viernes, 20 de octubre de 2017

LEVADURA DE LOS FARISEOS Lucas 12,1-7.



Se reunieron miles de personas, hasta el punto de atropellarse unos a otros. Jesús comenzó a decir, dirigiéndose primero a sus discípulos: "Cuídense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.
No hay nada oculto que no deba ser revelado, ni nada secreto que no deba ser conocido.
Por eso, todo lo que ustedes han dicho en la oscuridad, será escuchado en pleno día; y lo que han hablado al oído, en las habitaciones más ocultas, será proclamado desde lo alto de las casas.
A ustedes, mis amigos, les digo: No teman a los que matan el cuerpo y después no pueden hacer nada más.
Yo les indicaré a quién deben temer: teman aquel que, después de matar, tiene el poder de arrojar a la Gehena. Sí, les repito, teman a ese.
¿No se venden acaso cinco pájaros por dos monedas? Sin embargo, Dios no olvida a ninguno de ellos.
Ustedes tienen contados todos sus cabellos: no teman, porque valen más que muchos pájaros." (Palabra del Señor)


La hipocresía, ese mal, ese pecado, que corrompe desde dentro cualquier organización, cualquier trato, cualquier convenio, cualquier grupo o la misma Iglesia. El hipócrita no es un personaje genuino, sino que representa un papel. No es sincero, pues dice o hace algo que no es. Seguro Dios prefiere tratar con un pecador reiterativo, pero sincero, que con un farsante que se dice o cree bueno… perdón, Señor, Perdón, decía aquel publicano al fondo del templo… gracias Dios por no ser como aquel que está al fondo, decía el fariseo. Dios justificó al publicano, que se sentía que faltaba al amor de Dios.

Y dice que es una levadura, algo pequeño que se pone en una porción de harina, para que fermente y eleve la masa, pero esta vez, para mal.

  y claro, parece que el no sincero, el hipócrita, triunfa, entonces ¡copiemos su comportamiento!. Es más fácil mostrar una cascara que ser autentico. Quizás vimos a lo largo del tiempo, como algunos, en grupos, viven haciendo cosas a espaldas, “chismean”  por lo bajo, con los jefes como es tal o cual persona, quieren lograr estima delante de los demás, dando a conocer datos de una persona, a veces calumniando, otras blasfemando , y grupos que vivían en armonía, en paz, se convierten en cuevas de víboras, donde cada uno empieza  , primero, defender sus espaldas… esa levadura , pequeña, a levado la masa…

o en grupos espirituales  es más fácil mostrarse buenos, que serlo. Tiene más rédito mostrar una fachada, sin vida de gracia, total, lo que se ve es lo exterior. Lamentablemente, si no somos fuertes de fe, ese ejemplo es reproducido por muchos, entonces , mientras tengamos la consideración del sacerdote, del pastor, mientras la gente hable bien, lo demás, o sea la vida de gracia, la pureza de corazón, la sinceridad de alma, no tienen réditos, no vale la pena…
Si no somos fuertes, es muy fácil dejarse llevar por esa levadura. Entonces todo lo que queremos construir, se derrumba como un mazo de naipes con los que armamos el castillo.
Algún día se conoce la verdad y salen a la luz, esos comportamientos de hipocresía.


A ustedes mis amigos, les digo, dice el Señor. Estaba rodeado de miles que se apretujaban. No tengan miedo.
Una, porque los que matan el cuerpo, no llegan hasta el alma.
Otra, porque, y lo dice en medio de una multitud, Dios nos ama de manera particular, donde ya no hay masa con levadura, donde Dios nos mira a cada uno, en forma especial. Hasta los que parecen insignificantes delante de los demás, tienen una especial ternura y trato por parte del Señor.
Una persona rubia, dicen que tiene 145.000 cabellos, una morena, 120.000, y una pelirroja 90.000 cabellos… dice el Señor Ustedes tienen contados todos sus cabellos: no temanvalen mucho… en algunos casos o hemos estado con mucha atención de parte de Dios, o damos menos problemas a Dios, según como uno lo mire a la caída de lo que,  una vez fue un tupida cabellera. Pero en fin… Dios nos ama, nos cuida de manera particular, especial, a vos y a mí, sin intermediarios. Estamos en sus manos, a su cuidado, entonces no debemos tener miedo. O por lo menos cuando tengamos la tentación del miedo, repetir: estoy en manos de Dios, estoy en manos de Dios, Él, es más fuerte.

Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

miércoles, 18 de octubre de 2017

SAN LUCAS Lucas 10,1-9.


El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.
No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: '¡Que descienda la paz sobre esta casa!'.
Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
curen a sus enfermos y digan a la gente: 'El Reino de Dios está cerca de ustedes'." (Palabra del Señor)

La cuestión es ponerse en camino. Salir de la zona de confort, decidirnos de una vez a llegar hasta el corazón del otro para decirle sin miedo y sin dudas, que Dios nos ama, que está cerca, que si la pena o el sufrimiento es mucho, Él viene al encuentro dispuesto a cargar nuestra vida, como ya lo hizo desde una cruz, para salvarnos, para darnos paz, alegría, gozo.

Dice el Papa Francisco: “en la Palabra de Dios aparece permanentemente este dinamismo de salida, que Dios quiere provocar en los creyentes”…. Abraham, Moisés, Jeremías… a cada uno los desinstaló para que partieran a tierras nuevas y extrañas… “hoy es un ¡VAYAN!  Y en ese mandato están presentes todos los escenarios y desafíos siempre nuevos”… “todos estamos llamados a salir de la propia comodidad y atrevernos a llegar hasta las periferias que necesitan la luz del evangelio”.

También Jesús a nosotros nos desinstala, nos ofrece ir mar adentro, ahí donde no hay huellas ni caminos trazados, que el camino lo hace cada uno, que debe buscar y buscar, y encontrarse en el camino con cada hermano, con cada ciudadano, con el barrendero, con el chofer, con el profesor, con el mendigo que viene a casa, con el joven con el niño, que necesita de una palabra, de un gesto, con pequeñas o grandes obras que manifiesten la fe.

Llévame donde los hombres, necesiten tu palabra, necesiten mis ganas de vivir…donde falte la esperanza, donde falte la alegría simplemente , por no saber de ti, dice la hermosa canción Alma Misionera.


Para eso, astutamente, debemos primerear, ir al encuentro, saber adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, sin vergüenza, llegar hasta las periferias existenciales, mostrando la misericordia de Dios porque esa misericordia ha llegado a nuestra vida, y es algo que queremos transmitir a los demás. No es bueno quedarse con esa lámpara encendida, y dejarla en casa, cómodamente tapada, sin aventura, sin alumbrar, sin iluminar a nadie, como una luz de adorno.

Será necesario involucrarnos, como hizo Jesús lavando los pies a sus discípulos, sirviendo, tocando la debilidad humana, sabiendo que en ese débil, ese pobre, ese necesitado de alma o de cuerpo, vive el mismo Jesús que nos dijo alguna vez: todo lo que hicieron a uno de estos pequeños a mi me lo hicieron.

Será cuestión de, luego, acompañar. Se ha llevado la semilla de la Palabra de Jesús, se le ha dicho de la misericordia, del perdón de Dios, del amor. Es necesario tener paciencia pues los tiempos de Dios, no son los mismos que los nuestros, entonces debemos acompañar, esperando con fe, el cambio… no tirar la toalla a la primera de cambio, no abandonar la misión. Dejar que esa semilla crezca.

Luego , sabe fructificar, estar atento al crecimiento del
trigo, pues muchas veces al lado crece la cizaña, entonces se nos debe agudizar la inteligencia, para ser astutos, para mostrar lo bueno que es ser trigo, aunque la cizaña quiere ahogar, el trigo fuerte, vence y alimenta.

Y por ultimo gozar, celebrar, encontrar nuevos amigos que nos da la vida del Señor, mirar con optimismo la vida. Cada paso dado es una pequeña victoria, cada vicio que se deja, cada mala costumbre que se vence, cada pecado dominante que se limpia, son pequeños triunfos que es necesario celebrar. Lo mejor será alrededor del altar.
Estos cinco puntos nos lo dice el papa Francisco en su exhortación apostólica  evangelii gaudium.


Hoy celebramos a san Lucas, alguien que no conoció a Jesús en forma personal, pero que sin embargo nos dejó el  evangelio que habla quizás de la cura más grande y maravillosa de Jesús que es a través de la misericordia: el hijo prodigo, el buen samaritano… y este médico, escritor, fue  aún más un gran misionero que después de la muerte de san pablo, siguió hasta su muerte cumpliendo con la parte que le corresponde del plan de Dios.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

martes, 17 de octubre de 2017

LAVAR LA COPA POR FUERA Lucas 11,37-41.


Cuando terminó de hablar, un fariseo lo invitó a cenar a su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa.
El fariseo se extrañó de que no se lavara antes de comer.
Pero el Señor le dijo: "¡Así son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro están llenos de voracidad y perfidia.
¡Insensatos! El que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro?
Den más bien como limosna lo que tienen y todo será puro. (Palabra del Señor)



El fariseo invita a Jesús y Él acepta. Ninguno de los dos pierde la libertad. Uno de criticar por no lavarse antes de comer, y Jesús, que había sido invitado, para decir lo que dijo. Hay muchos entre nosotros que pierden la libertad para ser profetas, para decir la verdad, para corregir, cuando hay dinero, poco o mucho, de por medio. Cuando más libres seamos, más libertad tendremos para corregir, para ser profetas. A veces cuando la Iglesia busca y recibe subsidios del estado, pierde libertad para decir lo  que debe, para condenar lo condenable. Ojalá que a pesar del subsidio, nunca se pierda la libertad para profetizar, proclamar, reclamar,  sobre todo, por los que no tienen voz.



Y el tema es lo exterior. Aquellos ritos, significaban que esa pureza exterior era un reflejo de lo interior, pero con el tiempo, comenzaron a pensar: pero si lo de afuera se ve, lo interior, no…y queriendo o no, comenzaron a darle más importancia a lo externo, a lo que se ve, y lo interior, solo para algunos que, de verdad, amaban a Dios.


Estamos en el tiempo de la imagen, el tiempo del Instagram, la foto, la imagen, es la que llega a los demás. Parece que solo eso sirve. Mirarnos por dentro, no da réditos, ¿para qué?, si podemos engañar a todos, teniendo una buena imagen.

Hasta en nuestros círculos cristianos, llega esa corriente. Importa lo que los otros ven, entonces hay que limpiar la copa por fuera, hacer dieta esperando el verano, broncear la piel, conservar bien el aspecto, usar buena ropa, posar de frente y de costado, dar una imagen sensual… imágenes, que por conservarla, enferman.



O nos llenamos de ritos y creemos que eso basta. ir a misa, ir a una peregrinación, persignarnos, cumplir ciertos ritos familiares, ser fiel a tal “virgencita” , o los miércoles a san Cayetano.  Pero, a pesar de todo esto, el corazón sigue lejos de Dios.


Felices los limpios de corazón porque verán a Dios, dijo. Es lo que interesa. Como dijera el Principito, lo esencial es invisible a los ojos. Lo que no se ve, lo que solo Dios ve, lo que cada uno conoce.


Ojalá nuestra presencia exterior, sea fiel reflejo de la interior. Que nuestros labios hablen bondad, porque el corazón así vive, que nuestros ojos sean faros que alumbren con la luz interior de un corazón puro, que nuestro gesto del rostro, sea fiel reflejo de la misericordia que habita en el corazón, que nuestra sonrisa sea por la esperanza que proviene  desde el interior… felices los limpios de corazón. Ojalá que así seamos.


Buena jornada para todos, Dios bendiga nuestro día

lunes, 16 de octubre de 2017

PRIVILEGIO Y RESPONSABILIDAD Lucas 11,29-32.




Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: "Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás.
Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación.
El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón.
El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás. (Palabra del Señor)


Querían un signo, a pesar de que dio cientos. Pero querían “él”  signo, algo así, como separar aguas para que el pueblo pase de un lado a otro del lago, una montaña que se mueve, o algo extraordinario, pero cualquier cosa que hiciese jamás los convencería, y siempre querrían más y más. Vinieron otros, luego de Jesús, prometiendo cosas extraordinarias, y por supuesto, fracasaron.


Entonces les recordó dos casos que ellos conocían bien: Jonás, que desoyendo la voz de Dios que le pedía ir a Nínive a convertir a la gente, fue en sentido contrario, hasta que la furia del mar hizo que, para calmar la tempestad, cayera al agua  desde el barco en que se iba lejos, de donde lo tragó una ballena que lo tuvo tres días y tres noches  hasta que lo vomitó en tierra firme y comprendió que no debía desoír la voz de Dios y fue a Nínive. Jonás había sido una señal de Dios para los habitantes de Nínive

Cuando salomón era rey,  la reina  del sur reconoció su sabiduría y vino de muy lejos para beneficiarse de ella.

Los habitantes de Nínive reconocieron la voz de Dios en Jonás, se arrepintieron y convirtieron su vida.


Con Jesús, no pasaba lo mismo. No lo reconocían, seguían discutiéndolo, no entendían  y eso que lo tenían frente a sí, vivieron su época, caminaron sus calles, comió con ellos, estaba entreverado en la multitud,  hacía milagros, sanaba imposibles, curaba a todos y el corazón de muchos seguía tan cerrado que querían el milagrito. Un pueblo que una semana lo aclamaba entrando a Jerusalén y otra lo condenaba, algunos escupiéndolo, azotándolo, otros lejos de la escena, siendo indiferentes a su muerte…

Ese pueblo tuvo el privilegio de convivir con él.

El privilegio y la responsabilidad van siempre de la mano.


Si no, pensemos en tantos privilegios que tenemos y que ni siquiera pensamos:
Vivimos en tierra de libertad de cultos, pero transformamos esto en la libertad de no ir a ningún culto.
Vivimos en el tiempo de Biblia impresa, pero la Palabra de Dios es algo que no frecuentamos.
Vivimos en tiempo de la tecnología, donde casi es imposible decir:” esto no sabía” y sin embargo no la usamos para sanar nuestra alma, para vivir mejor.
Vivimos en zonas de relativa o mucha paz, y muchas veces vivimos en guerra con nosotros mismos o con nuestros hermanos.

Vivimos en tiempo donde no nos falta nada , y sin embargo nos esforzamos en destruir todo.
Vivimos en tiempo de mucha movilidad, en que podemos correr hasta quienes nos dan paz al corazón y sin embargo vivimos atornillados a nuestra comodidad y zona de confort.


Vivimos escuchando la voz de Dios que nos habla en la naturaleza, en personas que se acercan, en mensajes por internet, o por cualquier medio, y sin embargo hacemos la nuestra, la que vive a espalda de Dios.

Muchos han sido elegidos para alguna misión apostólica. Ese privilegio da muchas responsabilidades, como pastor, como conductor, como animador… a quien mucho se le dio, mucho se le pedirá. Privilegio y responsabilidad.

El privilegio de tener a Jesús cerca, nos trae responsabilidades. Ojalá que estemos a la altura de las circunstancias.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

sábado, 14 de octubre de 2017

FELICES LOS QUE ESCUCHAN LA PALABRA Lucas 11,27-28.


Cuando Jesús terminó de hablar, una mujer levantó la voz en medio de la multitud y le dijo: "¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron!".
Jesús le respondió: "Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican". (Palabra del Señor)



El libro de los proverbios, nos trae estos versos llenos de sabiduría:

Escucha, hijo mío, y te harás sabio, y enderezarás tu corazón por el buen camino.
No te juntes con los borrachos ni con los que se hartan de carne,
porque el borracho y el glotón se empobrecen, y la modorra hace andar vestido con harapos.
Escucha a tu padre, que te engendró, y no desprecies a tu madre cuando sea vieja.
Adquiere la verdad y no la vendas, lo mismo que la sabiduría, la instrucción y la inteligencia.
El padre de un justo se llena de gozo, el que tiene un hijo sabio se alegra por él:
¡que se alegren tu padre y tu madre y se llene de gozo la que te hizo nacer! (Proverbios 23)


Esto es la felicidad más grande y para la mujer, ser madre, lo era todo. Y ser la madre del  predicador, del Maestro, del Mesías, del Cristo, lo era mucho más.


Cuando estaba frente a su prima Isabel, María exclamó:


 «Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador,
porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,
porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!


Pero aún, antes, cuando Gabriel, el ángel, la visito en su casa en Nazaret le dijo:
¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo».


 Y después de salir del asombro, y después de todo lo anunciado por el Angel, ella exclama: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho»


Cuando hay una persona en la comunidad que se destaca a nivel mundial, en cualquier pueblo o ciudad, una de las voces que siempre se quiere  escuchar es la de la madre, de la que lo concibió para que les relate como es, como era en la infancia y juventud… hay una especie de  veneración a esa madre por haber concebido tal personaje que se hizo famoso, que ganó un campeonato, que invento algo que sirve para todos…


Bueno, toda esa fama del hijo que llevaba hasta la madre , toda esa buenaventura, toda esa gracia y felicidad, toda esa elección, es aun inferior al hecho de que María escuchaba la Palabra de Dios y la practicaba.
Entonces esa maternidad  finita de un ser humano, se convertía en maternidad infinita que nos hace hermanos a todos los que de una manera u otra tratamos de escuchar la Palabra y ponerla en práctica.


Entonces escuchar la Palabra, dejarla actuar en la vida, y vivir en consecuencia, nos hace dichosos a los ojos del Señor. Entonces de nuevo nos hace volver los ojos a María que dijo: yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mi lo que has dicho… grandiosa forma de vivir el evangelio, gran meta a proponernos, gran itinerario de vida: pensar para lo que Dios me tiene  soñado, vivir en esa línea que me hace parte del plan de Dios, encontrar mi destino, mi misión , encontrarle el sentido a la vida, saber para que estoy, que debo hacer, que tipo de puente soy para unir a Dios con quien.

No es desprecio a la madre. Todo lo contrario: es alabanza pura, pues como dice el evangelio, ella, guardaba estas cosas y la meditaba en el corazón. Si pudiéramos hacer siempre eso, seríamos muy dichosos, según las palabras del mismo Jesús.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día 

viernes, 13 de octubre de 2017

BIEN VERSUS MAL Lucas 11,15-26.


Habiendo Jesús expulsado un demonio, algunos de entre la muchedumbre decían: "Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios".
Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo.
Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: "Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra.
Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul.
Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces.
Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.
Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras,
pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes.
El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.
Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: 'Volveré a mi casa, de donde salí'.
Cuando llega, la encuentra barrida y ordenada.
 Entonces va a buscar a otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra peor que al principio". (Palabra del Señor)


Cuando ya no hay argumentos para refutar la idea, aparecen las calumnias, ayer y hoy. Lo hicieron con Jesús, diciendo que lo que hacía, lo hacía porque el mismo demonio, el mismo mal le daba poder para romper el mal. Nada tan ridículo, y lejano de la realidad. Además él mostraba las cosas buenas que hacía: sanar enfermos, devolver vida, devolver la vista a los ciegos, el habla a los mudos, el oído a los sordos, dar de comer a la gente… ¿puede el mal hacer eso? El mal busca destruir, dividir.


Entonces, no es el mal en definitiva el más fuerte. Cuando llega Jesús a la vida, el mal se doblega. Razón para no tener miedo, para poder ser luz entre quienes nos rodean: si somos de Cristo, estamos en el bien y el BIEN ES MÁS FUERTE. ¿Quién podrá contra nosotros si estamos con Jesús? Nadie hay más fuerte, ni el que hizo daño, ni ese profesor que me persigue y no me permite aprobar una materia, ni ese que calumnia, ni el que se empeña que tengamos miedo para doblegarnos.  Con Jesús estamos en el bien, y estando en el bien, unimos, nunca dividimos.



Entonces esto que Jesús dice del reino dividido, vale también para aquellos que estamos o decimos estar en el bien. Cuando me empeño en dividir, me voy para el lado del mal, cuando creo que mi Iglesia es la mejor, cuando hablo mal de alguien con el afán de triunfar en consideración o poder, estoy del lado del mal, cuando nos peleamos entre nosotros, los que creemos en Jesús, estamos sirviendo al patrón del mal, al demonio mismo que se sirve de la división para triunfar. Cuando nos empeñamos en dividir la Iglesia, cuando creemos que somos una isla, cuando creemos que solo lo que nosotros pensamos, vale, quizás estemos actuando a servicio del mal. El bien siempre une, siempre suma. A veces de tanto pelearnos entre nosotros, hermanos entre sí, el mal hace de las suyas, en la vida de tantas personas, niños, jóvenes y adultos, destruyendo ilusiones, acabando con sueños y proyectos.


Por eso también nos dice esto de: El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.  No hay lugar para la neutralidad en la vida cristiana. El que se mantiene al margen del bien, automáticamente  ayuda al mal.

Ahora, si hemos sacado el mal, si estamos en la lucha constante, debemos llenar vacíos en la vida, esos vacíos que quedaron cuando se fue el mal. Si no llenamos vacíos, se vuelve a llenar quizás de peor manera.

No podemos cimentar una vida cristiana en base a elementos negativos: no se puede esto, no se puede aquello, entonces el alma queda llena de no, pero no pensamos en los sí que deberían llenar esos vacíos. “antes iba a tomar todos los viernes, hasta que me encontré con Jesús” decía un muchacho. Pero no se trata de que ese espacio vacío ,quede vacío y solo se resista, se trata de , en esa hora, en ese tiempo, hacer algo , no quedar sentado sin hacer nada positivo, pues la tentación volverá y quizás sea peor.


La mejor manera de evitar el mal es haciendo el bien, no podemos enmarcar nuestra vida cristiana en solamente defendernos de las agresiones del mal, debemos ir al encuentro del bien, haciendo bien cuando antes hacíamos mal, atacar y no vivir a la defensiva: no hay mejor defensa que un buen ataque decimos los futboleros…cuando vengan pensamientos negativos, doblegarlos con tantos pensamientos positivos y creativos, cuando el destierro del mal nos haya dejado tiempo en la vida, ocuparlo con otras cosas positivas que están del lado del bien….



Buena jornada para todos, Dios bendiga nuestro día

jueves, 12 de octubre de 2017

PEDIR, BUSCAR, LLAMAR ...Lucas 11,5-13.



Jesús dijo a sus discípulos:
"Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: 'Amigo, préstame tres panes,
porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle',
y desde adentro él le responde: 'No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos'.
Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.
También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá.
Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente?
¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!". (Palabra del Señor)


La hospitalidad  en oriente es algo muy serio. Y preocupante sobre todo si un amigo llega  a la medianoche y la panera está vacía. Es que tres panes era la ración para cada uno, y no se esperaba aquel visitante, pero ya estaba y había que atender. ¿Qué hacer? Recurrir al amigo, al que siempre está.


Pero la cuestión es que ese amigo, ya cerró la puerta de la propia casa. Una casa de una sola habitación donde todos dormían amontonados, y levantarse significaba molestar a todos, pisar, sin querer a todos. y llego el pedido, la puerta que suena, el amigo que se pone incomodo porque está molestando a toda la familia, porque piensa ¿Cómo hago? Por más que quiera, no puedo llegar hasta el pan y luego ir hasta la puerta para darle el pan a mi amigo…y la puerta seguía sonando, golpeada por el amigo de enfrente.
Cuestión que el amigo en la casa pensó: si no me levanto, seguirá  insistiendo, y fastidiará a más de uno que se despertó o despertara a todos, y después me reclamarán que no abrir para que deje de molestar. Si voy, produzco molestia un instante y luego ya está…y fue, y abrió, y le dio el pan… y chau, se acabó el problema…



Así parece que Jesús asocia a su padre Dios con el hombre, que cómodo ya, no quería darle el pan y menos abrir la puerta… entonces Dios sería uno que a regañadientes nos da lo que nuestro capricho y falta de previsión pide…

Pero la actitud que resalta  Jesús es la insistencia al rezar, una insistencia que logra el fin, que llama, que pide, que busca, que no se da por vencida.



También debemos tener certeza que somos escuchados. Si pedimos sintiéndonos hijos, necesitados , pobres sin rumbo, humildes, porque aquel hombre necesitaba del amigo, si no era urgente y estaba la puerta cerrada ya, jamás hubiese pedido…. O sea que lo importa es la actitud de pedir, de buscar o de llamar. La oración nos pone en una actitud de conversión, nos hace consciente de la propia insuficiencia, nos hace poner esperanza en Dios. La oración nos vuelve a nuestro papel de hombres, sin soberbia creyéndonos dioses  que tenemos todo y no necesitamos nada.

Y  certeza también en la respuesta de Dios. certeza que somos escuchados y que Él responde nuestro pedido, porque ve la humildad del corazón, porque nos regala el Espíritu santo, o como dice San mateo en el mismo texto, nos da cosas buenas,  algo que sirve para el alma, que nos hace bien, aunque no sea lo pedido en primer momento.

Certezas que nos quedan de la oración. Nuestra actitud al rezar es lo que ponemos nosotros. Lo demás lo pone Dios.


Buena jornada para todos, Dios bendiga nuestro día

miércoles, 11 de octubre de 2017

ENSÉÑANOS A ORAR Lucas 11,1-4.


Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: "Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos".
El les dijo entonces: "Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino;
danos cada día nuestro pan cotidiano;
perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación". (Palabra del Señor)


Jesús, dice el Evangelio, estaba orando. A cada uno de nosotros, por lo menos a mí, se le ocurriría preguntar: ¿Qué reza? ¿Qué dice?...se pasaba toda la noche en oración, se alejaba a rezar mientras los discípulos estaban trabajando por el reino… ¿Qué dirá? Y le preguntan, y quieren saber qué y cómo rezar.

 
Jesús les da una oración, que después cada uno puede desmenuzar en cada frase, pues cada una de ellas es una lección de vida, una forma de vivir, un desafío, pues no es cuestión de rezar y dejar que mágicamente, las palabras se cumplan, sino que , como nos dice Jesús en otra parte: llamen y se les abrirá, busquen y encontrarán, pidan y recibirán…o sea que rezar el Padre Nuestro es YA ponernos en movimiento, el Padre Nuestro es una oración de compromiso y de alabanza. Porque para recibir, hay que pedir, para encontrar hay que buscar, para que nos abran, hay que llamar.



Si decimos PADRE, le estamos definiendo, o sea Padre es el que acaricia, el que protege, el que ama, el que provee, pero también el que pone límites el que corrige, el que educa. Decirle Padre, es dejarle ser Padre.


Decir santificado sea tu nombre, es decir bien el nombre de Dios, no meterlo en juramentos humanos, no maltratar su nombre, no blasfemar.


Decir que venga el reino, es ponernos es marcha a lograrlo. El reino viene porque está en cada uno de nosotros, entonces, el mundo, nuestro mundo debería ser más justo, más fraternal, más misericordioso. Si esto no pasa, algo debemos estar haciendo mal.



Pedir que nos dé el pan cotidiano, es ponerse en marcha para conseguirlo. No es propio del Cristiano, sentarse con los brazos cruzados detrás de la cabeza, esperando que llegue todo de arriba, es procurarlo, es buscar, es comprometerse, es valorizar la cultura del trabajo como manera de promocionarse humanamente.



Cuando pedimos que nos perdone los pecados, ya lo dijimos, es que estamos en marcha de perdonar lo que nos hicieron, el daño, el mal que voluntaria o involuntariamente nos hicieron. A veces quisiéramos recortar un poco la oración por este lado, pero por eso este dialogo con Dios nos ayuda a sanar, y mirar hacia una vida mejor.


Cuando pedimos que no nos deje caer en la tentación, entonces de verdad, con mucha firmeza , nos alejamos de la tentación, no nos metemos en el fuego, evitamos todo aquello que nos haga caer, evitamos personas, páginas de internet, evitamos revistas, fotos, videos, situaciones de quedarnos solos, evitamos exponernos a una coima, evitamos copiar en exámenes, evitamos tentaciones de aquí y de allá…


El padre nuestro no es una oración tipo muletilla. Es una oración que nos compromete, que nos alienta, que nos sirve de revisión de vida cuando la rezamos al final o de aliento y proyecto cuando la rezamos al comienzo del día.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día y nos de fuerzas para poder rezar el Padre Nuestro.

martes, 10 de octubre de 2017

MARTA Y MARÍA Lucas 10,38-42.


Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. 
Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude".
Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas,
y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada". (Palabra del Señor)


Podríamos llamarle amabilidad equivocada. Marta quería tener todo limpio, organizado, la mesa servida, los platos listos, quedar bien delante de Jesús. Un Maestro que fue allí, lejos de la montaña o de la sinagoga, a encontrar un poco de paz, de sosiego. Se le venían días difíciles. Y quería estar tranquilo. No hacía falta tanto. De seguro, cuando Marta hubiese terminando con todo, lo que había que hacer, Jesús ya se iba, y ella hubiera exclamado ¿¡por que te vas!? ¿no ves que acabo de terminar?... el tiempo es de Dios, no lo podemos encasillar en los nuestros. Por eso a veces al ser amables, quizás deberíamos dejar de pensar en lo que a nosotros nos gusta o dejar de ser amables a nuestra manera. Si no le acertamos, entonces nos quejamos de que no se aprecia nuestro tiempo y nuestro esfuerzo. Quizás deberíamos pensar más en lo que necesita la otra persona, comprenderla y olvidarnos de “nuestra manera”.

Jesús quería mucho a Marta. Marta quería mucho a Jesús, pero cuando Marta quería ser amable, tenía que serlo a su manera, no era lo que Jesús necesitaba.
Jesús quería mucho a María. María quería mucho a Jesús…María le comprendió y lo aprovechó, porque, sentada a sus pies, no dejaba pasar lo importante, lo necesario, a costa de lo urgente.

Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria…


Si hacemos un momento de silencio para pensar cuales son las cosas que el mundo, que mi familia, que yo mismo considero como necesaria e imprescindibles, nos daremos cuenta de lo necesario  que es, como el hijo prodigo, volver en sí, mirarnos dentro, comenzar de nuevo. Si de las 168 horas semanales, una,  dedicamos a veces a regañadientes a Dios en la eucaristía, incluso en esa hora, la mente vuela a tantos lugares y acontecimientos ,  ni aun ahí nos ponemos a los pies del maestro. Deberíamos “oxigenar” mas nuestra alma, deberíamos imitar más a María, deberíamos elegir mejor, o la mejor parte, pues todo aquello está bien, pero elegir sentarnos a los pies del Señor, es elegir la mejor…María eligió la mejor parte, que no le será quitada, dice Jesús.



Buena jornada para todos. que sepamos elegir bien, que es entre dos partes buenas la mejor, que no dejemos lo importante por lo urgente, que podamos sentarnos a los pies de Jesús para escuchar, meditar y hacer viva la palabra, actuando entonces si como Marta, pero sabiendo las necesidades de los demás y actuando en consecuencia.

lunes, 9 de octubre de 2017

EL BUEN SAMARITANO Lucas 10,25-37



Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?".
Jesús le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?".
El le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo".
"Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida".
Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?".
Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: "Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto.
Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo.
También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino.
Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió.
Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo.
Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: 'Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver'.
¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?".
"El que tuvo compasión de él", le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: "Ve, y procede tú de la misma manera". (Palabra del Señor)



Pregunta el doctor de la ley, responde Jesús. El hombre sabía la respuesta, pregunta por poner a prueba o por tener confundido el destinatario de la caridad y del amor. Para ellos, el prójimo, era otro judío. Tenían pasión con las definiciones, por lo concreto: dime quien , quien y quien es mi prójimo. Necesitaba concretizar la definición.



Jesús les da esta parábola, en un camino por ellos conocidos, un camino estrecho,  bordeado por rocas con vueltas y más vueltas, apto para que se escondan bandidos de todo tipo, que habitaban en la zona, de difícil acceso y ubicación. Jerusalén estaba a 800 metros sobre el nivel del mar, Jericó a -400  metros del nivel del mar, o sea que en 30 km de distancia, “bajaban” 1200 mts.


Tenemos al viajero, sabedor de los peligros, es , al menos, imprudente por ir solo. Estaba corriendo un riesgo innecesario.



Tenemos al sacerdote. Lo eran por designio familiar, no tanto por vocación. Sabía que tocar un muerto le significaba siete días de impureza legal lo que le impediría el servicio al templo. Las exigencias rituales estaban por encima de la caridad. La liturgia, el templo, valían más que la vida de una persona en peligro.


Tenemos el levita: lo vio, se aceró y tal vez pensó en esa trampa que hacían algunos: se hacían los heridos y cuando alguien se acercaba a ayudar, aparecían otros que lo dejaban sin nada al voluntarioso. ¿Para qué correr el riego por ayudar a alguien?


Tenemos el samaritano. Los oyentes habrán pensado: este será el peor de todos en la historia, se aprovechará del hombre caído, terminará lo que habían comenzado los ladrones…pero no. Fue el único dispuesto a ayudar, ni el sacerdote con sus títulos, ni el levita con su religiosidad. Fue el samaritano, un “don nadie”, casi enemigo de los judíos. Al fin y al cabo, al final de la vida seremos juzgados, no por los títulos, ni por los honores recibidos…seremos juzgados por el amor que hayamos dado.


 La pregunta de Jesús al último es: ¿quién te parece que se portó como prójimo del hombre golpeado? O sea no hay persona definida para actuar con caridad…la cuestión es actuar con caridad siempre, ser prójimo de los demás siempre, quien sea que esté necesitado ese es nuestro prójimo, aunque esa necesidad se la haya buscado él mismo como el viajero por ese camino.

Y esa ayuda debe ser práctica. No basta con decir  ¡pobre! O sentir lástima y no ponerse en movimiento para aliviar el dolor. La compasión real es la que termina en obras y servicios.

Ve y procede tú de la misma manera, nos dice Jesús al final. A veces cuesta, pero es el mandato.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día