucha con atención. La segunda, guarda lo que oye en su mente y en su corazón,  lo medita hasta encontrar el sentido para su propia vida, y lo tercero,  lo lleva a la acción o sea traduce en obras lo que escuchó y meditó.

De ahí, podemos pensar en personas cercanas o en nosotros mismos. Podemos pensar en días nuestros, en meses, en años que pasamos con uno u otro terreno en el corazón.


Las parcelas, dicen,  eran alargadas y estaban separados por senderos. Por supuesto que lo que caía en estos caminos, no iba a crecer pues estaban siendo pisoteados, maltratados.


El terreno sobre piedra, era una capa de muy pequeño espesor sobre roca caliza. Cuando la semilla caía ahí, no encontraba ni nutrientes ni humedad y por supuesto se secaba y moría.


Cuando se limpiaba el terreno, parecía limpio, pero al no arrancar de raíz los espinos, y crecer la semilla, crecían también aquellos y ahogaban la planta. Las malas eran más fuertes…


Y nos dice que la suerte que corre la semilla, que es la misma en todos los casos, depende entonces del terreno en que caiga.


Hay mentes cerradas, que no quieren recibir la palabra, no les interesa, les molesta, sienten hablar de algo religioso o espiritual y reniegan, se van, apagan la radio cambian de canal, asocian la Palabra de Dios con pastores o laicos que dan mal testimonio, que destruyen. Mentes cerradas culpable o inculpablemente, pero mentes cerradas al fin. Hay una capa protectora que no deja que ni siquiera llegue a ellos la palabra de Dios. Sacan de su vida todo lo que tenga que ver con lo religioso, con lo espiritual. Esta es la semilla que cayó por los senderos. Pueden ser personas, o puede ser etapas en la vida personal.

Otros puede ser que la reciban,  pero bueno, pasa de largo, no la profundizan, no la hacen suya, entonces siguen su vida normal sin haber sido atravesados por la luz de la Palabra, por la verdad que encierra, por el amor que sugiere. Cuando es el momento de vivir, se van, lo hacen de otra manera con otros criterios. Cuando llegan problemas, abandonan, buscan chamanes, buena vibra, energía positiva, libros de auto ayuda. Esta es la semilla que cayó sobre roca… pueden ser personas o pueden ser etapas en la vida personal.

El terreno espinoso representa los que están tan ocupados en las cosas que desplazan las cosas de Dios de su vida. No son cosas necesariamente malas. Pero a veces el enemigo de lo que es mejor, es lo que es un poco menos bueno. Pueden ser personas o pueden ser etapas en la vida personal.

Y si, la suerte de la semilla depende del terreno en que caiga. Lo que sí sabemos es que cuando cae en terreno  bueno  produce mucho fruto, frutos humanos y espirituales, frutos  en familia y hogares, frutos en la profesión y en el trabajo, frutos en bienestar y paz, frutos en paciencia y tolerancia, frutos de buen legado, frutos que alimentan y no que envenenan. Frutos…muchos frutos.

Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día


viernes, 22 de septiembre de 2017

DISCÍPULOS Y DISCÍPULAS Lucas 8,1-3.


Jesús recorría las ciudades y los pueblos, predicando y anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y también algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, esposa de Cusa, intendente de Herodes, Susana y muchas otras, que los ayudaban con sus bienes. (Palabra del Señor)



Seguir, servir, caminar hasta Jerusalén, o sea hasta el calvario, hasta la entrega total. Actitudes de los discípulos de Jesús. Iba predicando de pueblo en pueblo, y los acompañaban sus discípulos,  y también las discípulas, que hacían el mismo proceso: seguir, servir y subir a Jerusalén. Una pena que los primeros cristianos, no hayan puesto el foco sobre estas discípulas, como si lo hicieron con los hombres. ¡Claro!, era una sociedad donde la mujer no tenía los mismos derechos que hoy, que eran protagonistas secundarios,  que “solo sirven para…” certezas que a veces se escucha decir de los varones.


Las mujeres ayer y hoy, siempre son las primeras en acoger el mensaje pues las cosas de Dios entran primero por el corazón y tienen una virtud muy fuerte de entender a ese Dios misericordia que viene a nosotros. Las mujeres son mucho más fuertes y decididas en esto de seguir, servir y dar la vida.




En mi pequeña opinión, muy mínima y personal, la de un laico profundamente enamorado de su vocación laical y matrimonial,  pienso que la Iglesia, que se ha afligido durante toda la historia en los derechos igualitarios de hombres y mujeres, alguna vez dará el salto en igualar los sacramentos también para hombres y mujeres, pues estamos en otro tiempo, con otras formas de pensamiento, con igualdades en todos los ámbitos, y con mucho más mujeres que viven este seguimiento, este servicio y este camino a la entrega total.



Si aquellos discípulos estaban las 24 horas con el maestro (había salido de misión en ciudades y pueblos) se entiende que las mujeres también estaban 24 horas a los pies del maestro de quien aprendían  la vida, que miraban el futuro de otra manera, que amaban ese seguimiento. Si, no podían predicar, pero estaban ahí. Y Jesús como maestro, distinto a todos,  no tenía miedo a romper ese cerco que se hacía con las mujeres. Acepta el seguimiento, las acepta como discípulas



En definitiva, para esto del discipulado el Señor no hace distinciones,  nos llama a todos, nos quiere a todos,  para que todos colaboremos con Él, renunciando a nuestras propias comodidades de la propia vida para abrir espacio en este mundo a su vida; para producir reconciliación donde hay odio, para crear la paz donde reina la enemistad; para hacer el bien a los demás.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día.

jueves, 21 de septiembre de 2017

SAN MATEO Mateo 9,9-13.


Jesús, al pasar, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". El se levantó y lo siguió.
Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos.
Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: "¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?".
Jesús, que había oído, respondió: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.
Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores". (Palabra del Señor)


Hoy recordamos y celebramos a San Mateo. Aquel que finalmente se encontró con la mirada de Jesús.  De seguro él habrá tenido conocimiento del “galileo que andaba revolucionando todo”. Hasta que un día, pasó Jesús, ahí donde estaba. Solo bastó una palabra, para levantarse e ir con Él. Quizás si el evangelio hubiese sido escrito hoy, nos retratarían la imagen con más  detalles a fin de entender esa decisión, por que llegó a ella, que le hizo saltar de la silla y ya no volver atrás.


No había en él, preparación alguna, ni acercamiento con la religión o la fe. De personas como él diríamos  hoy que   es imposible evangelizarlo, que vive en su mundo, que no le interesa nada, que destruye a cuanto hermano pueda.


El tema de los impuestos era cosa seria. El imperio romano había diseñado una manera tal que nadie se escape de ellos. Entonces era como que terciarizaba el cobro de los mismos. El que cobraba le daba una parte al imperio y todo lo que pudiera cobrar de más, era para su bolsillo. Aunque eso pasaba, se necesita muchos funcionarios para llevar a cabo el plan. Eran contratados entre la misma gente. Por eso a estos publicanos se los odiaba, pues trabajaban para el dominador extranjero, pero además embolsaban una gran fortuna a costa del bolsillo de la gente, de sus compatriotas, de sus amigos, de su misma familia.
A él llama Jesús, al odiado, porque Él sabe, no solo que es que ahora, sino lo que puede llegar a ser.



¿Qué habrá pasado por la cabeza de Mateo ante el llamado de Jesús? ¿a mí me habla?, ¿no se habrá equivocado? Si Él tiene entre sus discípulos esos pobretones a los que cuesta sacarles un peso, y también me odian…la verdad que el deseo de mateo de salir de ahí , de levantarse de esa silla en la que estaba cómodo y le servía para vivir como rey y aún así , levantarse y seguirle, eran muy fuertes. Y no dudó. Y fue y lo siguió.


Perdió un buen trabajo, rentable, pero ganó  un destino. Perdió unos buenos ingresos, pero ¡vaya! Ganó la dignidad, dejó su puesto de cobranza, el resentimiento de tanta gente, la angustia ocasionada a sus paisanos, y encontró la pluma para escribir, y dejarnos las enseñanzas del Maestro. Dejó su fortuna, ganó  una herencia incalculable.


 Y no solo lo siguió, sino que ahí nomas, llamo a los iguales a él para que escuchen a quien conquistó su corazón.  Al médico divino, que iba en búsqueda de la oveja perdida, de hermanos que debían ser conquistados, y amados. No sabemos quién lo siguió, quien cambio su vida, o quien siguió en la misma tarea, pero la misericordia de Dios se hizo ver, y la semilla fue plantada para el bien de los hermanos a quienes debían cobrar impuestos.


Hoy somos Mateo. Y tenemos a muchos Mateo en la comunidad de amigos, familiares, compañeros. Personas que quizás alguna vez escucharon hablar de Dios, pero que necesitan ser visitadas por Jesús y ser miradas por Él.
Pero también se necesitan valientes  que sin dudarlo digan: Señor yo te sigo, donde quieras que vaya, iré, dejaré mi mesa tranquila y segura y partiré contigo a la aventura de vivir y conquistar otros hermanos.

Hoy somos Mateo pues escribimos en nuestra vida, la buena nueva de Jesús, ese evangelio escrito hace tantos años y que hoy lo actualizamos viviendo en nuestro mundo en estos días, siendo evangelios vivientes para quienes nos leen.


Buena jornada para todos. Dios bendiga especialmente a nuestros hermanos que sufren la naturaleza estos días. Que Dios bendiga a nuestros jóvenes en este hemisferio que hoy celebran su día, con la llegada de la primavera.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

LOS HOMBRES DE ESTA GENERACION Lucas 7,31-35.


Dijo el Señor: «¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen?
Se parecen a esos niños que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos: '¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!'.
Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: '¡Ha perdido la cabeza!'.
Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: '¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!'.
Pero la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos.» (Palabra del Señor)


Uno de los regalos más grandes que nos dio Dios, es la libertad. Esa libertad nos permite también aceptar o no las cosas de Dios. Otra hubiese sido la historia si entre el “chip” entregado a cada uno al nacer, estaba la obligación de aceptar a Dios, al creador, al “fabricante”, como una condición de origen…pero no.
 La maravillosa  verdad del evangelio es que no se impone por la fuerza sino que se ofrece por amor.
 Por eso debe haber mucho dolor. Siempre es una gran
tragedia ver a una persona amada, escogiendo un mal camino. Les pasa a los papás que sufren por el camino de vicio o adicciones de sus hijos, o que sean llamados malos hijos, o que  tengan errores que afecten a la comunidad o la sociedad. O que eligen un camino que los lleva a fracasar de una u otra manera… Dios respeta nuestra libertad. Y en esa libertad a nosotros, se arriesga a que fracase cualquier plan de salvación, pensado por y para nosotros, y que sin embargo, por vivir en libertad, asumimos o no despreciando el amor de Dios, su naturaleza, su regalo, su don, la vida misma


Y muchas veces la respuesta del hombre es la perversidad. Obrando con maldad, y conscientemente rechazando ese bien, disfrutando de ello, y es más, burlándose de quienes viven en el camino opuesto. Como, esos niños, dice el evangelio, a los que no les satisface nada y que cuando se encuentran de mal humor, nada les interesa, todo le parece mal, hasta un caramelo o algo que se le ofrece para que se les pase el mal humor.


Así , el que es bueno, porque es bueno, el que es malo, porque es malo, así Dios, que decimos, está ausente, o Dios le gusta el mal, o Dios no para tantos males en el mundo…siempre hay una excusa, o una perversidad que hace que toda propuesta de Dios sea pueril. El hombre se hace ciego y sordo a cada uno de los llamados de Dios.


Pero habrá también un grupo, en que ojalá estemos vos y yo, que se abre a la sabiduría de Dios, que deja de cuestionar, que VIVE el mensaje de santidad, son los que ponen blanco sobre negro, los que tienen  paz, los que tienen luz, los que iluminan, los que aceptan cada regalo de Dios en la naturaleza, que la cuidan, que la protegen, que escuchan cada mensaje de Dios en los hermanos, en los signos de los tiempos, los que  son sabios en un mundo alocado que quiere llevarnos por los caminos que conducen a precipicios sin vuelta atrás.

Que podamos estar en este grupo, que recibamos con libertad este llamado de Dios, que estemos atentos, que escuchemos el mensaje en lo que pasa día a día.

También pedir de nuevo al Buen Dios por todos nuestros hermanos de Puerto Rico, dominicana, y de nuevo por nuestros hermanos mexicanos. La naturaleza está muy brava estos días y sacude a tantos hermanos nuestros. Rezamos un ave María más por todos ellos. Dios te salve María, llena eres de gracia…

Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día






martes, 19 de septiembre de 2017

HIJO ÚNICO DE UNA MUJER VIUDA Lucas 7,11-17.


Jesús se dirigió a una ciudad llamada Naím, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud.
Justamente cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar al hijo único de una mujer viuda, y mucha gente del lugar la acompañaba.
Al verla, el Señor se conmovió y le dijo: "No llores".
Después se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron y Jesús dijo: "Joven, yo te lo ordeno, levántate".
El muerto se incorporó y empezó a hablar. Y Jesús se lo entregó a su madre.
Todos quedaron sobrecogidos de temor y alababan a Dios, diciendo: "Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo".
El rumor de lo que Jesús acababa de hacer se difundió por toda la Judea y en toda la región vecina. ´(palabra del Señor)


Jesús llega, acompañado por una multitud. Era una caravana de vida, alegría, fe. Se encuentra con otra caravana, de muerte y dolor. Con gente que lloraba y tocaba flautas y otros instrumentos, con muchos lamentos, algunos porque  eran familiares del chico muerto, otros porque eran profesionales en esto de llorar y acompañar.

Pero quizás todo el dolor se resuma en esta frase: el hijo único de una mujer viuda…porque ella, la madre, sufría ésta pérdida como nadie, no solo por lo que esa muerte era en sí misma, también por todo lo que se le vendría, sola, desamparada, en un mundo que indefectiblemente la mandaba a pedir limosna, mendigar tanto algo para comer como mendigar amor.


El señor se conmovió, dice el evangelio.  Sufrió con la mujer, compadeció, padeció con ella.
Y paso a la acción. No solo se conmovió, sino actuó en consecuencia. Tocó el féretro, y restableció la vida. Dios había visitado ese lugar, la mano de Dios actuó.


A veces vamos en ese féretro. Cuando nos dejamos vencer por la falta de fe, de esperanza, cuando bajamos los brazos, o cuando tenemos el alma dolorida, accidentada, maltratada. Nos acompaña un cortejo de gente que se lamenta, pero siempre hay alguien que llora más nuestra inacción, son los
que nos necesitan, los que dependen de nosotros, los que esperan una sonrisa, un gesto de esperanza, son los que tienen puesta su confianza en nosotros y que se sienten solos, sin nuestra compañía, con nuestro fracaso que no fuimos capaces de revertir porque nos quedamos sin ganas de nada. Son los que esperan nuestra salud de alma, esa que contagia alegría, fe, que transmite optimismo… Jesús sabe que hay quienes nos necesitan, sabe que hay gente que llora por nosotros, Jesús se compadece, Jesús viene a nosotros. Jesús toca la “comodidad” de ese féretro y nos dice: levántate…


O somos como aquella mamá. Jesús siempre se compadece de nosotros, sufre con nosotros, padece con nosotros. No es verdad lo que la gente de aquel entonces consideraba a Dios, decían que una característica de Dios era la apatía, la incapacidad para sentir… Jesús, que vino a la tierra para padecer con nosotros, todo lo que nos pasa, alegrías y penas, demostró que hay un Dios que se compadece hasta las entrañas, y que actúa con amor con todos. Por eso, esa exclamación: Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo…Dios visita nuestra vida, Dios toca nuestra realidad, Dios se compadece, pero también Dios sonríe con cada uno de nosotros y nuestras alegrías.


Buena jornada para todos. Que Dios, bendiga nuestro día

lunes, 18 de septiembre de 2017

BASTA QUE DIGAS UNA PALABRA Lucas 7,1-10.


Cuando Jesús terminó de decir todas estas cosas al pueblo, entró en Cafarnaún.
Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho.
Como había oído hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a curar a su servidor.
Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia, diciéndole: "El merece que le hagas este favor,
porque ama a nuestra nación y nos ha construido la sinagoga".
Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: "Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa; por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará.
Porque yo -que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo soldados a mis órdenes- cuando digo a uno: 'Ve', él va; y a otro: 'Ven', él viene; y cuando digo a mi sirviente: '¡Tienes que hacer esto!', él lo hace".
Al oír estas palabras, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, dijo: "Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe".
Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron al sirviente completamente sano. (Palabra del Señor)


Un centurión, como un coronel. Eran la columna vertebral del ejército. Tenía a su cargo cien soldados. Debía ser, más que un militar temerario, alguien capaz de mandar a la tropa, firme en la acción y la confianza, no demasiado dispuesto a entrar en combate, pero cuando era necesario, debía estar en condiciones para defender su posición.

Este centurión, se nota que quería mucho a su esclavo. Los esclavos eran considerados herramientas vivas y uno podía deshacerse de ellos como quien se deshace de una herramienta en desuso o que no sirve. Sin embargo él, se aflige mucho, lo estima, y nunca lo consideró alguien que se puede dejar porque no sirve, sino un ser humano sufriente, dolorido, motivo de preocupaciones, como alguien a quien debía cuidar, pues era su hermano, a pesar del desagradable título de esclavo.


Se nota su humildad. Con todo lo que eran los centuriones en aquella época, que podría haber tenido muchas ínfulas de gran señor, sin embargo, reconoce que ante estos momentos de dolor, angustia, no hay medicina, ni tratamiento que sane, sino solo la mano de Dios, el poder de Jesús, su gran misericordia. Y como había una regla de no poder entrar en lugares de unos y otros, por ser extranjero, manda a decir con los ancianos, de cuánto necesita la mano de Jesús…y luego manda a unos ayudantes para decirle que no hace falta que vaya personalmente sino que una palabra suya bastará para producir el milagro…


Y se nota que tenía fe, mucha fe. Porque sabe que si su palabra produce tanto efecto cuando emana una orden, cuanto más la palabra de Jesús, y lo sabe y lo dice, y grita mirando al cielo: señor, yo sé que tú puedes, por favor ayúdame en esto que te pido…


Entonces, la firmeza del centurión, es algo que nos cuestiona. ¿Somos firmes en nuestra defensa de las cosas de Dios? ¿Somos firmes en defender nuestra posición?.


Entonces, el cuidado del centurión sobre aquel que era considerado un nadie en la sociedad, nos cuestiona: ¿tratamos a todos por igual? O ¿consideramos a unos, ciudadanos de primera y a otros, de segunda? ¿Son nuestros hermanos, una carga a la que llevamos con amor y dedicación?


Entonces la  humildad del centurión, nos cuestiona: ¿sabemos ponernos en el lugar correcto delante de Dios, solemos doblegar nuestro orgullo, nuestra soberbia cuando nos ponemos delante de él?


Entonces la fe del centurión nos cuestiona. Si tuviéramos un poco de esa fe, se producirían más milagros cotidianos, sencillos, habituales, en nuestra vida y en la de aquellos por los que pedimos.





Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

sábado, 16 de septiembre de 2017

'ÁRBOL BUENO, FRUTO BUENO Lucas 6,43-49.




Jesús decía a sus discípulos:
«No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol malo que dé frutos buenos:
cada árbol se reconoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas.
El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca.
¿Por qué ustedes me llaman: 'Señor, Señor', y no hacen lo que les digo?
Yo les diré a quién se parece todo aquel que viene a mí, escucha mis palabras y las practica.
Se parece a un hombre que, queriendo construir una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca. Cuando vino la creciente, las aguas se precipitaron con fuerza contra esa casa, pero no pudieron derribarla, porque estaba bien construida.
En cambio, el que escucha la Palabra y no la pone en práctica, se parece a un hombre que construyó su casa sobre tierra, sin cimientos. Cuando las aguas se precipitaron contra ella, en seguida se derrumbó, y el desastre que sobrevino a esa casa fue grande.»(Palabra del Señor)


No puedo oír lo que dices, pues estoy escuchando lo que haces… eso decían antes, eso dicen ahora. Es que hablamos con nuestra vida. Convencemos con nuestra vida somos el único evangelio que mucha gente leerá. ¿De qué sirve proclamar verdades si borramos con el codo lo que escribimos con la mano?... de qué sirve llenarnos la boca de moral y buenas costumbres si en casa somos renegones, quejosos, nos burlamos de los demás y su condición social, si no hacemos lo que debemos en nuestra función social, si no pagamos lo que debemos, si no devolvemos lo prestado? A la larga o la corta, el fruto dejará ver qué tipo de árbol es nuestra vida, cuán sincero somos, de que está lleno el corazón.


Las palabras que afloran de nuestros labios, son en última instancia, el producto de nuestro corazón. Solo basta repasar a la noche lo que dijimos, cómo lo dijimos, con qué intención lo dijimos, para saber de qué está lleno el corazón, y tratar de cambiar eso del interior para que lo abundante sea lo bueno…


Si no ponemos en práctica lo que la Palabra nos dice, bueno, seremos insensatos, o necios, pues la palabra, que es Dios mismo que habla con nosotros, nos dice algo en personal para cambiar eso que no anda bien. Dice Jesús que seremos o como el que asentó su casa sobre roca o el que lo hizo como arena.

¿Qué le llevó a fundar su casa sobre arena?...puede ser, o porque la arena es tentadora para cavar, es menos comprometida, quería ahorrarse trabajo… es más fácil seguir nuestro camino, que el camino de Jesús, es menos comprometido, no nos cuestiona tanto, nos dejamos llevar por lo que hace todo el mundo, se adormece la conciencia, que deja de interpelar…


O puede ser por poco previsor o vivir solo el momento. En esa zona, en invierno los campos de arena parecían firmes y seguros, pero después de las lluvias, los torrentes volvían con toda fuerza. Lo que parecía firme, fue una tierra arenosa sin nada de sustento… nos pasa cuanto no miramos el futuro, cuando nos quedamos en el ya, cuando vivimos solo según el KARPE diem , el: vive el momento, y no proyectamos la vida con esperanza sabiendo que también hoy es tiempo de cimentar la felicidad que durará para siempre. Quizás sea un mal de nuestro tiempo: vivir solo el hoy, mañana no existe ni importa.


Enseñanzas cortas y profundas que nos deja el Señor, y sobre todo nos deja pensando qué somos, para donde vamos, que queremos en la vida.



Buena jornada para todos, Dios bendiga nuestro día

viernes, 15 de septiembre de 2017

MEMORIA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES Juan 19,25-27.


Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.
Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu hijo".
Luego dijo al discípulo: "Aquí tienes a tu madre". Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa. (palabra del Señor)

Hoy, hacemos memoria de nuestra Señora de los Dolores. Ella al pie de la cruz, de pie, no abatida, ni desmayada, a pesar del dolor.

Lo había concebido, nueve meses siendo un santuario viviente del niño-Dios. Le había dado de mamar, le había dado de comer las primeras papillas, le enseño a caminar, a comer, a jugar. Lo introdujo en la vida junto a su papá adoptivo. Caminaron al desierto, a Egipto para salvarlo de la locura de un gobernante celoso que quiso matar a todo el que se pusiera en su camino de poder. Le hablaba en cuentos que luego Jesús transformará en parábolas para que la gente entienda, lo dejo ir a la edad oportuna, lo sufrió desde lejos cuando los familiares le decían: ¡tu hijo estás loco, tráelo de vuelta!, pero desde siempre, ella guardaba las cosas en el corazón y las meditaba, y las hacía vida, y se dejaba guiar por esa “filosofía” de la oración y la contemplación. Ya un día había recibido el anuncio privado del ángel que ¡por fin!, su prima Isabel tres meses después ratificara cuando fue a visitarla y el niño (Juan) saltaba en su panza, lleno de alegría, de energía, de vida.


Ahora estaba ahí. Había sido testigo presencial de un juicio sin juicio, de una condena absurda, de un maltrato sin igual, de los azotes, del castigo, de la coronación de espinas filosas y duras que rompían cada fibra, azotes y corona, de la piel ya sensible de aquel niño, joven que había llevado en sus brazos algún día.


 Y estaba ahí, al pie del dolor de su hijo. Los que pasaron por esto, dicen y saben  lo duro que es ver a un hijo morir. Algo que quizás ellos no pueden expresar con palabras. Se muere papa o mamá…somos huérfanos, pero cuando se muere un hijo, es algo que no tiene nombre, dicen, ni forma de comunicarse o explicarse… ella estaba al pie, viendo como su hijo, se desangraba hasta la última gota por gente que aun en ese momento seguía insultando y maldiciendo…


Y ahí nos la deja, con casi el último aliento. Ella es nuestra madre, también del dolor.


Si supo, si pudo, si quiso estar al pie de la cruz de su hijo ¿Cómo no querrá estar a los pies de nuestras cruces y dolores? Nos ve sufrir, nos ve llorar, nos ve gritar de dolor o de angustia, y está ahí, firme, dándonos fuerza para que no bajemos los brazos, para que pensemos que  se puede, para que podamos ver lo que viene después que es la resurrección, el amor, la alegría definitiva.



Hoy en Salta, celebramos también un Milagro grande, cuando dicen los historiadores, una imagen de la Inmaculada Concepción cayó desde tres metros en un terremoto, sin hacerse daños, con el rostro sin su belleza habitual, y quedó como postrada a los pies de una imagen de un Cristo Crucificado. Es como si María, de nuevo a los pies de su hijo, pidiera, suplicara que cesen esos temblores que días  anteriores habían destruido  una ciudad cercana a unos 150 km , la ciudad de Esteco. Era el Milagro de Salta un pueblo que sacó a la calle, aquel Cristo llegado cien años antes. ¡Y de esto hacen más de 400 años!. Hoy cerca de 800 mil personas de nuevo se congregan renovando un pacto de amor entre Dios y el pueblo, pidiendo que cesen más temblores modernos, que haya salud, que la vida le gane a la muerte de la droga, que no haya más trata de personas, que los jóvenes puedan promocionarse humanamente, que nunca falte el trabajo, que haya paz, que haya puentes donde hay tantas grietas…tantos temblores, hoy junto a nuestra Madre que supo del dolor en carne propia, nos pondremos a los pies de la cruz  del Señor del Milagro y a los pies de  tantos hermanos que sufren y ruegan…


Buena jornada para todo. Dios bendiga nuestro día


jueves, 14 de septiembre de 2017

FIESTA DE LA EXALTACIÓN DE LA CRUZ Juan 3,13-17.


Jesús dijo a Nicodemo:
«Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo.
De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto,
para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.
Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.» (Palabra del Señor)

 Jesús, según los estudiosos dicen ,  un 7 de abril del año 30, en vísperas de la Pascua de aquel año, fue condenado por Poncio Pilato, representante del Imperio Romano, instigado por los judíos, cuyo sumo sacerdote era Caifás. Fue levantado en lo alto, para que todos los que creemos en Él, tengamos vida eterna como dice hoy el evangelio.

La fiesta de hoy, recuerda la recuperación de la cruz en que murió Jesús. Había sido trasladada a Persia por el rey Cosroes, como botín de guerra después de apoderarse de Jerusalén en el año 600 y matar a miles de cristianos. Catorce años después, Heraclio, Rey de Constantinopla persiguió a Cosroes y entró victorioso en Jerusalén portando la cruz que había recuperado. Era una marcha triunfal, llena de lujo. Le hicieron saber así, y que no correspondía por lo que llevaba. Heraclio se despojó de su manto y descalzo, llevó en su hombro el madero sagrado y lo repuso en el monte Calvario. Esto tuvo lugar un 14 de setiembre del año 614.

No me mueve, mi Dios, para quererte 

el cielo que me tienes prometido, 
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte 

clavado en una cruz y escarnecido, 
muéveme ver tu cuerpo tan herido, 
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, 

que aunque no hubiera cielo, yo te amara, 
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera, 

pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.



La cruz, es el signo de amor más grande. Él ya lo había dicho: ustedes son mis amigos y no hay mayor amor que dar la vida por los amigos. La cruz , para la época era condenación de la peor. Muchos nos dicen que si Jesús hubiese vivido en otra época, nosotros llevaríamos una guillotina o una silla eléctrica o vaya a saber qué cosa, símbolo de las muertes más horrendas de la historia, pero Jesús vivió aquella época, salvó aquella y nuestra historia, era el momento oportuno, la hora señalada, la esperanza acumulada…y murió en una cruz. Una cruz de madera con cada fibra lastimando, con cada gramo pesando y aumentando el sufrimiento del Señor.

La cruz no es derrota. La cruz es símbolo de victoria, pues en ella, pasando por el dolor de Jesús, llegamos a ser de nuevo, hijos plenos de un Dios que nos buscó desde siempre.

La cruz no es una cábala que llevamos al cuello, o que besamos de vez en cuando, o que tenemos en casa “por las dudas”. La cruz no tiene que ver con esos adornos de oro o plata, bien talladas y lustradas. La cruz no tiene que ver con algunas que se usan en el pecho, ampulosa, grande, que adorna, que reluce… la cruz en silencio, es amor, es respuesta.

La cruz es totalidad de amor, pues lleva el palo vertical, clavado en la tierra, haciendo puente e indicando el infinito, el cielo, el “arriba”. Y tiene el palo horizontal  que me señala al hermano, del norte y del sur, del éste y del oeste

Bendita inspiración, la que nos hace pensar en ese momento, la que nos hace sentir en la presencia del Señor, la que nos hace escuchar como si Jesús nos hablara desde el madero, entregando su vida por amor:

Cuánto he esperado este momento, cuánto he esperado que estuvieras 
así. Cuánto he esperado que me hablaras, cuánto he esperado que vinieras a mí. 


Yo sé bien lo que has vivido, yo sé bien por qué has llorado; yo sé bien lo que has sufrido pues de tu lado no me he ido. 



Pues nadie te ama como yo; mira a la cruz, esa es mi más grande prueba. Nadie te ama como yo. Pues nadie te ama como yo, mira a la cruz, fue por ti, fue porque te amo. Nadie te ama como yo. 



Yo sé bien lo que me dices , aunque a veces no me hablas; yo sé bien lo que en ti sientes aunque nunca lo compartas. Yo a tu lado he caminado, junto a ti yo siempre he ido; aún a veces te he cargado. Yo he sido tu mejor amigo.(martín Valverde)


Buena jornada para todos. En la cruz encontramos la respuesta. Dios bendiga nuestro día